Solapas principales

Golden State Warriors: sin Thompson no hay paraíso

  • Si siguen así las cosas, pelearán por entrar en playoffs
  • La falta de generadores de nivel y su horroroso banquillo, las claves de su gran bajón respecto a otras temporadas
  • El artículo está realizado antes de la buena victoria de ayer contra Clippers que eleva su balance a quintos de su conferencia con 5-4

Sabíamos que iba a ser un año duro, que sin Kevin Durant y Klay Thompson las posibilidades de anillo eran inexistentes, pero habían sido la referencia de la NBA durante un lustro, no solo por su dinámico juego, sino también por su mentalidad aguerrida y ganadora. Esto provocaba que tuviéramos una (tímida) esperanza de ver a los Warriors volver a ser una parte de lo que eran, un espíritu indomable, un deseo que reivindicarse ante (la temporada pasada no cuenta) unos rivales que apenas les habían hecho doblar la rodilla en 5 años y, cuando lo hicieron, fue por una actuación sobresaliente de LeBron e Irving y la ausencia de Durant en unas Finales. Pero la lesión de Thompson ha devuelto a los Warriors a una realidad que va a ser más dura de que preveían. La era anterior a Kevin Durant, lo que algunos pretendían, no va a volver a San Francisco.

Falta de talento en ataque

No podemos comparar esta plantilla con la que integraba a Durant y Thompson (sano) y que por ello juntaba a tres de los mayores talentos ofensivos de la NBA. Obviamente, los recambios van a ser (bastante) peores, pero el rendimiento que están mostrando no está acorde a las expectativas que se tenían sobre ellos, además de que se echa mucho de menos la falta de generación de juego en ataque, que recae casi exclusivamente en Stephen Curry.

Muchos análisis afirmaban que los Warriors necesitaban una temporada cercana al MVP de Curry para sacar el máximo potencial al equipo. Y, a pesar de las estadísticas (29 puntos, 6 asistencias) y el icónico partido contra Portland (62 puntos, máximo de carrera) no estamos viendo a Curry en el modo superhéroe que se le exige este año. Más fallón que de costumbre (44% en TC, 35% en T3), echa de menos las ventajas que le generaban sus estelares excompañeros.

 

Y es que la falta de talento está caracterizando a los Warriors en comparación con sus pasadas temporadas. Wiggins es el segundo espada del equipo, lo cual ya es muy significativo. El canadiense sigue sin dar el salto y su crédito ya se está acabando (si no se acabó hace tiempo). 17 puntos y 2,4 asistencias por partido para un jugador al que su exagerada ausencia de visión de juego penaliza mucho a sus compañeros. Sigue generando para él y tiene una acuciante falta de intensidad en pista que desespera a los aficionados de los Warriors.

El resto del quinteto tampoco da el nivel para grandes proezas. Kelly Oubre es muy voluntarioso, pelea todos los rebotes y trabaja mucho para el equipo. Un jugador perfecto para un equipo plagado de estrellas, pero cuando le toca asumir responsabilidades ofensivas se le ven las costuras. Su 15% en triples hasta el momento es una de las comidillas de la NBA. James Wiseman tiene potencial, pero le queda mucho por pulir para ser determinante. Quizá algún día lo consiga, pero Curry necesita compañeros de mayor nivel ahora y por ello no se entiende que no se haya traspasado a este jugador. Y Draymond Green está muy lejos de ser el que era. En ataque ni mira el aro (2,5 puntos, 18% en TC) y una vez más está fuera de forma para ser decisivo en defensa.

 

El banquillo sigue siendo para echarse a llorar. Con la excepción del aguerrido Eric Paschall, no hay alternativas para Kerr cuando mira a sus suplentes, algunos de los cuales puede que no tengan nivel para jugar en la NBA. Damion Lee, Jordan Poole, Kent Bazemore, Brad Wanamaker o Kevon Looney hacen lo que pueden, pero tienen que dar un mayor nivel para que los Warriors puedan aspirar a cotas más altas. Habrá que mirar al general manager, Bob Myers, que tan buenos rosters ha confeccionado, para explicarnos por qué no ha reforzado al equipo con jugadores de nivel que están cobrando un bajo salario, como Hassan Whiteside, Austin Rivers, Trey Burke, Aaron Holiday o Jef Green. Con el payroll disparado, es difícil hacer un traspaso para mejorar el equipo, así que será labor de Steve Kerr sacar el mejor rendimiento posible a sus chicos.

El fin de la era del extra pass

Los Warriors son el 21.º equipo en eficiencia ofensiva de la NBA. La era de la búsqueda del pase y la mejor opción es difícil que vuelvan, dado que Wiggins y Oubre tienden a amasar el balón y Curry busca la canasta por su cuenta en más ocasiones que temporadas pasadas. El 60% de las canastas de los Warriors son asistidas, el 15.º de la NBA, cuando lo fueron el 68% de veces en la 2015/16, última sin Durant. Dan algo menos de 300 pases por partido, el 13.º de la NBA, cuando en la 2015/16 daban 325. Aquella temporada rozaban las 30 asistencias por partido, cuando ahora se quedan en 24. Kerr debe insistir en el movimiento de balón y la búsqueda de los bloqueos indirectos para maximizar las posibilidades de su equipo. Los Warriors solo tiran el 23% de sus tiros sin defensores encima y además esos tiros tienen menos de un 40% de acierto (Oubre, Draymond Green), es decir, están en la cola de la liga a la hora de buscar tiros eficientes. Esto hace que solo acierten el 44% de sus TC (24.º de la NBA) y el 34% en T3. Solo las genialidades de un Curry más solo que nunca salvan el ataque de los Warriors.

 

En defensa el panorama no es mejor. Son el 22.º de la liga en ratio defensivo, merced a varios factores. No cierran el rebote defensivo (25.º de la NBA), conceden muchos tiros libres (penúltimos), roban pocos balones (20.º) y, consecuencia de su falta de rebote, conceden muchas canastas en segundas oportunidades (antepenúltimos). Tampoco ajustan bien las ayudas ni llegan a los tiros liberados. Si bien les tiran poco en la zona (8.º) permiten muchos triples (5.º), con un buen porcentaje (37,5%). Aspectos que deben trabajar y coordinar, que este año con tanta pretemporada es más difícil para los equipos con muchos jugadores nuevos, como es el caso de los californianos.

Mucho dinero comprometido

Como comentaba antes, el payroll de los Warriors es desmesurado, dado que no se han descontado los 35 millones que va a cobrar Klay Thompson. Pagan 173 millones (líderes de la NBA), muy por encima del impuesto de lujo (132 millones) y tienen varios contratos “sospechosos”. En primer lugar, Andrew Wiggins cobra casi 30 millones y terminará su contrato en 2023. Una losa demasiado pesada para reforzar al equipo. Y puede que Draymond Green ya no deba ser tan intocable como hace años. Cobra 22 millones y tiene contrato hasta 2024, cuando cobre 27. Sus intangibles cada vez tienen menos valor en un equipo en el que, ahora, no sobran los anotadores.

Los Warriors no ganarán el anillo, pero si mejoran en defensa y comparten más y mejor el balón, se meterán en playoffs y ahí pueden ser un rival al que nadie quiera ver ni en pintura.

salarios_warriors.jpg

Salarios de los Warrios (hispanosnba.com)

Sobre el autor

 
Antiguedad: 
4 años 8 meses
#contenidos: 
243
#Comentarios: 
598
Total lecturas: 
718,248

Comentarios

El título del artículo no es algo injusto, no todo depende de Klay, son todos los factores que bien explicas y desarrollas.Aunque yo creo que este año les valdrá con poco para P.O. y luego allí a morir con lo que sea, y si están sanos los veteranos, y hay algún "trade" ...mejor que mejor