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¿Qué les pasa a los Warriors?

Tras dos años fuera de playoffs, los Warriors volvieron la temporada pasada. Con un equipo veterano, pero con un mayor fondo de armario y el sorpresivo rendimiento de algunos jugadores como Kevon Looney, Jordan Poole, además del definitivo impulso de Wiggins, los Warriors se alzaron con el anillo la temporada pasada. Para esta, partían como los máximos favoritos, pero la realidad está siendo muy distinta. Las causas son muchas y variadas.

EL BANQUILLO

El rendimiento de los suplentes en los Warriors siempre ha sido clave en sus éxitos. El primer equipo de Kerr, el anterior a la llegada de Durant, tenía una serie de nombres que hicieron de los Warriors un equipo muy profundo, que solía tener parciales favorables en los momentos en los que los suplentes estaban en pista. Los Livingston, Iguodala, Barbosa, Speights y compañía solían dar momentos de descanso de mucha calidad.

Pero la llegada de Durant y las (necesarias) renovaciones multimillonarias de Curry, Thompson, Green dejaron el payroll de los Warriors en máximos históricos, lo que ha provocado más de un debate. Así, la capacidad de maniobra de la gerencia para reforzar el banquillo siempre ha sido muy escasa. Por ello, los mínimos de veterano y el rendimiento de los jóvenes que llegaban desde el draft se antojaban claves.

El pasado año los Warriors volvieron a tener uno de los mejores banquillos de la NBA, especialmente en el apartado defensivo. La presencia de Otto Porter o Gary Payton, hombres que ya no están en la plantilla, daba mucho empaque al equipo y le daba un punto más en defensa que este año no se está notando. Esta temporada solo Jordan Poole, con su disparatado juego (y contrato) es lo único, y a días, que está ofreciendo soluciones desde el banquillo. Dos fichajes (DiVincenzo y JaMaychal Green) que debían suplir a Porter y Payton no están un rendimiento ni mínimamente similar al suyo y para los jóvenes debemos dedicar un párrafo aparte.

Las bajas de Porter y Payton (se les menciona mucho, tanto como se les echa de menos) se dieron por dos razones. La insensata masa salarial de los Warriors no se podía permitir más contratos de importancia, pero además de ello se confiaba en la progresión de unos jóvenes cuyas expectativas están muy lejos de cumplirse. De Jordan Poole ya hemos hablado, pero conviene profundizar en él. Ha firmado un contrato enrome (140 millones por 5 años) para lo que había demostrado hasta ahora. Es un coladero en defensa y en ataque tiende a hacer la guerra siempre por su cuenta, lo que repercute en unos porcentajes bajos (41,5% en TC, 33% en T3) y un alto número de pérdidas (3 por partido). Moses Moody ha entrado definitivamente en la rotación (16 minutos por partido), pero por necesidades del guion, porque aún no ha demostrado tener demasiadas cualidades para ganarse ese puesto. El caso de Kuminga ha sido extraño. Desapareció de la rotación hace unos partidos, cuando por perfil físico es un activo más que interesante. Sin embargo, su falta de talento en ataque lastra demasiado al equipo, además de que debe tener más presencia en el rebote e impacto atrás.

Y el asunto Wiseman está a punto de estallar en la cabeza de Steve Kerr. Número dos del draft de 2020 tras una escasa muestra en la NCAA (solo 3 partidos), es un jugador de infinitas posibilidades… en cualquier otro equipo u otro ecosistema más ortodoxo. Pívot tendente a producir desde el pick&roll, ha caído en uno de los equipos que menos lo utilizan. Se le ve perdido en la pista, pero no todo es culpa de los sistemas que no termina de comprender, sino que no está siendo un rim protector (permite un 61% a sus defendidos) y en ataque no está buscando sus opciones (4,6 tiros por partido). Ha sido enviado a la G-League, sin fecha de retorno.

LOS TITULARES, EN BUSCA DEL IMPACTO DEL PASADO

Los titulares, los mismos del año pasado, no están siendo el problema, pero tampoco la gran solución. A quien sin duda no se puede echar la culpa es a Stephen Curry, que está haciendo una temporada digna de MVP. 32 puntos por partido, 6,6 asistencias y más de un 50-40-90 en porcentajes. Es sorprendente que Curry esté haciendo una temporada histórica y tenga a su equipo fuera de play-in.

Y si esto sucede, es porque solo Wiggins está respondiendo dentro de lo que puede esperar de él. El canadiense está cumpliendo (18 puntos, 5,5 rebotes) aunque su elección para el All-Star no parece que se pueda repetir. Draymond Green y Looney no están jugando mal, pero da la sensación de que podrían dar más.

Sin embargo, el que nos tiene preocupados es Klay Thompson. Las dos lesiones que le lastraron más de dos años y medio nos hacían pensar que no volveríamos a ver al mismo jugador, pero el problema está siendo mayor de lo esperado. Klay está muy lejos de su nivel físico óptimo, que le hace ser una sombra de lo que fue en defensa, tanto que los rivales le buscan para atacarle. Y en ataque no termina de afinar la mirilla. Si Klay siempre destacaba por su escaso bote (ultraespecialista en catch&shoot), tras su vuelta está botando mucho más. Si siempre había rozado el 50% en tiros tras pase, ahora solo lo hace en un 35% de las ocasiones, lo que repercute en unos porcentajes horribles (36% en TC, 33% en T3). No esperamos ver al mejor Klay, pero sí uno más efectivo en ataque y de un nivel homologable en defensa.

DEFENSA, URGENTE MEJORAR

Los Warriors fueron el año pasado el segundo mejor equipo de la liga en ratio defensivo, mientras que este año son el 24.º. Un descenso similar al que se ha producido en la clasificación, así que es el aspecto que tienen que mirar. A nivel individual, ya hemos subrayado las causas, pero también deben ajustar su sistema, ya que Klay no puede ser el foco de todas las críticas.

Están permitiendo muchos triples (36 intentados por partido), con decentes porcentajes (35%), quizá por su acierto al cerrar su propia zona, ya que son el equipo al que menos tiros le intentan desde la zona restringida, aunque con altos porcentajes (67%). En cuanto al rebote, están haciendo aguas, ya que son el cuarto equipo que peor rebotea de la liga.

¿HABRÁ TRASPASOS?

Con una gerencia que ha tenido claras sus preferencias, no se esperan movimientos a corto plazo. Pero si las cosas no mejoran, habrá que plantearse dejar de lado el crecimiento de los jóvenes y buscarles una salida para fichar jugadores de impacto más inmediato (y seguro). El problema es que su valor a día de hoy es bastante bajo, además de que son contratos muy bajos, dado que están en la escala rookie. Veremos si las cosas mejoran a corto plazo por la Bahía.

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