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MINIBASKET: ¿Cuándo se hará justicia histórica?

El pasado 21 de octubre, se inauguró en el Estadio de la Cartuja (Sevilla) el Hall of Fame del baloncesto español. Iniciativa encomiable que se la debemos al diario deportivo AS y a la Federación Española de Baloncesto (FEB). Para la primera promoción del Hall of Fame, fueron seleccionadas 18 personalidades relacionadas con nuestro baloncesto; entre ellas, la del gran Anselmo López, que merece estar allí por sus muchos méritos pues, como dije en mi anterior artículo, estoy convencido de que Anselmo, junto con Raimundo Saporta y Dani Fernández Mercadé, forma parte de ese triplete imprescindible para entender la profesionalización del baloncesto español. Por tanto, ¿me alegro del reconocimiento a Anselmo? Sí, por supuesto. ¿Me alegro del todo? Rotundamente, no. ¿Motivo? Porque hemos perdido otra oportunidad de hacer justicia histórica. Me explico.
 
El título de reconocimiento por el que se incluye a Anselmo en el Hall of Fame español es el de “padre del Minibasket”. Es cierto que el papel que jugó Anselmo en la implantación del Minibasket en España y Europa es digno de elogio: sin él, no se habría llegado tan alto y tan rápido. Solo por eso merece estar en el Hall of Fame. Pero cuando se le da el título de padre en “exclusiva” se está obviando una etapa de la historia del Minibasket que es fundamental y fundacional: podríamos llamarla la “fase de gestación” del Mini (cf. “¡Construyendo la Penya!”, pp. 481-498). Te la cuento en pocas fechas:
 

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Revista Rebote: famoso artículo que dio a conocer el Minibasket en España, febrero 1962 (Foto: archivo familiar)
 
Enero 1962: Vicente Zanón, colaborador de la revista “Rebote” (editada en Barcelona), descubre el Biddy Basketball (una especie de baloncesto en miniatura), en una noticia de una revista chilena. El Biddy lo inventó Jay Archer (Scranton, 1912-1970) en 1950.
Febrero 1962: Justo Conde (jefe de redacción de “Rebote”) y Vicente Zanón escriben el primer artículo sobre el Biddy, con el título: “Conozcamos el Biddy Basketball” (cf. “Rebote”, n.º 26, p. 8).
Marzo 1962: Joan Marqués (promotor de “Rebote”) tiene la genial idea de rebautizar ese baloncesto en miniatura (el Biddy) con el nombre de Minibasket. Gracias a esto, el nombre se universalizará en toda Europa. Con esta nueva denominación, aparece citado en el número de marzo de “Rebote” (cf. “Rebote”, n.º 27, p. 3).
Abril 1962: Joan Marqués y Albert Gasulla (colaborador de “Rebote”) se lanzan de pleno a la difusión del Minibasket por colegios, parroquias y clubes deportivos de toda Cataluña.
Mayo 1962: el equipo de la revista “Rebote” define la estrategia para difundir el Mini por toda España: reglamento, folletos, fabricación de baskets (cestas) y balones específicos para esta modalidad deportiva, alianzas con casas comerciales para obtener patrocinio, organización de campeonatos, presentación del Mini a la sociedad con un evento especial, relaciones internacionales con el Biddy y con su creador, Jay Archer, etc. (cf. “Rebote”, n.º 29, pp. 1, 12 y 13).
Junio 1962: Dani Fernández, gerente de “Rebote”, inicia el mecenazgo del Mini por toda España a través de un comunicado en el número de junio de “Rebote”: «Nuestro querido gerente nos indica que todas las Asociaciones, Colegios, Clubs, Centros recreativos, etc., que estén interesados en que se inicien las actividades del “Minibasket” se sirvan dirigirse por carta a nuestro domicilio (San Elías, 44, Barcelona-6), en cuyo sobre figure la inscripción: “Sección Minibasket”, indicando la cantidad de niños que podrían practicar esta modalidad, si tienen campo, las medidas del mismo, si tienen cestas, si ya tienen entrenador, etc., y todos los datos que ayuden a confeccionar un fichero, para proceder a enviarles nuevos cestos, aros, balones, etc.; todo ello con carácter gratuito» (“Rebote”, n.º 30, p. 13).
Julio-agosto 1962: gracias al mecenazgo y gestión de Dani Fernández, se empiezan a construir los primeros baskets para el Mini (cf. “Rebote”, n.º 31-32, p. 19).
Septiembre 1962: Marqués y Gasulla, superados por el éxito que ha tenido el lanzamiento del Mini en España, se entrevistan con Anselmo López (vicepresidente de la FEB) y le piden que se haga cargo del Mini a través de la FEB. Este doloroso desprendimiento por parte del equipo de “Rebote” es anunciado en octubre con el título “Renuncia obligada. El Minbasket pasa a depender oficialmente de la Federación Española” (cf. “Rebote”, n.º 34, p. 15).
 
Por tanto, de enero a septiembre de 1962 se sucedieron los nueve meses de gestación del Minibasket, sin los cuales no podría entenderse lo que vino después. Allí encontramos al equipo de la revista “Rebote” y, más en concreto, a los cinco padres iniciales del Mini: Vicente Zanón (descubridor), Justo Conde (divulgador), Joan Marqués (creador del nombre y promotor), Albert Gasulla (promotor) y Dani Fernández (mecenas). Como hemos visto, todo está perfectamente recogido en las páginas de “Rebote”: no hace falta elucubrar.
 
 
 

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Revista Rebote: artículo con el que se rebautizó el Biddy Basketball con el nombre de Mini-Basket, marzo 1962 (Foto: archivo familiar)
 
En cuanto Anselmo López se hizo con el Mini, puso de inmediato todas sus energías para hacer realidad los sueños inicialmente trazados por los cinco padres fundadores. A partir de ese momento, Anselmo se convirtió en el “padre adoptivo” de la criatura y la hizo crecer y madurar. Se inauguró una nueva etapa, la “fase de desarrollo”, que también te la describo de forma escueta y cronológica:
 
Octubre-noviembre 1962: Anselmo introduce el Mini dentro de la “Operación Cien Mil” (gran iniciativa de la FEB —marzo 1962— para promover el baloncesto entre gente joven) y comisiona al Club Nacional Hesperia (creado en agosto de 1961 en el seno de la FEB para la promoción del baloncesto) para que lidere la implantación del Mini en España. Como no podía ser de otra forma en esos momentos, también se sumó a esta tarea la Delegación Nacional de Juventudes.
Enero-marzo 1963: cristalizan las gestiones para dar entrada a Coca-Cola en el patrocinio del Mini en España. Junto con “Rebote” y la FEB, esta marca comercial fue clave para la implantación del Mini en España. Es probable que los primeros contactos con Coca-Cola se hubieran hecho desde la revista “Rebote” (cf. “¡Construyendo la Penya!”, nota 1178, p. 493).
Abril 1963: edición de los primeros materiales para la difusión del Mini por España.
Mayo-junio 1963: presentaciones oficiales del Mini en Madrid y en Barcelona.
Septiembre-octubre 1963: arranque de las competiciones del Mini en España (cf. “Rebote”, n.º 54, pp. 20-21).
Diciembre 1963: la revista Rebote inicia la sección "Noticiario Mini-Basket".
Septiembre 1964: se impulsa la implantación del Mini femenino en España (cfr. “Rebote”, n.º 54, VII.1964, pp. 22 y ss.).
Diciembre 1964: celebración del “I Día Nacional del Minibasket”.
Enero 1965: creación de la revista Minibasket: editada mensualmente por el CN Hesperia (Madrid).
Junio 1965: I Campeonato Nacional de España de Minibasket.
Noviembre 1966: gracias a las gestiones de Artur Domínguez (responsable del Minibasket en Cataluña en ese momento), se organiza en Barcelona el primer partido internacional del Minibasket que enfrenta a la selección de Barcelona con la de Lyon. Este evento provoca que la Federación Francesa de Baloncesto apueste decididamente por la implantación del Mini (cf. “Rebote”, n.º 75, XII.1966).
Febrero 1967: se alcanzan los 150.000 minbaskistas en España, superando las expectativas marcadas por la Operación Cien Mil.
Octubre 1968: creación del Comité Internacional de Minibasket por la FIBA: gran hito de Anselmo López que supuso la globalización definitiva del Minibasket.
 

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Reglas del Minibasket editadas por el Club Nacional Hesperia (1963)
 
Con independencia de lo anterior, es opinión unánime que el baloncesto actual no se entendería sin el Minibasket, que actuó como una especie de educación precoz que revolucionó el baloncesto base. En los años 50 del siglo pasado, existían en España las llamadas “operaciones altura”: siendo entonces nuestro país un lugar de gente más bien bajita, se organizaban encuentros para reclutar chicos y chicas de entre 16 y 18 años que destacaran por su altura. Una vez seleccionados, se les enseñaba la técnica del baloncesto, con los límites evidentes de este adiestramiento tardío. El Mini lo cambió todo. Así lo contaba Dani Fernández en mayo de 1987: «También ha contribuido mucho al ascenso del básquet la implantación del Minibasket. Antes se fichaba a los jugadores altos y se les enseñaba a jugar al baloncesto. Ahora empiezan desde pequeños. Y, además, en todas las escuelas existe una pista de baloncesto» (“Eco Badalonés”, n.º 1.071, 8.V.1987, p. 7).
 
Cuando los hombres de “Rebote” se desprendieron generosamente de su perla más preciosa, solo pedían una cosa: el reconocimiento de su paternidad: «En estos momentos de obligada renuncia, a REBOTE le cabe la satisfacción de haber podido ofrecer su colaboración al engrandecimiento del baloncesto español (…). Nuestra íntima satisfacción queda en esa paternidad que del “MINIBASKET” tenemos, para que el día en que esta empresa haya triunfado definitivamente en España, y nuestro baloncesto empiece a experimentar los beneficios que su práctica indudablemente debe reportarle, podamos sentir el orgullo de padres satisfechos» (“Rebote”, n.º 34, X.1962, p. 15). 
 
Ese orgullo de padres fue precisamente lo que se les negó, ya desde el primer momento. Sirva de ejemplo el artículo que publicó “Rebote”, en julio de 1963, a los pocos meses de haber transferido el Mini a la FEB: 
 
Verdad que nos halaga como ustedes podrán comprender, ese eco maravilloso que el MINIBASKET viene teniendo por toda España. La Prensa baloncestista española ha acogido con singular simpatía esta modalidad de nuestro deporte en miniatura (…). Esta campaña de difusión tiene excelente exponente en las páginas de MARCA, sin discusión alguna, el periódico deportivo de más difusión nacional. Ahora bien, lo que ya no nos gusta tanto, es que sea por la razón que sea, parece quererse ignorar por completo el origen de esta iniciativa. Recientemente y en uno de esos comentarios de MARCA, junto con una fotografía del movimiento 'mini-basketbolista' en Palma de Mallorca, se iniciaba el comentario de la siguiente forma: 'La idea extraordinaria de Anselmo López y sus compañeros de dirección del Club Nacional Hesperia ha germinado casi en términos virulentos. Por toda España se habla de Minibasket y ya no hay colegio, internado o instituto donde no se apresten a formar equipos de Minibasket'. La idea (…) fue de un excolaborador de esta Revista, de Vicente Zanón, que sin querer descubrir nada nuevo sí que supo sacar de su fecundo archivo y biblioteca baloncestista, lo que podía ayudar grandemente a la Federación Española en su 'Operación CIEN MIL' como se dijo en nuestro primer comentario al efecto (…). Don Anselmo López, persona querida por todos los de esta casa y de los aficionados catalanes en general, ya que su personalidad baloncestista se forjó aquí en Barcelona precisamente, solamente tuvo el acierto de acoger oficialmente nuestra herencia cuando ésta, por su amplitud adquirida, quedaba lejos de nuestras posibilidades. ¿Por qué no dar al César lo que es del César…? (“Rebote”, n.º 43, p. 13).
 
El propio Zanón sintió especialmente la amargura del olvido: «Previa consulta con Segura de Luna, presidente de la catalana, el Minibasket fue ofrecido a la Federación Española. En aquel momento terminó toda mi intervención en el Minibasket, cuyo desarrollo, eso sí, seguí contemplando a distancia (…). Realmente me sentí defraudado al comprobar que mi colaboración era considerada innecesaria. Me he preguntado muchas veces por qué extrañas razones no se me permitió colaborar en un asunto del que, a fin de cuentas, había sido el iniciador. Decepcionado, opté por apartarme de todo lo que tuviese algo que ver con el basket y me refugié en el tenis, deporte que ha acabado siendo mi gran pasión» (“El Mundo Deportivo”, 28.VIII.1981, p. 24).
 
Este olvido se convirtió en algo recurrente. Cuando se cumplieron las bodas de plata del Minibasket, “El Mundo Deportivo” volvió a mostrar su queja:
 
El Minibasket cumple estos días su 25 Aniversario en España. La efeméride va a ser solemnizada esta noche en Madrid con un festival cuyo plato fuerte, o eso, por lo menos, pretenden que sea sus organizadores una exhibición de los circenses Globetrotters enfrentado, es un decir, a los Washington Generals. En el programa figura, como era de rigor, un partido de “minis” entre las selecciones de España y Francia (…). En la información que la Federación Española ha hecho circular sobre la introducción del Minibasket en España echamos de menos a unas personas que fueron, ellas y nadie más, las primeras en hablarnos de un basket infantil que en Estados Unidos había alcanzado un gran arraigo con el nombre de “biddy-basket”. Vicente Zenón, profundo conocedor del basket USA, por su estrecha relación con los más reputados técnicos americanos fue el primero de la lista de descubridores. Jay Archer, el creador de este basket a escala infantil le nombró delegado en España, tras remitirle una profusa información de este mini-deporte, del que, asimismo, le facilitó las reglas de juego. Justo Conde, veterano y querido colega, tiene en su haber el honor y el mérito de haber dado la primera divulgación del “biddy” a través de unas centrales de la revista “Rebote”. Y Daniel Fernández, el otrora hombre fuerte del Joventut, que siente el legítimo orgullo de haber hecho posible, con su inapreciable apoyo económico que el rebautizado “mini” cristalizase en la realidad en la que habían soñado los auténticos “padres de la criatura’, Zanón y Conde. El “invento” viose proyectado, de inmediato, a una arrolladora expansión, tan exigente en el orden económico que sus tutores se vieron precisados a traspasarlo a la Federación Española, cuyo vicepresidente, Anselmo López, no dudó en echar mano de su pródigo peculio para hacer germinar de forma espectacular, la semilla que de Barcelona le había sido servida en maceta de plata (...). Las cosas en su sitio: para Vicente Zanón los honores del descubrimiento, para Justo Conde y Daniel Fernández, el mérito de haber sido los primeros en alentar tan loable iniciativa. Sería deseable que alguien con buena memoria, se acordase esta noche de estos tres personajes, ni que fuese con unas simples palabras de gratitud (“El Mundo Deportivo”, 14.5.1988, p. 49).
 
Los humanos, desde que inventamos el microscopio, hemos dejado de creer en la generación espontánea. Por las informaciones que nos han llegado a través del AS sobre el Hall of Fame, tememos que seguimos pecando de lo mismo: el olvido de la verdadera paternidad del Mini. Desconozco si la explicación que acompaña o acompañará el reconocimiento de Anselmo López en el Hall of Fame subsanará este olvido o seguirá apostando por la generación espontánea. Ojalá que sea lo primero, puesto que el propio Anselmo nunca dudó en reconocer los verdaderos orígenes del Mini, como así lo expresó en el editorial del primer número de la revista “Minibasket”: «A principios de 1962, “Rebote” (revista exclusiva de baloncesto) dio a conocer, por primera vez en España las características de este juego cuya información fue recibida por don Vicente Zanón, directamente de su creador Jay Archer» (“Minibasket”, n.º 1, I.1965, p. 1).
 

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1er ejemplar de la revista Mini-Basket, enero 1965 (Foto: archivo familiar)
 
Podemos volver a preguntarnos: ¿cuándo se hará justicia histórica al Minibasket? Tenemos ahora una oportunidad de oro. Mientras sigamos diciendo «A Europa, el Mini llegó a través de España, y todo fue gracias a Anselmo López», decimos la verdad, ciertamente, pero no toda la verdad. Pienso que tenemos que dar una explicación más completa, si no queremos que se nos aplique lo que dijo un gran intelectual del siglo XIX: «Es cierto que casi todas las afirmaciones resultan pervertidas y devienen en falsas, al no expresar la verdad completa. Son exposiciones de la verdad solo bajo un aspecto, y por tanto insuficientes». Por tanto, sugiero decir: «A España, el Mini llegó a través del equipo de la revista “Rebote” (Barcelona) y, posteriormente, gracias a Anselmo López, se consolidó en España y se propagó por toda Europa».
 

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