Valencia Basket viene de un verano complicado. Sus estrellas fueron saliendo casi una a una de la entidad. Las expectativas competitivas con el nuevo equipo conformado, a pesar de los buenos refuerzos, eran menores. Sin embargo, los taronjas se sitúan 4-0 en Euroliga y muchos empiezan a pensar que la clave no estaba en el quién, sino en el cómo.
¿El ritmo, el rebote, la agresividad? La clave del éxito de Valencia Basket
Innumerables han sido los análisis sobre las cualidades estilísticas que catapultaron al Valencia Basket a los más alto en Euroliga y ACB. La apuesta continuista con Xavi Albert, pero sin varios talentos, era la prueba del algodón del modelo. Por el momento sigue dando resultados y muchos vuelven a indagar sobre ello. Si bien hay muchos aspectos que los valencianos hacen a las mil maravillas, todo se podría resumir en el concepto ‘doble esfuerzo’.
Valencia Basket tiene un estilo muy característico. Parte de su juego se sustenta en acelerar el encuentro al máximo posible. Para ello, suben líneas, cargan rebote ofensivo con muchos jugadores dejando espacios a la espalda, saltan agresivo sobre balón en los pick and roll forzando a resolver rápido la acción y ponen el balón a toda velocidad en campo de ataque, incluso llegando a coger tiros en esas instancias, ya sea tras canasta o tras rebote. Todo ello, tiene un nexo común.
El ‘doble esfuerzo’ da su rendimiento en Euroliga
Tumbar en Euroliga a Hapoel Tel Aviv no es una labor sencilla. El talento que atesoran los israelíes es pronunciado. Sin embargo, Valencia Basket supo ir un paso por delante todo el encuentro. Muchas veces, para ir por delante en el juego no tienes que ejecutar más rápido, sino antes. Hay un concepto que los entrenadores manejan constantemente, el ‘doble esfuerzo’, que es la capacidad de acabar una acción e iniciar la siguiente sin parar en entre medias. Los de Xavi Albert son los reyes.
Valencia Basket, casi en cada canasta encajada, puso el balón en campo contrario en pocos segundos. Hapoel Tel Aviv iba tarde a todas las transiciones, anotase o no. Los taronjas pisaban pintura con extrema facilidad y ni con físicos como los que tienen los de Israel fueron capaces de seguir el ritmo. La capacidad de acumular ‘dobles esfuerzos’ por parte de los taronjas en Euroliga fue asombrosa. Mientras el balón volaba en un tiro ellos ya cargaba, mientras la pelota atravesaba la red ya situaban su línea defensiva alta. Un clinic que demuestra que en el basket moderno no todo es tener los perfiles más atléticos para imponer un ritmo.