Solapas principales

Iberostar Tenerife se marca un pletórico final para seguir invicto en la BCL (69-67)

  • Enormes últimos cinco minutos canaristas con un parcial definitivo de 14-2 para darle la vuelta al partido

Como un aseado funcionario. Pulcro, sabiendo lo que tiene en todo momento que hacer. Así anda este Iberostar Tenerife, al que se le acumulan las partidas. Esta vez, las que tienen que ver con Europa. No elude proyectos continentales este equipo, acostumbrado ya a su fetiche competición, en la que no conoce la derrota, como casi siempre. Cuarto además en la liga doméstica, afrontan los laguneros una nueva jornada de trabajo como quien se levanta temprano. Un miércoles cualquiera como si fuera un día más en la oficina.

Con el equipo de las rotaciones alineaba Vidorreta a sus primeros cinco funcionarios, ante el nuevo quinteto de novedades venidas del dinero y con el viejo conocido Markovic pisando nuevamente la cancha que le viera fracasar. Eso sí, espeso, gris, como de registrador de todas las propiedades, se movía el partido de inicio. La defensa turca impedía la buena circulación de balón canarista y Ogut ponía un 7-11 antes de que se vinieran las primeras rotaciones. Crawford le daba más tostada al espesor y aumentaba la ventaja visitante. El cuarto de inicio de los de La Laguna tenía tanto frío dentro como fuera de la cancha. Pero el buen dactilógrafo sabe repetir milimétricamente su trabajo y en un instante  de un par de buenas defensas, dejaban la primera pausa en 14-15 de pura baclava.

Se les atragantaba el empacho de pistacho a los canarios en la vuelta a la cancha, con apenas 16 puntos en 14 minutos. Suerte que los turcos tampoco andaban sobrados de tino. Ogut hacía su segundo triple para un 16-23 de pura empanada amarilla. No para Marcelinho, claro.

Su clase es demasiada para eso. Sus aciertos de puro talento hacían enfadar a Markovic y reaccionar a sus jugadores: 25-31 a 2:09 del descanso. Mucho regalo en la defensa aurinegra y menos fluidez en ataque. No se parecían los canaristas al solícito empleado que suelen ser. El viejo conocido Buva hacía daño por dentro para incomodar a Shermadini y abusar de Fran Guerra. Pero como buen burócrata honorario, volvía Iberostar Tenerife a sus más reconocibles inicios para desde la defensa llegar al descanso con la partida al menos igualada (32-32).

Dos puntos había hecho el máximo anotador de Iberostar Tenerife al descanso. Él, el georgiano, el faro. Dos libres suyos ponían por fin por delante a los de casa a la vuelta de las cabinas.

Pero la espesura seguía. La defensa local hacía internacional a Ogut, con 13 puntos ya. Entre Dani Díez y la magia paulista solventaban la tercera falta personal de Shermadini. Y gracias. Lundberg, lo empataba de nuevo. Jason Rich hacía un triple de jugón para dar réplica a aquel enésimo intento de remontada (45-50 min. 28). Como niebla en Los Rodeos atacaban los canaristas hoy. Las rotaciones espesaban más la fosca lagunera, para dejar la última pausa en 47-54 ya de puro color turco.

Empeoraba aún la cosa para los de casa con dos malos ataques que dejaban ventaja de dos dígitos turcos (47-58 min. 31). Ni rastro (todavía) del pulcro y aseado Iberostar Tenerife que ha construido la costumbre. La clase de Huertas era ya casi lo único que oponían los locales. Hasta el rebote lo ganaban los visitantes. Un palmeo de Crawford ponía otra vez los diez de ventaja (55-65 min. 35). Pero este funcionario no ha llegado hasta aquí de casualidad. Un empleado del estado canarista siempre tiene recursos. Cuando no funciona lo normal, se activa el gen de casi ganarlo todo desde hace tiempo. Un triple de Salin primero y otro de Yusta después, lo acortaban todo hasta un 66-67 de esperanza canaria a 24 segundos del final. Dos puntos habían hecho los turcos en cinco minutos. Y así se quedarían. Perdían el balón en el saque de banda para, de pronto, darle la bola de partido al dueño del local. Los garabatos de Vidorreta se ejecutaban a la perfección para que Salin metiera el triple que volteaba la cosa: 69-66 y seis segundos por jugar. Nada que temer para un funcionario acostumbrado a hacer su trabajo. Defensa pletórica y victoria para los de casa, remontando un partido que Gaziantep no supo ganar. Es lo que tiene este Iberostar Tenerife, acostumbrado, un miércoles cualquiera, a pasar un nuevo día en la oficina.   

Y, de repente, Iberostar Tenerife: lo había pasado realmente mal en 35 minutos. Gaziantep había hecho un magnífico trabajo sobre Shermadini con las trampas de Markovic. No tenían su mejor noche tampoco las rotaciones del más amarillo que nunca. Pero este equipo que hace de esta competición su particular deidad, lleva muchas de estas en su nueva época moderna. Un parcial de 14-2 todo lo volteaba para dejar el casillero de derrotas todavía en cero y muchas caras turcas de idiota. No lo supo ganar Gaziantep, claro, pero los dos triples de Salin, el de Yusta y la defensa colosal permitieron creer y voltear la cosa. Para que, en una noche torpona, apareciera casi al final y de repente, todo lo bueno de este Iberostar Tenerife.

Las trampas de Markovic: repetía banquillo visitante el que ocupara el otro lado por unos meses aquí en Tenerife. No salió bien aquella jugada de Aniano. De lo poco que no le cuajó al encargado de repartir los caudales. Hoy, vestido de técnico turco, sobrevive como puede Nenad, gran jugador en su época y experto en trincheras. Hoy, se las quiso poner todas a Iberostar Tenerife y a pocas posesiones estuvo de lograrlo. Sus jugadores, algunos reventados, no lo consiguieron. Sus buenas disposiciones tácticas para frenar a Shermadini y su ristra de jugadores físicos le llevaron a acumular ventajas que con cualquier otro equipo hubieran sido más que suficientes. Lástima para el bosnio que sus trampas no le dieran.

El talento sobre la niebla: el juego del Canarias se parecía a la niebla perenne del Aeropuerto de Los Rodeos. Quien por allí ha estado alguna vez, no reconoce el buen clima subtropical del resto de la isla. Nubes constantes, bruma perpetua y poca, muy poca visibilidad. No para Marce. Este tipo está a otra cosa. Qué más le dará a él que a su equipo no se le reconozca. Para eso está él aquí. Por eso, desoyó cantos de Euroliga. Veinte puntos y diez asistencias para guiar a su equipo ante las trampas a Shermadini, a pesar de la poca aportación de la rotación aurinegra. Hoy, el talento del paulista Huertas emergió sobre la niebla lagunera.

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