El MoraBanc Andorra ha acudido al mercado para incorporar a Rati Andronikashvili, base georgiano de 25 años y 1,94 metros que firma por dos meses. Su llegada responde a los problemas físicos que ha sufrido el equipo durante la pretemporada y permitirá ampliar una rotación que comenzaba el curso algo justo en la dirección. El contrato es corto, pero la oportunidad puede ser bastante mayor.
Un perfil conocido en la Liga Endesa
Andronikashvili conoce bien el baloncesto español. Se formó en las categorías inferiores del Baskonia antes de marcharse a la NCAA con Creighton. Posteriormente jugó en UCAM Murcia y tuvo un paso por Casademont Zaragoza, antes de continuar su carrera en VEF Riga, Monbus Obradoiro y Álftanes. Su carrera ha estado marcada por varios cambios de equipo y por la búsqueda de continuidad.
Se trata de un base alto para su posición, con buen físico y capacidad para defender jugadores exteriores de diferentes características. Puede acelerar el juego en transición y tiene facilidad para generar desde el bote, especialmente cuando consigue atacar espacios. Su velocidad y capacidad para crear para sus compañeros son dos de sus principales virtudes.
Su llegada también encaja con el mercado realizado por Andorra este verano. El club ha cambiado una parte importante de la plantilla con incorporaciones como James Akinjo, Kassius Robertson, Wes Iwundu o Cameron McGriff. La posición de base era uno de los puntos que todavía dejaba margen para añadir una pieza más. Andronikashvili aparece ahora como una alternativa diferente dentro de la dirección.
Dos meses para hacerse un hueco en la plantilla
En principio, el georgiano llega como tercer base por detrás de James Akinjo y Rafa Luz. Akinjo está llamado a asumir buena parte de la creación del equipo, mientras que Luz aporta experiencia y conocimiento de la Liga Endesa. La incorporación de Andronikashvili permitirá repartir mejor los minutos y evitar cargar demasiado a los dos principales directores de juego.
Eso no significa que su papel tenga que limitarse necesariamente a unos pocos minutos. El proyecto de Žan Tabak cuenta con varios jugadores exteriores capaces de alternar posiciones y el georgiano puede encontrar espacio si ofrece defensa, ritmo y seguridad con el balón. Sus primeras semanas marcarán si realmente queda como tercer base o consigue entrar de lleno en la rotación.
El contrato de dos meses también abre el debate sobre una posible continuidad. Andronikashvili cuenta como jugador de formación y ya conoce la competición, aunque hasta ahora su experiencia ACB ha sido reducida: 19 partidos entre Murcia y Zaragoza con apenas seis minutos de media. Andorra tendrá ahora la oportunidad de comprobar cuánto ha evolucionado desde aquella primera etapa.
Su última temporada de club ofrece una referencia bastante más reciente. En Álftanes disputó 14 encuentros de la liga islandesa con 8,6 puntos, 3,9 asistencias y 1,1 recuperaciones en 26,5 minutos por partido. Un año antes apenas superaba los diez minutos de media con Obradoiro. El cambio de protagonismo fue importante y ahora tendrá dos meses para demostrar si esa evolución puede trasladarse también a la Liga Endesa.