El libreto de Pedro Martínez en el Real Madrid empieza a coger forma en Valdebebas con un movimiento que cambia de raíz el planteamiento interior del equipo: el fichaje de Olivier Sarr. Tras años supeditados a rotaciones pesadas o de perfil más clásico para dar aire a Edy Tavares, la incorporación del pívot francés, respaldado por la versatilidad de Timothé Luwawu-Cabarrot y la energía de Eli Ndiaye, consolida una ‘French Connection’ pensada para acelerar el ritmo de juego, abrir el campo y mantener la contundencia defensiva en la pintura.
El salto de calidad en el juego interior del Real Madrid de baloncesto
Dar descanso a Edy Tavares solía condicionar el esquema. O bien se mantenía la estructura con un reemplazo de corte similar que frenaba el ritmo en transición, o se recurría a interiores de menor envergadura que terminaban sufriendo para proteger el aro. Con Olivier Sarr, la rotación gana alternativas sin perder presencia:
- Intimidación sostenida: Sarr aporta centímegros y lectura de tapón aprendidos en la NBA, manteniendo el nivel de protección de aro cuando Tavares pase al banquillo.
- Lectura en Pick & Pop: Su capacidad para lanzar desde la media y larga distancia obliga a la defensa rival a salir de la zona, abriendo pasillos para la entrada de los exteriores.
- Fluidez para correr: Su agilidad le permite sumarse al contraataque tras rebote defensivo, encajando de manera natural en la idea de juego dinámico que busca implantar el cuerpo técnico.
Tavares y Sarr: ¿Pueden compartir pista en el esquema blanco?
Más allá de actuar como relevo del ‘cinco’ titular, las características de Sarr abren la puerta a minutos de convivencia con Tavares en pista:
- Ataque en dos alturas: Si Sarr ocupa espacios exteriores o la esquina, Tavares conserva su espacio natural en la pintura para fijar a la defensa y generar ventajas.
- Respuesta ante quintetos abiertos: La movilidad de Sarr le permite emparejarse con ala-pívots con amenaza de tres, evitando emparejamientos desfavorables cuando los rivales apuestan por jugar con cinco hombres abiertos.
Es más, tras lo primeros días de entrenamientos del nuevo Real Madrid de baloncesto, Pedro Martínez nos ha sorprendido con una variante en el juego de Edy Tavares que nadie esperaba, lo que da oportunidad a que Sarr pueda convivir más minutos aún con el caboverdiano en pista. Hasta que no llegue la competición oficial, y con ella la consecución de los partidos, no podremos ver si estos tests de pretemporada tienen finalmente impacto en el juego del equipo.
La versatilidad como argumento para dominar la Euroliga
El Real Madrid no busca repetir esquemas anteriores, sino adaptarse a una Euroliga que exige perfiles cada vez más físicos y capaces de defender lejos del aro. Combinar el dominio en la zona de Tavares con el alcance y la movilidad de Sarr le ofrece a Pedro Martínez una pintura polivalente, capaz de cambiar de registro según lo requiera el partido. Si a estos dos nombres le sumamos la batuta de Theo Maledon, la capacidad de asociarse de Timothé Luwawu-Cabarrot y la intensidad que puede aportar en la pintura Eli Ndiaye. que puede ser el tapado de la pintura blanca, tendríamos una configuración revolucionaria, con acento galo, para el juego interior de un equipo que quiere romper con su pasado inmediato y marcar el futuro de la próxima Euroliga, sin perder la referencia interior que ha condicionado Europa en la última década.