Embiid ha hecho todo para ganar el MVP, pero compite contra Jokic

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Resulta injusto para algunas estrellas del deporte cuando les toca compartir época con figuras con talentos igual de exorbitantes. Sucede como si fuera una moneda de gloria, formada por dos caras, en las que una siempre opacará a la otra. Si bien a favor de esta disyuntiva está la competencia, que hace mejores a los grandes deportistas, el olvido puede significar el mayor castigo para el perdedor de esa batalla que tiene a la historia como el mayor premio.

Ejemplo de esa lucha que ocurre cada noche en la NBA, es la de Joel Embiid contra Nikola Jokic. Ambos jugadores grandes, en plena época del triple, ambos internacionales y ambos figuras indiscutidas de sus equipos. Sin embargo, hay algunas diferencias entre ellos. Jojo es un anotador nato, que siempre tiene el aro entre ceja y ceja y piensa en engrosar su puntuación, mientras que el Joker juega más para los demás, buscando el pase al hombre abierto, funcionando como un faro en la zona de incidencia.

LOS ARGUMENTOS DE JOEL EMBIID EN BUSCA DEL MVP

Los dos MVP de Nikola Jokic no necesariamente indican que fue mejor que Joel Embiid en las dos temporadas anteriores. En una liga en la que se veneran las estadísticas, el serbio parece ser más decisivo desde una mayor cantidad de apartados del juego, pero un talento descomunal como el camerunés nacionalizado francés pocas veces se ha visto: un pivot que puede anotar casi de cualquier forma, con fintas, desde el perímetro, con step back, girando sobre su eje, penetrando, con y sin pick & roll. Mide 2.13 pero rebota el balón y se mueve con la agilidad de un guardia.

Ambos pivots forman una dicotomía que navega a contracorriente del baloncesto contemporáneo, que desarrolla a los jugadores livianos, veloces, ágiles y con lanzamiento exterior. En un momento en el que el juego perimetral goza de su mejor momento en la NBA, la particularidad muestra que son dos hombres grandes los que protagonizan la discusión sobre el MVP. Una discusión en la que Jokic conduce sin freno hacia su tercer galardón consecutivo, pero al costado del camino, Embiid continúa elevando su nivel con una determinación admirable, para mantener todavía algo de suspenso de cara a la meta: el premio al mejor jugador de la temporada.

La lucha por el MVP está del lado del Joker, claro. Quién podría negarle el MVP a un jugador que lidera todos los apartados del juego en el equipo líder de la Conferencia Oeste. Suena a algo lógico, no necesita más argumentos para obtenerlo. En ese sentido, Embiid combate en una batalla perdida, pero dejando sobre la mesa una contundente afirmación: es el mejor anotador de la NBA, con un promedio de 33.4 puntos por partidos. Ya lo logró la temporada anterior, cuando se quedó con el scoring champ, el reconocimiento al jugador que más tantos anota por juego.

 

Joel Embiid MVP NBA 2023

Joel Embiid | SUSA Icon Sport


De lograrlo nuevamente esta temporada quedará en la historia. La última vez que un jugador grande ganó dos veces seguidas el premio a mejor anotador fue Kareem Abdul-Jabbar, hace 51 años. Por aquel entonces, Kareem era el jugador del momento, el más dominante de una NBA en la que los pivots eran ponderados porque lo más fascinante era ver a jugadores de más de 2.10 m brillar en la cancha.

Joel Embiid tiene un promedio de 33,4 puntos por noche con una efectividad del 57,1% en dobles, y de 36% en triples, además de un 85,4% en libres. Es que el pivot internacional no solo anota, sino que lo hace con una magnífica efectividad para su tamaño. Una auténtica rareza dentro de la NBA actual. Él mismo lo dijo tras el partido ante Portland Trail Blazers, cuando remontó un partido que su equipo perdía a falta de pocos segundos con un tiro en suspensión en el semicírculo (¿Qué otro pivot puede hacer eso?). “Soy indefendible”, expresó.

Parece una afirmación hiperbólica, pero podría significar que no puede ser defendido de la forma en la que la NBA defiende a los jugadores grandes. La doble-marca en ocasiones sirve, pero Embiid probó que hay noches en las que esa afirmación es real. Sencillamente, ningún jugador de la NBA puede dejarlo en menos de 20 tantos. De hecho, anota el 47% de sus tiros en salto de rango medio esta temporada, poniéndolo a la par de especialistas como Devin Booker, Kawhi Leonard y DeMar DeRozan, que miden 20 centímetros menos que él.

LA BATALLA FINAL ENTRE EMBIID Y NIKOLA JOKIC

Entonces, ¿puede Embiid torcer la flecha del destino que dirige directamente a Jokic para coronarlo como el mejor de la NBA? Tiene la capacidad, pero también depende de cómo le vaya al equipo del serbio. Hasta ahora, se ubican en soledad en lo más alto del Oeste, aunque con una diferencia de solo 4 partidos sobre los Sixers de Embiid. La distancia no parece ser considerable, pero sí para estos premios.

Jojo terminó en segundo lugar en las dos temporadas anteriores en las que Jokic obtuvo el MVP. Para robarle la corona a su colega no deberá hacer algo más extraordinario de lo realizado. Sí deberá mantenerse con buena salud, sin perderse ningún partido. Es la primera vez que Embiid parece estar disponible para tantos partidos. Si no se pierde ninguno más, habrá jugado la misma cantidad que Harden MVP.

Las montañas de Denver servirán como escenario de una batalla de proporciones bíblicas, cual Monte de Sión, en la que Nikola Jokic y Joel Embiid se verán las caras el 27 de marzo. El duelo quizás sume un elemento más a la narrativa sobre la rivalidad entre los dos hombres grandes y escriba un argumento más a favor de uno de los dos. Pase lo que pase, el MVP será especial. Si el serbio lo consigue, será el segundo en la historia en conseguirlo, el primero desde la época dorada de Larry Bird, entre 1983 y 1986. Si Embiid lo consigue, será su primero y la confirmación que es uno de los mejores anotadores del siglo XXI.

 

Sobre el autor

 
Imagen de Joaquin Espeche Joaquín Espeche@Joaquin_EspecheJoaquín (San Miguel de Tucumán, Argentina) estudió Ciencias de la Comunicación y Periodismo deportivo. Su amplia experiencia abarca medios como La Gaceta de Tucumán, Básquet Plus de Buenos Aires y Voces Críticas de Salta, entre otros. La gran pasión de Joaquín, aparte del baloncesto y los Lakers, es el fútbol (como buen argentino), siendo seguidor del Atlético Tucumán. Lo que menos se conoce de él es que también estudió Psicología. Sus otras pasiones, además del deporte, implican el cine, la tecnología y el teatro.
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