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Lo asombroso en Anthony Davis

  • En su 2º año en el instituto, Anthony Davis quería ser como Allen Iverson. En su año senior, su preferencia pasó a querer parecerse a Kevin Garnett
  • Inicio de temporada impresionante del joven diamante en bruto de los Pelicans
  • ¿Futuro MVP de la competición? Quizás llega antes de lo que nos pensamos

Este chico tiene un don. Algo que le hace ser especial. Y, efectivamente, es alguien del que se puede decir que es muy diferente a los demás. Al menos, en su posición.
 
Tan llamativo como sobrehumano. Anthony Davis, calificado como uno de los interiores llamados a dominar la NBA en un futuro no muy lejano, está en boca de todos. Un híbrido tan alucinante en sus cualidades como en cuanto a condiciones. La competición, en años, nunca había presenciado una irrupción de tal magnitud.
 
Nacido en Chicago, Anthony Davis jugó en un pequeño instituto privado local, el Perspectives Charter School. En sus dos primeros años como jugador de dicho instituto, Davis era un aceptable 'shooting guard', y que terminó su segundo año habiendo crecido de 6'2 a los 6'4 pies (algo así como un 1'93 cm). A finales de su año junior en un instituto que carecía de gimnasio para entrenar, el chico creció hasta los 6'6 pies. Entonces, Davis era un jugador con buena técnica, talentoso y bastante coordinado en sus movimientos, pero después, éste volvió a crecer. Hasta los 6'10 (2'08 cm).
 

Anthony Davis Full Highlights 2014.11.22 at Jazz - Career-High 43 Pts, 14 Rebs, BEAST!


 
Evidentemente, para los scouts no era un caso puntual. Estaba fuera de lo común. El chico tenía algo especial que, a la postre, acabaría haciendo de él uno de los mejores prospectos de cara a NBA nunca vistos. En un año y medio, Anthony Davis aumentó unos 20 centímetros. Su talento permanecía intacto. Y su altura le obligó a cambiar drásticamente su forma de jugar, sin perder esos fundamentos ya adquiridos en su época como jugador exterior. Pasó al primer plano nacional en un abrir y cerrar de ojos.
 
Hasta que formó parte de uno de los mejores equipos universitarios últimamente vistos. 'The Unibrow' se comprometió con el college de Kentucky, entrenado por John Calipari. Davis catapultó a los Wildcats, formando equipo con otros ahora NBA como Terrence Jones y Michael Kidd-Gilchrist entre otros, hacia el campeonato nacional. El pívot dominó a su antojo. Un jugador determinante en su único año en la universidad. Pero la NBA llamaba fuerte a su puerta, y la espera no se hizo esperar. Su stock, de alto standing, le situaba como uno de los picks #1 más claros de los últimos años. Estaba proyectado a dominar la mejor competición en futuro.

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Anthony Davis en el high school
 
Y al parecer, su crecimiento y progresión, a día de hoy, sigue sin demorarse. No tiene límite.
 
Más allá de lo físico, por lo asombroso que parece y es, lo mejor de Anthony Davis aún está por llegar, sorprendentemente. Así como éste todavía se encuentra en la base de su proceso evolutivo de su juego como lejos de alcanzar la cúspide a nivel competitivo. Tanto colectiva como individual. Y él mismo se marca su propio techo.
 
Y eso es (y será) un proceso fascinante a ver. Un contexto que ha sugerido un paso adelante para él. Se le ha presentado la oportunidad de alcanzar su culmen competitivo verdadero. Un proceso que, sobre todo para el que lo observa desde fuera, tiene su ineludible atractivo. Y la verdad es la siguiente: Anthony Davis no quiere esperar a que le descubran poco a poco, sino que él mismo se expone a lo que viene, haciéndolo a un nivel acorde a sus condiciones y a lo que se espera de él en el futuro, no sólo en el presente.
 
A su vez, en New Orleans no hay prisa para empezar a competir en el nivel de la gran élite de la liga, pero sí para empezar a meter cierto miedo. Y la presencia de un jugador del tamaño de Davis influye, y de qué manera, en la forma de hacer de los 'Pellies'. Buscando un nuevo sistema, trabajarlo entorno a él. Sin prisa, pero sin pausa. Monty Williams sabe que para avanzar en su camino al éxito, Davis ha (y debe) de intervenir lo máximo posible.
 
"Anthony (Davis) no puede estar en el partido y no tener el balón. Hemos de hacer el esfuerzo de que tome, por lo menos, 20 tiros a canasta por noche. Por mucho que dibuje jugadas para él, la ofensiva ha de funcionar entorno a él, y nuestros jugadores han de saberlo. Cuando no lo hacemos, tengo que asegurarme de que nuestros chicos le den el balón. Porque no es un jugador egoísta, va a hacer las jugadas correctas. Y nuestros jugadores saben eso.", decía Monty Williams.
 

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La presente temporada de Anthony Davis, en números. Asustan.
Razón no le falta. Y no es cuestión de los fundamentos y condiciones de los que dispone el diamante en bruto de los Pelicans (que también), sino de tratar de hacer del desarrollo exponencial de Anthony Davis también el de lo colectivo. Medrar de forma simultánea, básicamente. La dirección que a priori, parece la línea a seguir.
 
Unos New Orleans Pelicans que necesitan de los puntos de su estrella para no decaer. De ahí radica la importancia de un jugador cómo él. En un ritmo tan pausado como el que pretende Monty Williams, Davis ha de multiplicarse. Sin él en cancha, New Orleans anota 17.7 puntos menos (97.1) que con él en pista (114.8), una cifra que deja más en entredicho la situación. Sus puntos, la forma en la que los consigue. Una variedad que ha ido expandiendo tras sus dos primeros años. En el tercero, se categoriza como rotunda su relevancia. No sólo anota bajo aros, sino que también su evolución se establece en la zona de la media distancia, desarrollando un lanzamiento más que fiable. Además, sumando con cierta efectividad (55.3%) cara a canasta. Todo un lujo, y sobre todo, verlo con la facilidad con la que lo logra.
 
Un Anthony Davis cuya influencia también reside en la vanguardia. Aparte de su excelsa movilidad, lo que más destaca de él es su imponente e inverosímil envergadura, cercana a los 233 centímetros. De otro mundo. Capaz de llegar a condicionar cualquier tipo de lanzamiento cercano a su aro. Puro instinto. Intuición. Anticipación. Davis hace de esas tres características bases uno de sus puntos fuertes y que le convierten en uno de los jugadores que acumulan más lanzamientos bloqueados en toda la liga. De hecho, es el que encabeza la competición en ese apartado (3.2 tapones por encuentro).
 
Su inicio de temporada, titánico. Una explosión inevitable. Tarde o temprano tenía que suceder. Anthony Davis, tras su eminente Mundial en España, persiste en querer elevar su categoría hacia el más alto nivel. Consolidarse en la máxima élite mundial. Y es que su carrera (y su proceso de mutación) no ha hecho más que empezar. Un híbrido del que aún nos queda todo un mundo por descubrir y contemplar. Hacia dónde puede llegar, el cómo y, por supuesto con la mentalidad con la que lo afronta.
 
¿Lo mejor de todo? Sólo tiene 21 años.

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Comentarios

Interesante artículo sobre una de las grandes esperanzas interiores de la NBA. Con un Howard que sólo sabe machacar bajo el aro, un Bogut que tras tanta lesión no volvió a ser el mismo, Hibbert que da una de cal y otra de arena, y los Monroe, Drummond, Cousins que son máquinas de hacer estadística pero no de mejorar el equipo, tenemos en Davis una proyección de un futuro Hall of Fame, que tendrá que labrarse. De momento, como se comenta, espectacular inicio de temporada y tímida candidatura al MVP de RS, almenos de interiores (con permiso de Marc), o de MIP (a la espera del efecto Draymond Green).

Vale, te cedo la razón, aunque creo que es más por la combinación de Cousins y Gay, que se han acoplado entre sí mejor. Y qué manera de hilar tema, con el artículo de Gay xD

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