Tres jóvenes a seguir en la NBA con pasado en el Real Madrid

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POR CARLOS TORIBIO
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Se acerca el 20 de octubre, fecha marcada para el inicio de la temporada oficial de la NBA, y con ella volverán los focos sobre una nueva generación de jóvenes talentos. Entre los rookies que buscan hacerse un hueco destacan los españoles Aday Mara y Sergio de Larrea, pero también hay otros jugadores que afrontan el curso con la intención de dar un paso adelante y consolidarse en la mejor liga del mundo. Entre ellos aparecen varias caras conocidas para el baloncesto español, con pasado en las categorías de formación del Real Madrid.

Egor Demin – Brooklyn Nets

Egor Demin es uno de los jóvenes llamados a dar un paso adelante después de ser seleccionado con el número 8 del pasado Draft. El ruso, formado en BYU y con pasado en el Real Madrid, afronta su segunda temporada con los Brooklyn Nets con el objetivo de asumir un mayor protagonismo dentro de un proyecto que continúa en construcción.

La pasada campaña promedió 10,3 puntos, 3,2 rebotes y 3,3 asistencias bajo las órdenes de Jordi Fernández, unos registros que buscará mejorar en este nuevo curso. Con Julius Randle y Michael Porter Jr. como principales referencias ofensivas, los Nets no necesitan que Demin se convierta todavía en una de sus dos primeras opciones, pero sí esperan una evolución significativa en su capacidad para manejar el balón y generar juego.

Uno de los aspectos que más dudas despertaba antes de su llegada a la NBA era su tiro exterior, una faceta en la que dejó buenas sensaciones la temporada pasada al rozar el 40% de acierto desde la línea de tres puntos. Ahora, el siguiente reto será trasladar esa mejora a un papel más importante en la creación y seguir desarrollando el resto de su juego.

Alex Sarr – Washington Wizards

Alex Sarr afronta una temporada en la que está llamado a convertirse en una de las piezas más importantes de los Washington Wizards. El pívot francés comparte vestuario con nombres de la talla de Trae Young, Anthony Davis, Khris Middleton y AJ Dybantsa, en un proyecto que aspira a dar un salto competitivo en una Conferencia Este especialmente exigente.

La llegada de nuevas piezas convierte a los Wizards en uno de los equipos más difíciles de pronosticar de cara al nuevo curso. La incógnita pasa por saber cómo encajarán todas las piezas y cuál será el papel de cada jugador dentro de una rotación con muchas alternativas.

Para Sarr, el escenario puede ser especialmente favorable. Se espera que parta como uno de los tres o cuatro jugadores con mayor peso dentro de la rotación y que pueda asumir cada vez más protagonismo en ambos lados de la pista. Su capacidad defensiva, especialmente su protección del aro, podría llevarle a entrar, al ex canterano del Real Madrid, en la conversación por un puesto en uno de los mejores quintetos defensivos de la NBA.

Además, contar con Trae Young como generador principal puede liberar al francés de buena parte de la responsabilidad creativa. Con el base encontrando espacios y los aleros de Washington asumiendo también funciones con balón, Sarr podrá concentrarse en explotar sus virtudes cerca del aro, correr la pista y castigar desde posiciones abiertas, mientras continúa desarrollando su juego ofensivo.

Hugo González – Boston Celtics

En su primera temporada con los Boston Celtics, Hugo González tuvo un papel secundario dentro de la rotación. Disputó 78 partidos, cuatro de ellos en playoffs, con una media de 14,6 minutos por encuentro, 3,9 puntos y 3,3 rebotes. Unos números que reflejan el ‘reducido’ protagonismo que tuvo durante su estreno en la NBA.

De cara a su segundo curso, el joven alero buscará dar un paso adelante y ganarse una mayor cuota de minutos. La Liga de Verano dejó claro que los Celtics tienen un plan de desarrollo para él, centrado especialmente en ampliar sus recursos con balón y convertirle en una amenaza más consistente desde el perímetro.

González ha aprovechado el verano para trabajar pensando precisamente en ese salto. Su objetivo pasa por estar preparado para asumir un papel mucho más importante cuando llegue la oportunidad, aunque sea consciente de que jugar 30 minutos por noche no parece todavía un escenario realista en Boston. La mejor manera de acelerar su evolución será competir y aprender cada vez más minutos al máximo nivel de la NBA.

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