Tras su salida de Unicaja en 2004, Fred Weis (2.18/1977) se convirtió en el baluarte defensivo de Bilbao Basket durante tres magníficas temporadas (2004-07). Sin embargo, su salida del equipo se produjo por la puerta de atrás en medio de la temporada 2007-08. Aquel jugador no era ni sombra de lo que fue. Había ganado peso y se mostraba abúlico en la cancha. De la noche a la mañana algo había cambiado en el internacional francés drafteado por los Knicks en 1999 y conocido por ser víctima de uno de los mejores mates de la historia de la mano de Vince Carter. ¿Qué había sucedido en ese tiempo en la vida de Fred Weis? En Bilbao eran vox populi algunos de los aspectos de su crisis personal, pero un artículo de New York Times ha relatado con pelos y señales el descenso a los infiernos del francés y cómo tocó fondo en lo personal.
NY Times sitúa el comienzo de la espiral que llevó a la vida de Fred Weis al caos en, precisamente, su elección en la primera ronda del draft de 1999 por los Knicks. Se desplazó hasta los EE.UU., disputó la summer league con el equipo de la Gran Manzana pero nunca tuvo la confianza de la franquicia, con un Jeff Van Gundy, entonces entrenador de los Knicks, que se mostró muy frío en sus reuniones con nuestro protagonista. Al finalizar el verano, Fred Weis declinó dar el salto a la NBA esa misma temporada para volver a Francia, algo de lo que admitiría arrepentirse, influenciado por su agente en esos momentos, que tiempo más tarde acabaría en prisión por delitos económicos.
Su carrera continuó en Europa, pasando a Unicaja y posteriormente a Bilbao. En 2002 nació su hijo Enzo, al que le diagnosticaron autismo. Una noticia que cayó como una losa sobre el matrimonio Weis, pero particularmente sobre Fred. El galo comenzó a beber en exceso y trasnochar. Comenzaba la espiral autodestructiva de nuestro protagonista. Esos malos hábitos empeoraron cuando se separó en 2004 de su mujer, Celia, harta del comportamiento de Fred Weis. Su mujer se desplazó a Francia con su hijo Enzo. En ese camino hacia la auto-destrucción tuvo como culminación un intento de suicidio que, afortunadamente, no acabó con la vida del gigante galo.
Este suicidio frustrado fue el detonante en el cambio de Fred Weis. Tocó fondo y fue consciente de ello. La vida le había dado una segunda oportunidad. A partir de ese momento, vino la recuperación personal del galo. Jugó unos pocos años más en nuestro pais (Menorca le dio una segunda oportunidad cuando salió de Bilbao) para retirarse del basket en activo en 2011. Volvió a su país y a día de hoy regenta un estanco en Limoges junto con su mujer. Y ambos luchan por ofrecerle lo mejor a su hizo Enzo.