El Barça Basket mostró una de las peores caras vistas hasta la fecha en Euroliga. Por sensaciones, fue el día más duro para el aficionado culé. Las palabras del propio Xavi Pascual catalogando de “ridículo” lo vivido en el Palau ya explican el nivel demostrado por el equipo. El de Gavá trazó un plan para frenar a Panathinaikos, pero estuvo lejos de salir.
El Barça Basket apuesta por los cambios defensivos para evitar el descalabro en Euroliga
El juego de pick and roll de Panathinaikos es de sobra conocido, al igual que lo son las dificultades de este Barça Basket para defenderlo. Xavi Pascual inició intentando defender sin cambiar, pero fue todo un descalabro por la facilidad con la que los jugadores rivales anotaban en la zona. Tras ello, pensó que los cambios de asignación en pantallas eran una apuesta interesante. Además, en un mal momento del conjunto, esta estrategia, no muy exigente para una plantilla con pocos recursos tácticos, podría servir de colchón para dar seguridad al equipo.
Las piezas de este Barça Basket son las que son y sufren para poner sobre la pista según que variantes en defensa media pista. Sin embargo, se les presupone cierta calidad para poner en práctica una defensa de cambios. Panathinaikos apostó por los slips (bloqueos muy rápidos, algunos casi sin llegar a ponerse, para hacer dudar en el cambio). Los griegos no dejaron de cortar solos sin balón a la zona culé. La comunicación azulgrana brilló por su ausencia.
Un nivel de energía realmente bajo para los de Xavi Pascual
Los problemas de comunicación defensiva en el enfrentamiento Euroliga fueron constantes y no solo defendiendo en ese cambio en directos e indirectos, también en transiciones defensivas de un nivel muy pobre. A pesar de ello, el equipo pudo haber puesto algo más de energía y contacto y tratar de suplir su concentración con agresividad. No fue así y no es de extrañar la desesperación de Xavi Pascual: “Sin duda ha sido uno de los peores partidos desde que estoy aquí”.
Durante el partido Euroliga se vieron constantes carencias en la energía del equipo. Retornos desde campo de ataque sin hacer, rotaciones que no se producen, acciones de missmatch que se defienden como si de una igualdad se tratase… En resumen, una herida que ha llevado al propio Xavi Pascual a plantearse su situación en el banquillo: “Me siento el máximo responsable del ridículo que hemos hecho (…) cuando acabemos ya habrá tiempo para valorar, hablar, pensar y ver dónde estamos, dónde estaremos y si estaremos”.