Solapas principales

El mejor partido que he visto: Argentina vs Serbia – Mundial 2019

Seguimos con el serial de artículos en los que nuestros redactores os traerán el partido histórico que fue más importante para ellos. Habrá para todos los gustos y de todas las competiciones que hemos cubierto a lo largo de los más de veinte años de la página. Cada colaborador escogerá el partido o partidos que hayan sido más importantes para él, ya sea por la relevancia de un título, por una actuación individual, por el buen juego realizado o por cómo lo marcó personalmente.

Para un argentino es muy difícil que el partido que más nos haya marcado no sea uno de la selección. Porque algunos clichés son falsos, pero otros no. El que dice que los argentinos nos volvemos locos cuando juega la selección es cierto. Y hasta se queda corto.

El partido elegido es el Argentina-Serbia del último mundial, el de China 2019. Un encuentro técnico y táctico, pero ante todo emocional. El que confirmó a la selección argentina como candidata firme, aunque el camino de minas no diera tregua.

Los serbios tenían una de las mejores selecciones de su historia. Jokic, Bogdanovic, Lucic, Bjelica, Micic. Talento y más talento. Quizás por eso nos recordaba a una selección estadounidense: cada uno que entraba era igual o mejor que el que salía.

Argentina tenía corazón. Y talento, por supuesto, pero sobre todo corazón y convicción. Ese es quizás el legado más importante de la Generación Dorada.

Argentina v Serbia - Highlights - Quarter-Final - FIBA Basketball World Cup 2019

El planteamiento de la “Oveja” Hernández fue brillante. La ejecución, perfecta. Campazzo no tuvo que hacer una palomita para convertirse en el héroe de la selección, le bastó con controlarlo todo. Desde la defensa más aguerrida hasta el ataque más fluido. Su partido... y el de Scola, claro. Luifa evidenció su vigencia con la misma elegancia de siempre.

De la locura de Vildoza a la serenidad de Laprovittola, pasando por el control de Campazzo y la experiencia de Scola. Con Garino y Deck como revolucionarios desde la sombra y Sergio Hernández como director de orquesta.

El sueño poco a poco se convertía en realidad, aunque no pudiéramos creerlo. La daga, el triple de Campazzo ante Bjelica que nos regaló ese relato inmortal de Carlos Altamirano, nos liberó. La tensión mutó a la emoción. La de la gente que lo miraba desde casa, de los que estaban en la cancha, y hasta de los jugadores. Los brazos arriba de Scola como símbolo de lo épico, de la hazaña. 

La Argentina, ya sin el Chapu, Prigioni, Delfino o Manu, pero con el mismo ímpetu. Un homenaje a Julio Lamas, un reconocimiento a una camada a la que nunca le pesó su mochila y una coronación para El Capitán.

Sobre el autor

 
Antiguedad: 
3 años 5 meses
#contenidos: 
211
#Comentarios: 
479
Total lecturas: 
493,136

Comentarios

Ese partido pudo ser el ultimo tango de la generación dorada de Argentina. Desde el oro de JJOO del 2004 hasta ganar ese partido que les dio la plata y llegaron extenuados a la final. Scola que queria retirarse este verano parece que lo hace ya y coach Hernandez quiere venir a Europa. Difícil repetir éxitos pero que les quiten lo bailao.