El ‘Easter egg hunt’ es una tradición con gran arraigo en la localidad de Brownsburg, ubicada en el centro del Estado de Indiana. La prestigiosa revista CNN Money Magazine la eligió como mejor ciudad para vivir en Indiana y la número 33 en todo el país. Nivel de delincuencia bajo, excelente economía y un altísimo nivel en la enseñanza. Sus centros académicos gozan de una excelente salud y suponen su principal atractivo. Uno de ellos es la Brownsburg High school, que en los últimos años ha presentado un rango de graduados cercano al 90%. En este marco creció, se desarrolló y se formó nuestro protagonista.
Antiguamente los huevos eran de gallina -ahora lo son de chocolate- y se ornamentaban con bonitos dibujos. Los niños los esconden en las cercanías de las casas -simulando que lo hacía el conejo de la Pascua-para ser descubiertos durante la mañana del Easter day. Otra modalidad consiste en esconderlos en una especie de cesta con paja para que parezca un nido de pajaritos.
Gordon Hayward (2.03, 22 años) ha ido quemando estapas según ha ido creciendo deportivamente. En su segundo año como profesional ha roto el cascarón. Está acallando algunas voces críticas que consideraron arriesgada su novena elección en el draft del 2010 alimentadas también por un primer año con más sombras que luces. A estas alturas de carrera ya ha superado a muchos de los que fueron elegidos con anterioridad: Evan Turner (número 2), su compañero Derrick Favors (número 3). Wesley Johnson (número 4), Ekpe Udoh (número 6) y Al-Farouq Aminu (número 8).
"(Hayward) es un tipo duro. Pienso que mucha gente en nuestro equipo podría aprender de él".
Tez blancuzca, cara de niño bueno que deja esbozar una sonrisa tímida, delgaducho aunque fibroso…La primera impresión que puede dar Hayward no es la que se desprende de las palabras de la estrella de los Grizzlies, Rudy Gay. Pese a haber mamado la sabiduría defensiva de Brad Stevens, su mentor en Butler Bulldogs, la defensa de Hayward no fue muy alabada en su primera año profesional. Algunos críticos como jugador de poker canadiense y analista NBA, Haralabos Voulgaris, calificaban su defensa como "obscenamente mal" aunque han tenido que rendirse ante su mejora en este segundo curso. Famoso es ya el vídeo que recoge sus dos tapones en una sóla jugada, contra los Celtics, aunque ya sabemos que su fuerte no son, precisamente, los tapones (0.7pp). Hayward se manifiesta intenso con su oponente, siempre atento a las líneas de pase, cerrando el rebote y contínuamene en ayuda de sus compañeros, aplicando a la perfección el manual de Stevens…y ahora además tapona un poco más que en su debut.
"Con Hayward tenemos a otro base más", dice su compañero Paul Millsap. "Él es capaz de lanzar, pasar, driblar y se esfuerza mucho en ayudarnos. Crea muchos espacios por lo que nos ayuda mucho a Jefferson y a mí, que somos quienes tenemos más el balón".
Valorado por la crítica y también por sus compañeros. Gordon Hayward fue comparado con Mike Miller durante su estancia en Butler y también con Mike Dunleavy JR, pero guarda muchas similitudes -sobre todo en lo que se refiere a intensidad,defensa y liderazgo- con un jugador que estuvo también en los Jazz y que anteriormente brillara en Suns y Sixers, Jeff Hornacek. A diferencia de ellos destacar que no es un killer desde la larga distancia, ni mucho menos (anda por un 30% de eficacia) por lo que no se prodiga mucho en estos lanzamientos. Sabe ver aro con facilidad y aprovecha su velocidad para desequilibrar al rival y desafiar a los pívots con muy buenos rectificados -recuerda al mejor Ukic– y se encuentra más cómodo desde la media distancia. Ese plus de agresividad supone una mejora importante con respecto no sólo a su año rookie sino a su periplo universitario de dos años. Y un dato a tener en cuenta. Hayward mejora mucho cuando tiene el balón -ya habíamos mencionado su visión ofensiva. La mejor manera de aprovechar al jugador formado en Butler es darle iniciativa en ataque. No es un jugador que debe quedarse anclado desde los 5-7 metros esperando a que le llegue el balón para lanzar. Se ha podido ver claramente a lo largo de esta mejora. Ha dejado de ser aquel jugador blando para convertirse en otro molesto, tanto en ataque como en defensa.
Hayward está aportando cada vez más al equipo. Aunque empezó como titular durante muchos partidos, ha combinado suplencia y titularidad durante el pasado mes de marzo, acabando el mes de nuevo como titular y realizando sus mejores partidos con 12.8 puntos, 4.4 rebotes, 3.1 asistencias y 0.6 tapones. Sus medias de todo el curso (11 puntos, 3.5 reb y 3 asistencias). Y abril lo ha iniciado como un campeón, con 20 puntos en la victoria contra los Blazers (102-97) y 20 con 10 rebotes en la derrota ante los Suns (107-105).
A algunos el segundo año se les atraganta pero a Hayward, de 21 años, le ha sentado de maravilla. Los 34 puntos, tope personal, con los que despidió su curso como novato resultaron ser una premonición.