El Real Madrid ha comenzado la temporada ganando en ACB y sufriendo en Euroliga, pero hay una cifra que atraviesa ambas competiciones: los puntos recibidos. El equipo de Pedro Martínez juega más deprisa y acepta partidos con marcadores altos, aunque 107 puntos en Santiago o 102 ante Hapoel llaman inevitablemente la atención. La pregunta es si estamos ante un problema defensivo serio o ante uno de los efectos del cambio de estilo. Mirar al Madrid del año pasado ayuda. Mirar al Valencia de Pedro Martínez, todavía más.
De los 83 del curso pasado a una Euroliga por encima de 90
El contraste europeo es fuerte. El Madrid de la temporada 2025-26 recibió 83,1 puntos por partido durante la fase regular de Euroliga. Este curso ha arrancado concediendo 78 ante Dubai, 94 frente a Anadolu Efes y 102 contra Hapoel: 91,3 de media. Los blancos han cambiado además su manera de jugar. El nuevo modelo de Pedro Martínez apuesta por acelerar las posesiones, correr después de rebote e incluso asumir más riesgos para encontrar ventajas antes de que la defensa rival se coloque.
En ACB el salto parece todavía mayor. El Real Madrid ha recibido 87 puntos de Unicaja y 107 del Monbus Obradoiro, para una media de 97. El curso pasado acabó la fase regular alrededor de 85,5. Hay que poner un asterisco importante: el partido de Santiago necesitó prórroga y, por tanto, esos 107 puntos se repartieron durante 45 minutos. Además, toda la Liga Endesa ha empezado disparada en anotación: la segunda jornada está rondando los 95 puntos por equipo. El Madrid no está viviendo aislado de ese contexto.
Lo que sí resulta menos fácil de justificar son determinadas concesiones. En Estambul aparecieron 21 pérdidas, muchas de ellas convertidas directamente en puntos y contraataques por Efes. Es un detalle importante porque el propio Madrid ya había detectado esa hemorragia de balones antes de visitar a Hapoel. Una defensa puede recibir más puntos porque juega más posesiones. Otra cosa es obligarla continuamente a defender situaciones de inferioridad o después de una mala transición.
Valencia dejó una pista que cambia bastante el diagnóstico
El Valencia Basket 2025-26 sirve como banco de pruebas. En ACB anotó 94,6 puntos por partido y recibió únicamente 83,2, tercera mejor cifra de la competición. Pedro Martínez consiguió, por tanto, juntar velocidad, rebote ofensivo y una elevada producción anotadora sin convertir cada encuentro en un intercambio incontrolado de canastas. Su idea de cargar el rebote y defender desde arriba necesita actividad y piernas, pero también una plantilla perfectamente coordinada.
La Euroliga sí mostró la otra cara de aquel Valencia. Recibió 86,3 puntos por encuentro, tres más que el Madrid de la misma temporada, mientras anotaba 90,9. Es decir, jugar a muchas posesiones elevó el marcador de sus partidos europeos, aunque no impidió al equipo terminar segundo en la fase regular. El dato coloca el actual 91,3 del Madrid en otra perspectiva: es alto incluso comparándolo con un equipo de Pedro Martínez completamente desarrollado.
Por eso quizá sea pronto para hablar simplemente de “mala defensa”. El problema aparece cuando el ritmo deja de estar controlado y el rival encuentra tiros cómodos durante demasiadas posesiones consecutivas. Los 63 puntos que Hapoel anotó antes del descanso tienen poco que ver con una simple subida del ritmo. El Valencia del año pasado demuestra que el sistema de Pedro Martínez puede defender. La incógnita es cuánto tardará el Madrid en aprender a correr sin abrir la puerta de atrás.