El Real Madrid de Pedro Martínez ha tocado suelo en Sofía (102-98) tras firmar el peor inicio europeo de sus 68 años de historia (0-3). Ni los 98 puntos anotados ni la remontada de 20 tantos en un tercer cuarto salvaje salvan de la quema a un equipo que encajó 63 puntos al descanso y que, por ahora, vive instalado en una constante crisis de identidad defensiva que va más allá de las derrotas Euroliga.
Anatomía de una noche de dos caras
La puesta en escena en la Arena 8888 rozó el colapso. En apenas 15 minutos de juego, el Hapoel ya contabilizaba 50 puntos a favor, castigando sin piedad las grietas del sistema de Pedro Martínez. Vasilije Micic y un colosal Elijah Bryant le leyeron la cartilla a la defensa blanca, cerrando una primera mitad sangrienta con 63 puntos encajados y un 12/18 en triples que mandó al Madrid al vestuario con un sonrojante 63-43.
Lo que vino tras el descanso fue una lección de orgullo, pero también el reflejo de la ‘Maledondependencia’ que empieza a madurar en el proyecto. Apoyados en el trabajo sucio de Walter Tavares bajo los aros (14 puntos, 13 rebotes) y los chispazos de Timothé Luwawu-Cabarrot, Théo Maledon tomó el mando absoluto del partido. El base francés capitaneó un parcial antológico de 0-19 dentro de un 12-32 en el tercer periodo que devolvió las tablas (75-75) y demostró el descomunal techo ofensivo de este grupo. Los demás refuerzos estivales, ni estuvieron ni se les esperaba.
Las grietas del Real Madrid de baloncesto que explican el 0-3 en Euroliga
- El ‘Pick & Pop’ de Caboclo: La decisión de hundir al pívot para proteger la zona fue un caramelo para Bruno Caboclo, que martilleó desde la larga distancia con un inmaculado 5/5 en triples (100% de acierto). El Hapoel destrozó el plan madridista desde el perímetro (42.9% en T3).
- El duelo de los 40 créditos: La noche dejó un choque colosal entre Maledon (26 puntos, 7 asistencias) y Bryant (22 puntos, 13 rebotes, 7 asistencias), ambos alcanzando los 40 de valoración. Sin embargo, el norteamericano tuvo más acompañamiento en los minutos calientes del último cuarto.
- El apagón de la vieja guardia: Mientras los nuevos espadas asumían la responsabilidad anotadora, la aportación ofensiva de los referentes tradicionales fue anecdótica: 3 puntos para Facundo Campazzo y 1 para Gabriel Deck. Sin su jerarquía en el alambre, el sobreesfuerzo de la remontada terminó pasando factura física a un Madrid que murió en la orilla… otra vez, y la Euroliga no espera náufragos.