El Real Madrid afronta la tercera jornada de la Euroliga con un inicio de competición por debajo de las expectativas. El conjunto de Pedro Martínez todavía no ha estrenado su casillero de victorias y llega a Sofía después de dos derrotas consecutivas a domicilio. Ante el Hapoel Tel Aviv, los blancos tienen una nueva oportunidad para cambiar la dinámica y empezar a recuperar sensaciones.
Las pérdidas son un dolor de cabeza para el Real Madrid
Las pérdidas se han convertido en uno de los principales lastres del Real Madrid en este inicio de Euroliga. En Estambul, el equipo de Pedro Martínez entregó 21 balones, 14 de ellos antes del descanso, y el Anadolu Efes transformó esos errores en 30 puntos, además de sumar 27 al contraataque. El dato refleja hasta qué punto cada pérdida está teniendo un impacto directo en el marcador.
El problema, además, aparece en momentos especialmente delicados. Cuando el conjunto de Pedro Martínez consiguió reaccionar y se colocó 84-80 a poco más de dos minutos del final, una nueva pérdida cortó la remontada y terminó en una canasta fácil de Loyd. Con dos derrotas en las dos primeras jornadas, mejorar la seguridad en la circulación será fundamental para que el equipo pueda imponer su ritmo sin conceder tantas opciones al rival.
El Real Madrid, con la obligación de mejorar estos datos en Euroliga
Por su parte, el Hapoel Tel Aviv presenta argumentos para poner el foco precisamente en este aspecto. El conjunto israelí aparece segundo en la Euroliga en pérdidas de balón, con una media de 10 por partido, solo por detrás del Barça Basket (7,5). Es decir, estamos ante un equipo que protege bien la posesión y que puede castigar especialmente cualquier error del Real Madrid en la salida de balón o en la circulación.
Además, los blancos deberán dar un paso adelante a nivel individual. Campazzo promedia 3 pérdidas por encuentro, mientras que Tavares suma 2,5 y Maledon, Feliz y Nick Smith Jr., 2 cada uno. Reducir estos números, especialmente en jugadores que concentran mucho balón como Campazzo, será clave para que el Madrid pueda controlar el ritmo del partido y evitar conceder al Hapoel oportunidades fáciles.