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San Pablo Burgos, el ascenso de un equipo lleno de ilusión

  • Joan Peñarroya ha vuelto a armar un equipo revelación en este inicio de competición.
  • Thad McFadden es el mejor valorado en un equipo en el que todos suman.

Burgos, 2017. Una ciudad que respira baloncesto consigue el tan anhelado ascenso a la máxima competición estatal. Y lo hace a lo grande, logrando un balance de 9-0 en los Play Off y con un último partido de infarto. Cómo olvidar ahora, más de dos años después, esos tiros libres de Álex Barrera, esos triples de Edu Martínez o esa presencia en la zona de Javi Vega y Mo Soluade. Ahora la épica se repite, pero esta vez en el inicio de la competición.

Empecemos por el principio. San Pablo Burgos acabó el curso pasado en la undécima posición, con 15 victorias y 19 derrotas, a tan solo dos triunfos de la postemporada. Este verano, el club burgalés se ha reforzado con nombres imponentes como el de Earl Clark o Thad McFadden, y otros con más experiencia en la Liga Endesa, como Ferrán Bassas o Benite. Todos ellos, unidos a los renovados y a los demás fichajes, han logrado hacer de la ilusión una realidad: 4 victorias en 4 jornadas y colíder junto con el todopoderoso Real Madrid. No solo eso, sino que hoy mismo empieza su andadura europea tras superar con contundencia a Kyiv en la vuelta de la ronda previa: estado de gracia en estado puro, valga la redundancia.

Montakit Fuenlabrada, Baxi Manresa, Joventut de Badalona y UCAM Murcia han sido las víctimas de un San Pablo Burgos sobrado de ganas e ilusión. El efecto Joan Peñarroya se ha trasladado de Manresa a Burgos y ha logrado seguir a las mil maravillas las bases que en su día sentó Epi. El técnico catalán ha sabido exprimir al máximo a sus jugadores y el resultado no solo se ve en las cuatro victorias, sino en la gestión de la importancia que debe tener cada uno de sus pupilos. Vitor Benite es el que más lanzamientos realiza por encuentro -algo más de 10- para anotar una media de 14 puntos, ligeramente por debajo del máximo anotador, Thad McFadden, quien gracias a su colosal actuación ante UCAM Murcia promedia 16,8 puntos para 16,8 de valoración. 

 

 

Pero aquí no acaba el asunto. El engranaje perfecto sigue con un banquillo que está aportando muchísimo, comenzando por Ferrán Bassas -15 de valoración por partido-, que anota y asiste como si llevara en el equipo un lustro, y acabando por Huskic o el propio McFadden. La clave es la unión del conjunto, el saber que todos van a aportar su granito de arena para que la maquinaria burgalesa funcione: los triples de Barrera y Salvó, la versatilidad de Clark, el físico de Tokoto, la dirección de Fitipaldo o la experiencia de Javi Vega. Muchos podrán pensar que han batido a rivales que estarán entre la salvación y los Play Off, pero eso no le resta ningún mérito a un San Pablo Burgos que rebosa alegría, ilusión y devoción a partes iguales. Claro que, con una afición como la que hay en la ciudad castellana, es todo mucho más fácil. Siempre al pie del cañón y dando el 100% para arropar a su querido equipo.

Dicen que las comparaciones son odiosas, pero viendo a este San Pablo Burgos, uno puede recordar el fragmento de una obra magna de la literatura. Allá por 1635, a un tal Pedro Calderón de la Barca le dio por escribir, en pleno Barroco, sobre la libertad. Según dicha obra, la libertad debe prevalecer en todo ser humano por encima del destino. Sí, nos referimos a La vida es sueño, cuyo final nos viene a explicar que los sueños, sueños son. Pues bien, los de Peñarroya han hecho de la vida, un frenesí; de la vida, una ilusión. Ahora falta que los sueños, no sean sueños y nada más, sino que el sueño de la Copa y de los Play Offs se cumpla.

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