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Allonzo Trier, "el chico que era demasiado bueno"

  • Allonzo Trier, predestinado desde pequeño a ser jugador de baloncesto

17 de enero de 1996. Los Seattle Supersonics están completando la mejor temporada de toda su historia -contando con el desenlace en Oklahoma- y acaban de vencer a los Cleveland Cavaliers tras una gran remontada. Shawn Kemp ha atrapado 16 rebotes y ha anotado 31 puntos, Gary Payton y Hersey Hawkins le acompañan con 21, y Mike Fratello no puede hacer nada para llevarse la victoria, habiendo alineado únicamente 7 jugadores y con Chris Mills y Terrell Brandon superando los 44 minutos de juego.

Mientras tanto, Mercie Trier da a luz en un hospital de "The Emerald City", Seattle, a un bebé que recibe el nombre de Allonzo Brian Trier, y que estará acompañado por dos hermanos, Lashon y Alerick. Crecerá sin padre, como tantos otros niños de los barrios más necesitados de Estados Unidos, sobreviviendo gracias al dinero que hace su madre como trabajadora en un centro social de ayuda a víctimas de la violencia doméstica, y apoyándose en lo que le darán las distintas marcas que intenten patrocinarle, le hagan regalos, o le lleven a eventos, desde ya muy pequeño. Porque Allonzo Trier es un niño diferente, un niño especial. Un niño que dejará su huella en la historia de los institutos estadounidenses.

Los inicios de trier, dinamita ofensiva

Empieza a jugar al baloncesto en primer grado -lo que sería para nosotros primero de primaria- y al momento empieza a coger fama y a mejorar cada día más. Aunque necesite ayuda en el aspecto colegial, pues le diagnosticarán dislexia, y será bajado un curso -pertenecerá a la clase del 2014 por edad pero a la del 2015 porque será en la que se gradúe-, pronto empezará a crecer y a llamar la atención de diferentes "scouts" y equipos del país. Tanto es así, que en "6th grade" ya se le verá como el mejor jugador de la historia -en ese curso-, equipos y eventos de todo el país busquen contar con sus servicios, y el New York Times le dedique un reportaje pormenorizado. De su día a día -que ahora comentaremos-, de su educación, su prestigio y fama entre marcas y jugadores... y de los problemas a los que se enfrenta un niño que es ya muy bueno demasiado pequeño, cuando no debería serlo, lo que le traerá problemas en un futuro.

Los días de Allonzo Trier se dividían en dos partes muy bien diferenciables. La primera de ellas no tenía ningún secreto, pues era la parte estudiantil, la parte que le tocaba -y atormentaba de cuando en cuando-. Pero es la segunda la que más nos interesa hoy aquí, por lo que supone todo el cúmulo de trabajo que él soportaba día sí y día también sobre sus hombros.

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Trier, comunicación a través del balón

Cuando acababa su jornada escolar, y una vez ya cambiado, empezaba la primera de las rutinas que le ocupaban por las tardes. Una rutina que llevaba haciendo 7 días a la semana los últimos 4 años. Práctica de bote sencillo con un balón, un segundo balón que entraba en juego tras unos minutos, y ejercicios influenciados por vídeos de entrenamientos de "Pistol" Pete Maravich en su infancia. Y una vez completados todos con éxito -como es ya costumbre- cambia a otro apartado que le interesa, quizá más. 450 tiros encestados, que no intentados, tiene que completar Trier antes de acabar el entrenamiento o cambiar de ejercicio. En suspensión tras pase, tras bote, de 3, de 2, desde la esquina... todo tipo de lanzamientos que le preparan para situaciones reales de juego, y no son meros lanzamientos en suspensión en un gimnasio vacío.

Tras este entrenamiento su madre le lleva a otro gimnasio, donde un entrenador le espera para completar una hora más de ejercicios, centrándose nuevamente en el manejo de balón y la anotación, en el tiro. Cuando acaban, entonces sí, volverán a la carretera para llegar al "downtown" de Seattle, en el que se encuentra el lugar habitual de las prácticas de su equipo "AAU". Un equipo "AAU" -"Amateur Athletic Union" para entendernos- es un equipo en el que los jóvenes de Estados Unidos juegan y participan en eventos, además de entrenar, antes de que su época de Instituto comience, hecho que se da a partir del noveno curso.

Y será en este momento de las sesiones, al final de la jornada diaria de baloncesto, donde se dará cuenta de que lidiar con el prematuro éxito que vive un joven jugador de baloncesto -más allá de que sea en Seattle, lugar con fuerte implicación con este deporte- es complicado hasta en tu propio equipo. Pues en una acción un compañero de su equipo le hará falta, dejándole mucho daño en el cuello. Ante esta acción, Trier reacciona con frialdad, sin ningún tipo de agresividad, aceptando que es lo que le toca vivir.

Patrocinios y reconocimientos

Por ello es normal comprender que Under Armour se encuentre en busca de un patrocinio gracias a la estrella de instituto, que en ese momento está jugando en Italia, Brandon Jennings; que una marca de ropa deportiva lleve artículos a su nombre; o que Brandon Roy, natural de su misma ciudad, y su fundación le ayuden a financiar sus estudios... Es decir, un compendio de círculos importantes interesados en el joven oriundo de Seattle, que nos muestra que, con tan sólo 12 años, está ya consolidado como una estrella entre estrellas, y que su futuro potencial era brillante y expectante.

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Trier, puro desequilibrio para la tormenta

Con esto saltamos a su último año en Escuela Media, antes de entrar a formar parte del engranaje de competiciones de "High School". Pues Allonzo quería ser la mejor versión posible de sí mismo sobre la cancha. Era algo que su madre le había inculcado desde un primer momento, y sabía que si quería lograr esto tenía que pasar por algunos cambios. Mercie, dispuesta a hacer lo que fuera necesario para que su hijo cumpliera su objetivo, se comprometió al 100% en la tarea de encontrar el lugar perfecto para la correcta evolución de su hijo. Y es por esto que cambió el frío de Seattle por la tranquilidad y el sosiego de Oklahoma. Como si de los mismos Supersonics se tratara.

llegada al "high school"

Primera mudanza: Oklahoma

Está en 8º, tiene ya un nombre, una fama, y se encuentra asentado en los Oklahoma City Storm. El talento natural que acompaña al joven base de Washington ensombrece a todos los jugadores que se sitúan a su lado, pues una canasta de "Zo" genera más repercusión que cualquiera de otro jugador, además de que tenerle supone una ventaja muy grande para su equipo a la hora de competir por ganar partidos. Esto enfada en cierta manera a los entrenadores y árbitros de la asociación "Oklahoma Secondary School Athletic". Y es por ello que, en su último año antes de pasar al Instituto, sea expulsado de su equipo y de las competiciones. Le habían prohibido participar, aunque la rendición de cuentas acabó llegando.

En su primer año llevará a sus Storms a cosechar 33 victorias y tan sólo 13 derrotas, siendo además el primer jugador de primer año en lograr más de 1000 puntos para el equipo. Y aunque las cosas vayan bien, él pedirá un cambio, y buscará ser aceptado en NOAH, una asociación de equipos del noreste de Oklahoma, con centralidad en Tulsa. Con el cambio, las cosas mejorarán incluso más, pues logrará que su equipo acabe con 31 y 9 respectivamente.

En estos dos cursos sus promedios ascenderán como la espuma, asentado desde el primer minuto en el que pisó la cancha y demostrando la cantidad de "techos" que iba a romper, y se irá hasta los 29 puntos, 5 rebotes, y 4 asistencias, a los que añadirá 3 robos. Y esto no quedará aquí, pues en su año "sophomore" conseguirá un récord de carrera al anotar 64 puntos, con los que consiguirá llevarse la victoria tras una prórroga contra Bartlesville. Esto le sirvió para entrar en el primer equipo "Tulsa World", que se reparte en el Estado de Oklahoma.

Segunda mudanza: Maryland

Con ganas de más, buscará un mercado más amplio, más grande. Y así lo encontrará en Rockville, Maryland. Puede parecer que no, que es una ciudad pequeña, sin influencia en el mundo del baloncesto, y que es un paso atrás en su progresión. Es normal que uno piense esto, hasta que el nombre de "Montrose Christian School" sale a la palestra. Es la escuela en la que Kevin Durant disputó su último año antes de dar el salto a la Universidad, una escuela de fabricar grandes talentos anotadores y con cualidades excelsas para rendir al máximo nivel este deporte. Y el impacto será inmediato. 25 puntos por encuentro, un título nacional de la División I de la Asociación Atlética de Escuelas Cristianas, el galardón al "Gatorade Player of the Year" del Estado de Maryland, y un buzón repleto de peticiones. Ofertas de todas las grandes universidades, objetivo prioritario de algunas de ellas -como la propia Maryland, donde jugó Len Bias entre otros- y un nuevo cambio final.

Allonzo Trier is unstoppable in Las Vegas - Montrose Christian - Tarkanian Classic 2013

Tercera mudanza: Las Vegas

Las Vegas será el final del viaje. Tras un año en Maryland su siguiente destino era incierto. Al igual que había pasado en Oklahoma, Trier se había convertido en un jugador "superior" al programa, como admitió ese verano el entrenador de Montrose Christian Bartley a The Washington Post, y buscaba un nuevo y definitivo paso que dar.  Y si bien sabemos que la agencia libre de un jugador NBA es ajetreada, convulsa, y en ocasiones hasta paradójica -que se lo pregunten a DeAndre Jordan- la de un jugador que se encuentra en la élite de los institutos de USA no es para menos. Trier recibía cada día ofertas de las mejores academias del país: West Virginia, Indiana, Florida, Nevada... para acabar decantándose por la última de las mismas, la Findlay Prep Academy de Henderson.

Ese verano ganará su primer oro de selecciones, representando al combinado estadounidense en el "FIBA Americas U18" de 2014, y apareciendo como titular en cada uno de los 5 encuentros que disputen, en lo que es su primera participación con la selección nacional, aún siendo en categorías menores. El verano siguiente, clasificados por el logro obtenido un año atrás, disputarán el Mundial U19 en Grecia, llevándose otra medalla dorada, siendo también importante en esta victoria.

Y es por ello que 2015 será su año. 27 puntos, 6 rebotes, 29 victorias y sólo 3 derrotas, e irrupción en la Final 4 Nacional, habiendo ganado a 4 campeones estatales por el camino. Además, entrará en el segundo equipo del USA Today "All-USA Team", le nombrarán All-American, y recibirá una invitación para participar en el Jordan Brand Classic. Y la selección definitiva de Universidad. Ante todas las posibilidades que se le presentan delante, Arizona fue la que consigue captar más la atención del joven anotador de Seattle. El entrenador, Sean Miller, era el mismo que había estado de ayudante en el conjunto estadounidense U18, ya sabía cómo trabajaban y qué podían esperar el uno del otro, y sentía que Arizona era lo más cercano a "su casa", a su entorno, que iba a encontrar. Estas fueron las razones que ayudaron a decantar la balanza.

Críticas y problemas como universitario

Y así comenzó su primer año en los Wildcats. En diciembre explotaba con 27 puntos ante Fresno State y apuntaba como un cohete a destacar en la PAC-12, pero una lesión en la mano le hará perderse 7 partidos, y frenará su ascensión. Le costará volver a entrar en ritmo, pero lo acabará consiguiendo. Tanto es así que, en tan sólo su 6º partido tras la recuperación, disputará 39 minutos ante Utah, y acabará anotando 23 puntos, aunque no valgan para cerrar la victoria. Al final, las dudas sobre su defensa, su efectividad, al ser el 9º jugador de su equipo en porcentaje de tiro, y su capacidad como tirador le hacen recapacitar, y escoger la opción de continuar un año más, a pesar de haber promediado casi 15 puntos en esta primera temporada.

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Trier y Markkanen, la mejor hermandad universitaria

En la segunda campaña en el equipo compartirá vestuario -y habitación en la residencia estudiantil- con Lauri Markkanen, estrella futura de Finlandia y de los Chicago Bulls, que todavía no ha debutado esta temporada y ante el que se enfrentará el próximo mes de abril en dos ocasiones, fecha que de seguro está marcada en el calendario de ambos. En este segundo curso vivirá dos noticias alarmantes, dos polémicas que le alejarán de los terrenos de juego en un total de 19 partidos, no empezando la temporada hasta el 21 de enero de 2017. Un accidente de coche y una suspensión por un supuesto consumo de sustancias mejoradoras de rendimiento. Y ambos estaban relacionados.

Cuando Arizona se preparaba para comenzar la temporada, a Allonzo Trier, en unas pruebas rutinarias anti-doping, se le detectan PED's, y no le permiten volver a jugar hasta que los informes demuestren que estas sustancias habían abandonado por completo su cuerpo. La NCAA, en conocimiento de la inocencia de Trier, acepta sus informes y pruebas pero, para evitar el adulteramiento de la competición, no se le permite participar hasta que se encuentra  limpio de todo elemento potenciador. Estos mismos elementos químicos, según el entorno universitario del jugador y él mismo, son dadas de forma desconocida por el jugador y la universidad, y de manera bien intencionada por parte de un familiar, cuando sufre un terrible accidente de coche, y le quieren facilitar una pronta y sencilla recuperación.

Una vez superado esto, entra en dinámica con el grupo, y vuelve a acumular buenas actuaciones, logrando relanzar la temporada a pesar de todos los impedimentos previos y colocando a su equipo primero de su Conferencia, con sólo 3 derrotas con él en cancha, por las 15 victorias logradas, además de 17 puntos y un PER superior a 21. Al término se le reserva una plaza en el segundo equipo de la PAC-12, y le otorgan el premio al jugador más destacado de la misma.

Como seguía sin destacar en las predicciones de cara al Draft y descontento con el bajo "stock" que había logrado ganarse, decide permanecer una tercera temporada, emparejándose así con otro hombre alto de la NCAA, DeAndre Ayton en este caso, el flamante número 1 del pasado junio. Y en esta ocasión, sin problemas de lesiones u otro tipo -aunque se pierda 2 partidos por culpa, nuevamente, de sustancias "prohibidas"- consigue disputar toda la temporada y se asienta en la competición. Esta regularidad le permite, entre otras cosas, perforar los aros de las defensas rivales cada noche, llegando a los 18 puntos de media. En hasta 16 encuentros se sitúa por encima de los 20 puntos, es el 2º mayor asistente del equipo, y mantiene un porcentaje en sus lanzamientos mucho mayor, al superar el 85% desde la línea de 4.60 y el 50% en tiros de campo totales.

presentación y elección en el draft

Estos logros estadísticos, junto al buen hacer del equipo, le valen para granjearse una confianza en sí mismo suficiente como para presentarse al Draft de la NBA. Y aunque su perfil de anotador puro fue importante para los de Arizona y le permitió brillar entre los focos que dejaba su compañero en la pintura, no consiguió llamar la atención de los scouts de las franquicias NBA, acabando de esta manera como "undrafted" en los New York Knicks. Donde está demostrando que tiene talento a raudales cabalgando por sus venas.

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Noche y día en una jugada

Ya es el jugador que más minutos disputa desde el banquillo, con David Fizdale asegurándole casi 24 por noche, es el 4º máximo anotador de la plantilla, y anota un 46% de los triples que intenta. El propio Fizdale comentaba para "North Jersey" hace unas semanas lo siguiente.

"Eso es lo que pasa con jugadores jóvenes," decía Fizdale. "Una vez los otros equipos se dan cuenta de que eres una amenaza real cada vez que tomas posesión de la pelota, lo siguiente a hacer es darse cuenta de '¿Cómo manejo todas las vías por las que intentan pararme?' Y creo que es algo positivo para él."

Sobresale además en los neoyorquinos con el 2º mejor porcentaje de tiro real -TS%-, estando en un 60% en este dato, sólo superado por un Mitchell Robinson que intenta casi 5 lanzamientos menos cada vez que sale al parqué. Por no hablar de su lugar entre los novatos. En el top-10 anotador, asistente, de minutos, de acierto exterior, y en partidos disputados.

Allonzo Trier, en definitiva, tiene mucho que demostrar. Ha pasado de ser aquel niño que destruía defensas y que era vanagloriado por todo un país con solamente 12 años de edad, a sufrir para conseguir un puesto en la mejor competición del mundo y, una vez logrado esto, no lo va a dejar escapar. Puntos, esfuerzo, trabajo y constancia. Eso es lo que se encuentra Fizdale y su séquito cada vez que Trier se dispone a entrenar. Si la dislexia y el cansancio no pudieron pararle en cumplir su objetivo, en la búsqueda de su sueño, nada lo hará

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