Solapas principales

Cuando Jahlil Okafor fue mejor que Tim Duncan

  • Todo el mundo quedó enamorado del juego de Okafor
  • Sin embargo, quizá el hype se nos fue de las manos

“Jahlil, Jahlil” pronuncia una suave voz cada mañana. Okafor sale de su cama y apaga la alarma. Esas dos palabras permiten que día tras día el recuerdo de su madre permanezca vivo. Falleció cuando tenía 9 años, y Jah fue quien tuvo que correr a casa de un vecino para llamar al 911. Estuvo presente cuando los médicos intentaron reanimarla sin éxito. Un trauma que lo dejaría marcado para el resto de su vida. 

Su padre viajó tan pronto como se enteró de la noticia. Optó por ignorar todos sus asuntos aquel día, y compró tan rápido como pudo un billete de avión destino Oklahoma, donde Jah y su hermana pequeña estaban completamente solos. Sabía perfectamente lo que era criarse sin madre, y asumió que su nueva tarea era llevar a sus hijos a Chicago, donde, con su hermano y su familia, intentarían hacer de su vida algo mejor. O al menos, algo no tan duro.

Para Okafor, el baloncesto no era la salvación, pero si un buen método para aislarse de todo. Su padre jugó en el instituto e incluso tuvo ofertas de varias universidades. Jugando conoció a su madre, mientras que su tío también tuvo sus años como jugador. Emeka Okafor, primo lejano, llegó a ser número 2 del draft de 2004. Y Jahlil, un niño bastante más alto que el resto de sus compañeros, parecía destinado a jugar.  

Ni ser alto ni jugar bien permitieron a Jahlil tener una infancia y una adolescencia agradables. En primer lugar, porque la muerte de su madre seguía pesando muchísimo, y se culpaba a sí mismo por haberla dejado marchar. Y, en segundo lugar, porque medir 1.83 con 11 años parecía divertido, hasta que se transformó en el objeto constante de preguntas sobre su edad y burlas.  

Siguió jugando y creciendo, y no pasaría mucho tiempo cuando DePaul University le ofreció una beca. Tenía 14 años, ya superaba los 2 metros, y todavía no había llegado a High-School. Las universidades ya estaban atentas a su desarrollo, y mientras disfrutaba de aparecer en ESPN y ser noticia, al mismo tiempo recibía decenas de insultos y comentarios cuestionando su posible futuro.  

De todas formas, la oferta de DePaul quedó anulada por la NCAA, y Okafor pudo pasar 4 años en el instituto. Durante este periodo fue llamando la atención de todo tipo de público, desde scouts a los entrenadores de programas universitarios. En su primera temporada pasaría de “ser uno más” al segundo mejor prospect de todo Chicago, solo por detrás de Jabari Parker.

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Okafor en Whitney Young, su instituto [Foto: USA Today]

Jahlil quería más. Si algo tenía claro desde muy joven es que no era el mejor, y que si de verdad aspiraba a serlo tenía que seguir trabajando. Teniendo como referentes a leyendas como Shaquille, Olajuwon, o Duncan, el trabajo duro era el único camino para aspirar a todo lo que quería. No dejó de entrenar, y poco a poco sus esfuerzos se vieron recompensados: seguía escalando posiciones en los rankings de prospects, y entrenadores como Calipari o Pitino fueron a verle jugar. Apenas tenía 16 años y ya había logrado que muchas miradas importantes se dirigiesen hacia él.

Los dos últimos años de instituto permitieron a Okafor recibir ofertas de las mejores universidades y demostrar que podía ser un pick muy alto del Draft. Se colocó entre los mejores de su clase, además de jugar varios torneos con las categorías menores de USA. Recibió varios premios como mejor jugador de Chicago, se coló en los mejores quintetos de USA (entre nombres como Wiggins o Jabari Parker) y, en definitiva, se consagró como estrella de instituto que sería clave en la universidad y posiblemente en la NBA

 

Duke: ganar el campeonato y ser la referencia del equipo

Kentucky, Ohio State, North Carolina, Florida, Kansas, Michigan State, Louisville, Arizona… prácticamente todas las universidades más importantes hicieron su oferta a Okafor. Quien lograse cautivarlo se aseguraría a uno de los mejores proyectos de jugador y un chico casi imparable en ataque. Un 2’11 que ya había demostrado un juego de pies delicioso y que recordaba a los mejores, además de una gran visión de juego desde esa posición, y el motivo de preocupación principal de las defensas rivales

Finalmente, sería su amistad con Tyus Jones lo que produciría que ambos tomasen la misma decisión: irían en un pack hacia Duke. Una amistad que comenzó en un cuarto de baño en el descanso de un partido, y que se desarrollaría en diferentes encuentros con la selección de USA, sería lo que provocaría que ambos jóvenes apostasen por Duke y lo anunciasen al mismo tiempo en una doble pantalla a través de ESPN.

Coach K sería el encargado de crear un proyecto sobre ellos dos junto a Winslow, otro gran jugador de primer año, e intentar auparlos hacia el éxito en la universidad. Pero por encima del éxito colectivo de Duke, estaba la casi obligación de convertir a varios prospects interesantes en jugadores listos para la NBA.

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Okafor y Tyus Jones fueron las referencias de Duke [Foto: Sports Illustrated]

Lo cierto es que la cosa no pudo salir mejor en Duke: récord de 35-4 y campeones de la NCAA. Casi nada. Jones y Okafor aseguraban que para eso llevaban años trabajando, y poder ser campeones nacionales era algo que iba a marcar para siempre su carrera, una cosa impensable pocos años antes. Y, sin embargo, ahí estaban, celebrando un título que en ese momento de su carrera era lo más importante que tenían.

Independientemente de los resultados colectivos, la temporada de Okafor fue muy buena. 17.3 puntos, 8.5 rebotes y un 66% en tiros de campo fueron motivos suficientes para ser considerado el próximo 1 del Draft durante casi todo el año. Fue el primer freshman que ganó el ACC Player Of The Year, en la misma conferencia por la que pasaron nombres como Tim Duncan, Michael Jordan, Worthy, o Ralph Sampson entre otros.

el momento del Draft

A lo largo de la temporada, los informes de los scouts iban siendo más y más amplios: dinámico en ataque, una referencia clara en el poste bajo, footwork sensacional y digno de los mejores, el objetivo principal de la defensa rival, una visión de juego muy correcta y buena desde el poste, y toda una larga lista de halagos y aplausos, junto a quizá la frase más “fuerte” y legítima en aquel momento

Es uno de los jugadores con mejores movimientos al poste que van a dar el salto a la NBA en los últimos diez años, quizá desde Tim Duncan

Prácticamente todo el mundo se rindió ante aquel chico de historia tan llamativa y juego tan atractivo. Entrenadores como Pitino también reconocieron que era realmente bueno, y no podían pararlo al enfrentarse a él. Coach K simplemente apostaba porque era esa clase de jugador capaz de ser la cara de una franquicia NBA. Y sus asistentes decían que, si hablaban del ataque, estaba incluso por encima de Duncan cuando tenía su edad.

 

 

Pocas figuras de peso rebajaron el hype de cara al Draft. Bufford consideró que se estaban creando expectativas irreales, que compararlo a Duncan era una locura. Mientras que Tim llegó a un proyecto mucho más hecho, tras 4 años de universidad, y con un Robinson para mentorizarlo, Jahlil podía caer en un entorno nada competitivo y que no supiese continuar su desarrollo.

Aquellos que pensaban que sus lagunas defensivas y sus carencias en el otro lado de la pista podían suponer su fin estaban en minoría. Dejó dudas a la hora de cerrar el rebote y su capacidad (nula) para intimidar al rival, además de la terrible defensa exterior… por no hablar de que no sabía tirar y que lejos del aro no suponía tan siquiera una amenaza. Pero todas estas carencias no impidieron que el propio jugador comprase y asumiese ese discurso positivo

 

 

“Algunos Scouts dicen que podría promediar 20 puntos (en la NBA), y me gusta creer eso. Siento que puedo anotar siempre cuando solo hay un defensor encima. Esa idea no está muy lejos de mi imaginación”

[…]

“Mi defensa suele ser criticada, pero ganamos un campeonato nacional, así que no debo ser tan malo. Coach K quedo conforme con la manera en la que defendía”

Okafor simplemente asumió y potenció la idea de que su capacidad para jugar en el poste, única, y que iba desapareciendo de manera, era suficiente para ser un gran titular en la NBA. Y cuando a este discurso se añadieron declaraciones como la siguiente, de un importante directivo de una franquicia de la conferencia este, todo parecía ideal

“Karl-Anthony Towns tiene más potencial y puede ser un mejor jugador, pero creo que es más fácil conseguir otro Towns que otro Okafor”

Pese a este discurso, el número 1 estaba totalmente definido, y sería Towns. Mejor tirador, mejor defensor, más versátil… no era tan bueno jugando al poste, cierto, pero había demostrado estar mucho más listo para la NBA, y sus carencias no eran tan visibles como las de Jahlil. Sin embargo, él siguió tranquilo

“Yo no quiero decir por qué debería ser elegido antes que otro jugador. Solo quiero explicar por qué debería ser drafteado por cualquier equipo. Solo quiero ganar. Siempre he sido un ganador. Pero no soy esa clase de chico que dice “elígeme antes a mi”

Con el primer pick ya claro, se dejó querer por varios equipos que estaban pendientes de él, pero especialmente por los Lakers, respondiendo de forma madura a cuestiones sobre la presión de ser el número 2, alabando la historia de Los Angeles y Kobe, al margen de señalar que, al salir de Duke, un entorno ganador, no sería raro pasar a los Lakers, otro lugar de ganadores.

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Okafor en un entrenamiento cerrado [Foto: Los Angeles Times]

Finalmente, sería drafteado con la elección número 3 por los Philadelphia 76ers. Fue una elección muy cuestionada, ya que tenían a Noel y Embiid para cubrir el puesto de pívot. Este escenario sugería que los 76ers de The Process tenían algún que otro movimiento preparado, y sonaron rumores muy fuertes de un traspaso de Embiid o Noel para construir el proyecto sobre Okafor

unas pequeñas Conclusiones

Revisar el pasado suele ser una acción bastante interesante para comprender los porqués de cierto tipo de jugadores. Jahlil Okafor fue un jugador al que la vida golpeó desde muy joven, y comprendió rápido que debía trabajar muchísimo para colarse entre los mejores y llegar a donde quería.

Algo en su mentalidad cambió en ese tercer año de instituto, cuando ya obtuvo la atención de todo el mundo, y finalmente fue reclutado por Duke. Poco a poco compró la idea de que sus virtudes eran lo suficientemente excelsas como para dejar de trabajar en esos fallos grandes que su juego tenía. El dominio en High School e incluso en la universidad solo provocó que su personalidad cambiase, llegando a creer que de verdad era superior a tipos como Duncan.

Se dio cuenta muy tarde de que estaba obligado a trabajar todas esas carencias si no quería estamparse con un muro en el que tantos otros lo hicieron antes. Se acomodó demasiado pronto una vez se vio entre los mejores jóvenes… y la NBA lo atropelló.

Naturalmente, no todo fue su culpa. Llegar a Philadelphia no le hizo ningún favor, porque, como comentó Bufford, aterrizó en una franquicia de mentalidad perdedora, que no estaba preparada para desarrollarlo como jugador porque tenía otro proyecto más interesante entre manos. Y el cambio de paradigma en la NBA, que prácticamente erradicó el juego en el poste los siguientes años, tampoco fue algo que favoreciese las opciones de triunfar de Okafor.

Hubiese sido muy interesante ver a este joven centrado en trabajar su defensa y su lanzamiento exterior. No era necesario que fuese excelente, porque su juego de pies en otra época lo hubiese elevado a la élite casi de manera inmediata. Pero sin trabajar esas facetas, su carrera quedó en lo que se ha visto hasta hoy: apartado de Philadelphia y Brooklyn, y con muy pocas oportunidades en los Pelicans, ya que su juego en ataque nunca estuvo cerca de compensar todo lo que restaba en el resto del juego.

Jahlil Okafor - Postup Powerhouse

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Comentarios

Uno de los pilares de "el proceso" en Phila, que ha sido injustamente tratado por todas las franquicias NBA debido a la moda de triplismo.
Pienso que aún tiene sitio en la NBA. Equipos sin ni una referencia interior fiable hay tantos... Boston, Charlotte, Oklahoma, Washington...

El problema es que ya no se juega con esa referencia interior fiable. Lo he visto ya hasta en Pop que era el más reacio sobre la faz. Prototipo Adebayo, hazte con uno y a soñar.

¿Que contrato puede sacar Ibaka este verano, ahora que es el prototipo perfecto de '5' para el basket actual? Con 30 años contrato multianual, a saber las cifras.

Sí, es otro al que el espaciado le hace preponderante, aunque con menos capacidad de pase, es algo en lo que debería trabajar el Cid del Congo.

Respondo x aquí para no pisar a lecherachi... Referencia interiores fiables actuales (aunque sepamos que juegen mucho de cara al aro, no de espaldas aunque tb lo hacen) y sin hablar de los veteranos tipo Aldridge u Horford:

A. Davis, Embiid, Jokic, KAT, Vucevic, Nurkic, Gobert, Harrell, Ayton, Sabonis, Porzingis, Randle, Jaren Jackson, John Colins, Markkanen, Zubac, Bagley... son un montón. No nos dejemos llevar por las modas, esta gente está ahí, y no solo el perfil Adebayo

Muchos de los que citas son precisamente del perfil Adebayo percuten de fuera a dentro, e inciden muchísimo en el espaciado sobre todo por su habilidad para el extra pass o hockey pass desde el poste alto. Por cierto, ya que lo citas, lo de Sabonis esta temporada ha sido clinic tras clinic, estoy en disposición de asegurar -yo que he sido fan total- que ha superado ya a Arvidas.

Este chico motivado puede dar mucho de sí. Le falta esa dureza, que cuando la ha mostrado a cuentagotas le ha reportado minutos y confianza del coach, aunque en muestras demasiado inconsistentes. Para mi el parecido más razonable de Okafor es Willy Hernangomez.

Veo que esta temporada acaba un contrato de 1.7 M, muy apetecible para los mejores equipos de Europa, talentazo al poste, pero creo que es un poco el Ante Tomic de la Nba... aún así sigue teniendo 24 años!!! Florentino, échale un ojo.