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DeMarcus Cousins, el último ángel caído de la NBA

“¡Cómo has caído del cielo, oh Lucero de la mañana, hijo de la aurora! Has sido derribado por tierra, tú que debilitabas a las naciones. Pero tú dijiste en tu corazón: “Subiré al cielo, por encima de las estrellas de Dios levantaré mi trono, y me sentaré en el monte de la asamblea, en el extremo norte.” Subiré sobre las alturas de las nubes, me haré semejante al Altísimo.” Sin embargo, has sido derribado al Seol, a lo más remoto del abismo."

Se suele decir que un ángel caído, como el primero de todos ellos, Lucifer -que significa "hecho de luz"-, es aquel que por rebelarse y desobedecer los mandatos de Dios, por "caer en el pecado", es expulsado del Reino de los Cielos y obligado a vagar por el Infierno toda la eternidad. El problema llega cuando esta caída, posterior a la ascensión, viene sin previo aviso, y el pecado es el que te lleva a tí sin que tu puedas hacer más que preveer una caída en desgracia inminente como consecuencia.

Y DeMarcus Cousins es, por tanto, el último ángel caído de la NBA. Aquel que estaba hecho de luz, y que venía prometiendo ser el mejor pívot del mundo. Aquel que iba a cambiar el futuro de su posición y de la competición, compitiendo por ser el mejor jugador del momento. Aquel que iba a recuperar el uso de dos hombres grandes en la pintura en el baloncesto, y poner a New Orleans en la constelación de equipos que han levantado el Larry O'Brien. Aquel que lo tuvo todo, y en cuestión de nada, los derroteros de la vida se lo llevaron por delante.

el principio de la odisea de cousins

Era una fría noche de enero y corría el tiempo en el marcador. Quedaban únicamente 15 segundos de partido, los Pelicans tenían ya asegurada la victoria, y Cousins se disponía a lanzar desde la línea de personal. Entonces, cuando realiza el segundo lanzamiento y lo falla, acude a capturar su propio rebote, cayendo con toda la fuerza de su peso sobre la pierna derecha, sintiendo un fuerte latigazo en la parte baja de su extremidad. Da un par de saltos sobre su pierna derecha, y cuando no puede más cae abatido. Se ha roto el tendón de Aquiles. Es operado dos días después, y el diagnóstico post-operación es de un año de rehabilitación, y de dos para volver a encontrar su punto físico previo, o uno aproximado. Lo peor que podía pasar ha sucedido. La lesión más devastadora que un jugador puede vivir ha sacudido su carrera para siempre. Esa fue la noche en la que la vida de DeMarcus Cousins cambió de golpe.

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Manos a la cabeza, pierna en alto y a sufrir el año más largo de su vida. (Foto: USA Today)

Los Pelicans, a 26 de enero, iban 6º en la Conferencia Oeste y se encontraban en una racha de victorias monstruosa, con 8 en los últimos 10 partidos. En esta racha, Cousins había promediado 23 puntos, 14 rebotes y 11 asistencias... además de no bajar de los 39 minutos de juego. Es decir, estaba en el mejor momento de su carrera y estaba exprimiento su cuerpo hasta el límite que este pudiera aguantar. Y este ya le estaba pidiendo un respiro, ya que en los últimos dos encuentros no había llegado a los 30 minutos, pues 4 noches atrás había estado la friolera de 51 minutos sobre la pista en una doble-prórroga ante Chicago. Él, y su cuerpo, necesitaban un descanso, y este último acabó forzando uno trastocando todo su futuro.

Y es que "Boogie" se encontraba en el último año de su contrato y se rumoreaba que los New Orleans Pelicans iban a ofrecerle un contrato de 5 años a precio de 170 millones, una extensión de contrato que ahora se denomina como "super-max". Y él iba a aceptarla. Incluso, tras la operación, se filtró que la gerencia de Louisiana quería mantener al pívot de Alabama en nómina y le iban a proponer un contrato de 2 años y 40 millones, renovación que Cousins rechazó. Y es que creía que, a pesar de la lesión, cuando saliera a la Agencia Libre iba a tener mejores ofertas salariales.

Pero no fue así. Y es que la AL de 2018 no fue una Free Agency "al uso", no. Al igual que este año, millones y millones de dólares fueron repartidos en las primeras horas, los primeros días, cubriendo muchos equipos la mayor parte de su espacio salarial. Entonces DeMarcus se vio sin equipo, sin ofertas, y sin el dinero que debería haber obtenido en otras circunstancias. Y ahí aparecieron los Warriors, que le ofrecieron un año y 5 millones para que se revalorizara, volviera a coger ritmo de competición y volviera a elevar su "caché" ayudando a la teórica consecución de un título. Además de poder tener una recuperación cuidada en la Bahía, sin prisas y sin presión para volver, adaptándose al grupo de forma natural.

sentimientos encontrados en la resurrección

Y así fue como, tras 4 intensos meses de entrenamiento y un año eterno de sufrimiento, Cousins volvió a aparecer en sociedad en una pista de baloncesto, vestido con el uniforme de los Warriors, esta vez sí, el 18 de enero de 2019. 357 días después, DeMarcus volvía a disfrutar del baloncesto. Y lo hizo durante 15 minutos, en los que sumó 14 puntos, 6 rebotes, 3 asistencias y fue expulsado. Estaba lento, muy desacompasado en forma física con el Cousins de un año atrás y con dificultades para adaptarse al ritmo y la velocidad de los de Oakland, además de preocupantemente "blando" en defensa, pero estaba de vuelta. Y eso era ya más que suficiente. Y entonces empezó a carburar.

En los siguientes 10 partidos promedió 14+7+4, además de 1 robo y 1 tapón. Estaba encontrando su punto, dejando destellos de su mejor versión y momentos de partidos en los que entraba en trance y, por unos instantes, tanto él como el espectador olvidaba la lesión y el calvario que había sufrido y simplemente empezaba a danzar y demostrar sobre la pista. En las posteriores 10 noches elevó sus puntos a los 15, sus capturas a las 9 y los tapones a las 2 unidades. Su progreso evolutivo estaba siendo constante, y estaba mejorando en sus prestaciones, y el final de la temporada y las rotaciones estaban empezando a intensificarse. Pero eso no le privó de recuperar sensaciones una última vez antes de los PlayOffs, en una noche mágica que simbolizó su lucha y su recuperación.

DeMarcus Cousins Full Highlights 2019.04.09 Warriors vs Pelicans - 21 Pts, 12 Rebs, 6 Asts!

Golden State abandonaba San Francisco y se ponían dirección a New Orleans, donde disputarían el penúltimo choque de la Regular Season. Allí esperaban unos Pelicans que no peleaban por nada, y que tenían también un vestuario "roto" debido a la "necesidad" que tenía Davis de abandonar el barco y unirse a LeBron en Los Ángeles. Pero eso no privó a Cousins de jugar uno de sus mejores partidos de la temporada, y de conseguir en 34 minutos -su máxima del año- alcanzar los 21 puntos, 12 rebotes, 6 asistencias, siendo ovacionado por el público Pel' en cada acción que llegaba a buen puerto. Estaba preparado para disputar los primeros PlayOffs de su carrera, y para demostrar que estaba de vuelta.

Eso sí, nadie esperaba lo que sucedió nada más empezar el segundo partido, cuando menos de 4 minutos habían sido disputados. Gallinari cede el balón a Zubac, DeMarcus se adelanta e interpone entre los dos jugadores de los Clippers y se hace con el balón, saliendo al contraataque. Entonces, cuando se dispone a entrar en el perímetro rival sin oposición, cae al suelo e, inmediatamente, se lleva la mano a la cara posterior de su pierna izquierda. Algo no está yendo como debería. Su cuerpo, esta vez sin motivo aparente, le ha vuelto a frenar, trastabillándole en una jugada que podría haber acabado en el "highlight reel" de los PlayOffs. Y dejándole sin Primera Ronda, sin Semifinales ni Final de Conferencia, y haciendo que llegue "renqueante" ante los Raptors.

En los 5 partidos que duran las Finales, destaca en el Game 2 con un doble-doble en la victoria de su equipo, y no brilla más salvo en momentos "indecisos", sin "importancia". Y su primer curso con los Warriors llega a su conclusión. Y haciendo balance, ha pasado lo que no quería que sucediera, quedándose con un sabor agridulce. No tiene un anillo, no ha conseguido demostrar fiabilidad física para ser con jugador de +10 millones por año otra vez, y además ha jugado la pobre cifra de 132 minutos en PlayOffs, repartidos en 8 noches, no llegando ni a una media de 17 minutos por encuentro. Y vuelve a salir al mercado.

los ángeles como su última Esperanza

Como dijimos antes, este año ha sido el verano en el que más millones se comprometieron las primeras horas, llegando a rozar los 3000 millones de dólares en la primera noche de Agencia. Y DeMarcus no encontró un equipo hasta que, tras haber esperado un eón por Kawhi, los Lakers decidieron apostar por él firmándolo por un año y por el mínimo de veterano. En 18 meses había pasado de un súper máximo a un mínimo, pero lo peor aún estaría por llegar.

Y es que hace unas semanas, jugando un 5 contra 5 en Los Ángeles, en la famosa pista en la que jugadores profesionales y amateurs se enfrentan en verano a modo de "pachangas", el nuevo fichaje de los Lakers cayó, al igual que los dos primeras veces, sin que nadie le tocara, y quedó tendido en el suelo rezando todas las oraciones que conocía para que, una vez más, no estuviera pasando lo que él sentía en su rodilla. Pero así fue, y "obligando" a los Lakers a buscar un nuevo interior, "Boogie" recibía un pronóstico por su Ligamento Cruzado Anterior de 7 a 9 meses de recuperación en condiciones normales, pero lo que él ha vivido no es algo usual. Y es que en menos de 2 años ha sufrido 3 lesiones, 2 de máxima gravedad, en la misma pierna, algo muy complicado de recuperar. Así, empezaron a a aparecer las primeras dudas de si seguía teniendo futuro en la máxima competición de baloncesto a nivel global.

Y entonces, una mala decisión volvió a truncar el curso de su camino de forma definitiva. Y es que justo cuando aparecía la luz, pues Cousins se casaba, y estaba cerca de vivir el día más feliz de su vida, una filtración fue el inicio del posible fin del pívot de 29 años. Y es que según Christy West contó, o más bien mostró, a la policía el pasado 23 de agosto, la madre de su hijo y ex-novia no quería "dejar" que el pequeño de los dos acudiera a la boda que uniría a Cousins y a su nueva pareja, Morgan Lang, de por vida. Esto, según el audio que ha publicado TMZ Sports, enfadó y encendió la ira del jugador de los Lakers, que amenazó a su ex-pareja de muerte.

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DeMarcus Cousins, cuesta abajo y sin frenos. (Foto: The Ringer)

La caída definitiva al inframundo

En el audio, que podréis encontrar en este enlace, se escucha claramente como el hombre que se encuentra al otro lado dice, literalmente, "I'm gonna make sure I put a bullet in your f**king head." La denuncia puesta en la Policía de Alabama ha actuado rápido y, en cuestión de dos días, el recién casado tenía ya una orden de arresto, aunque las fuerzas de seguridad confían en que Cousins se entrege a la justicia libremente para dar luz y solucionar lo que está pasando. Eso sí, a Cousins le surge un inconveniente no resuelto todavía, y es que no puede viajar hasta dentro de unos días pues está recién operado, y los médicos no recomiendan realizar trayectos en avión para lograr una completa recuperación.

A la espera de más información, y de esclarecer lo sucedido, DeMarcus se enfrenta a un posible año de cárcel, si se confirman los hechos denunciados por Lang, y al más que seguro final de su carrera deportiva. Una carrera marcada por tensión, por revuelta, por rebeldía, y por dureza. La que tenía jugando, y la que ha sacudido su estabilidad vital desde que el 26 de enero de 2018 comenzase una montaña rusa que está muy cerca de desbordarse, y acabar con él.

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