Solapas principales

Desentrañando a los Philadelphia Sixers

  • Nuevas caras para un mismo objetivo: hacerse con el título
  • La adaptación de Horford será fundamental

 

La trayectoria de los Philadelphia 76ers ha sido una de las más curiosas de la liga durante el último lustro. Los años del tanking descarado dejaron paso a un equipo con potencial de aspirar al anillo, añadiendo a Jimmy Butler a su plantel para dejarlo marchar unos meses después. Esa pareja formada por Ben Simmons y Joel Embiid, llamada por muchos a dominar la liga, un día causa estragos en el rival y al siguiente ve cuestionada su capacidad de compenetración. Jugadores como JJ Redick, clave en el sistema del equipo, hacen las maletas y en su lugar llega un inesperado Al Horford. La última piedra del proyecto, Markelle Fultz, es traspasada a cambio de nada y sigue siendo una incógnita dos años después de su ingreso en la NBA.

 

Desde que Elton Brand se hiciera con el puesto de General Manager los 76ers han vivido en una espiral de cambios constantes y turbulencias. Entre las muchas caras nuevas destacan especialmente Josh Richardson y Al Horford, pero más allá de la expectación por estos movimientos las dudas no dejan de crecer. ¿Cuánta responsabilidad tendrá Tobias Harris tras la marcha de Butler? ¿Sabrán coexistir Simmons y Embiid? ¿Cómo manejará Brett Brown la rotación en el puesto de guard? La apuesta por esta plantilla puede salir de muchas maneras y a cada pregunta hay múltiples respuestas. 

 

simmons y embiid, amor y odio

Joel Embiid apenas ha tardado un par de temporadas en convertirse en uno de los diez mejores jugadores de la liga. Es la cara de la franquicia, la piedra angular de The Process y la base sobre la que deben armarse los cimientos del equipo. El camerunés es una bestia en la zona y necesita tocar continuamente el balón al poste, por lo que su mejor acompañamiento son jugadores abiertos con buena mano desde fuera que le dejen espacio para operar en la pintura. JJ Redick ha sido su mejor socio esta pasada temporada: han registrado un net rating de 11.4 estando juntos en pista, mejor dato de la plantilla en cuanto a dos jugadores compartiendo minutos se refiere. El escolta suponía una amenaza constante desde la línea de tres, haciendo que un bloqueo o un mano a mano entre ambos fuera, además de una de las situaciones más usadas por los 76ers, letal para el rival. Sin Redick en el equipo, Embiid deberá encontrar un nuevo compañero de batallas.

 

El otro estandarte del equipo, Ben Simmons, no encaja precisamente a la perfección con el pívot pese a que los dos tengan un talento fuera de lo común. El australiano también necesita hombres abiertos alrededor, en este caso para aprovechar los huecos creados hacia el aro y regalar buenas situaciones de tiro a sus compañeros. Para paliar su inhabilidad en el tiro, Simmons juega a un ritmo rápido, buscando continuamente la transición y el contraataque. Al estar Embiid en pista, Simmons se ve obligado a generar más en estático y para poder aprovechar su verticalidad los otros tres jugadores deben tener buen lanzamiento exterior. Aun así este año no han funcionado mal en pista, gracias en parte a la adaptación de Jimmy Butler y Tobias Harris: el quinteto titular de los 76ers (formado por los cinco jugadores mencionados en estos dos párrafos) ha marcado un offensive rating de 121.9, el quinto mejor dato de la NBA en alineaciones que hayan jugado al menos 150 minutos. La salida de Butler dará al australiano aún más responsabilidades en la creación de juego y, aunque hasta ahora Embiid y Simmons hayan logrado producir juntos, de cara al futuro Brett Brown deberá encontrar una manera de maximizar el potencial de sus dos pupilos (al menos hasta que Simmons mejore su tiro).

 

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Joel Embiid se ha afianzado como uno de los mejores jugadores de la liga / NBA.com

 

 

El base y el pívot están entre los diez jugadores de la liga que más han tocado el balón por partido en la temporada 2018/19 (87.1 el primero y 87 el segundo) y la pintura es el área de influencia de ambos. Embiid ha recibido al poste en 10.2 ocasiones por encuentro -tercer dato más alto de la liga- y Simmons en 4.4, tercer dato más alto en jugadores no interiores. Más del 75% de los balones que Embiid recibe ahí acaban en tiro, falta recibida o pérdida del camerunés, mientras que Simmons, mucho más enfocado a jugar para los demás, pasa a un compañero casi la mitad de las veces que postea. 

 

La sintonía entre ambos se muestra más de manera indirecta (mediante las ventajas que Simmons genera para el resto y de las que Embiid se aprovecha) que directa, pues el pick and roll apenas tiene incidencia en el juego del australiano: este curso solo ha recibido el bloqueo en estas situaciones 2.3 veces por partido. Joel Embiid, por su parte, ha ejercido como roll man (hombre que pone el bloqueo) en 2.1 ocasiones por noche, cifra igualmente baja para un jugador de su calibre. Los lazos en pista entre dos jugadores, y especialmente entre un base y un interior, se suelen estrechar mediante el pick and roll, una acción en la que es vital la compenetración entre los dos compañeros que participan. Al tener los 76ers un juego tan dinámico y basado en el movimiento sin balón es más complicado que las dos estrellas del proyecto mejoren sustancialmente, al menos de forma directa, el desempeño en ataque del otro. 

 

incluyendo a horford

Los tres años de Al Horford en Boston han servido para demostrar que no hay por qué firmar unos números espectaculares -ni siquiera notables- para ser el mejor jugador de tu equipo. El dominicano ha sido la única certeza en una franquicia que ha experimentado todas las subidas y bajadas inimaginables, y lo ha hecho en base a intangibles y a su entendimiento del juego. ¿Qué puede aportar Horford a los 76ers? La respuesta corta es veteranía, experiencia y liderazgo. La larga incluye visión de juego, defensa, capacidad de abrir la pista y mil aspectos más en los que ayudar en su nuevo hogar. 

 

Pese a tener solo el quinto usage más alto en los Celtics esta pasada temporada, la influencia de Horford en la creación de juego de los suyos ha sido absoluta: ha registrado la tercera mejor marca en Boston en porcentaje de asistencias con 20.3% (porcentaje de las asistencias del equipo que el jugador reparte cuando está en pista) y en ratio de asistencias con 24.7 (asistencias del jugador por cien posesiones). Con su capacidad creativa desde fuera de la pintura el dominicano ofrece un perfil con el que los 76ers no contaban: el de un interior abierto que al mismo tiempo puede generar para los demás, tanto en bloqueo y continuación (obligando a la defensa a estar pendiente de él gracias a su amenaza en el tiro) como encauzando el ataque desde fuera de la zona. Joel Embiid también debería beneficiarse de la presencia de Horford, pues éste necesita poco balón para producir y dejará a la estrella de los 76ers espacio para campar a sus anchas.

 

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Al Horford ofrecerá nuevas posibilidades a los 76ers / NBA.com

 

En el costado defensivo Horford tampoco va a ser precisamente un incordio. Además de poder aguantar con cierta solvencia a jugadores más pequeños, su asociación con uno de los mejores defensores interiores de la NBA promete hacer de la pintura de Philadelphia un terreno intransitable. En el curso 2018/19 Embiid solo ha permitido un 52.2% de acierto al rival a menos de seis pies -1,83 metros- del aro, entre los diez mejores datos de la liga; Horford se queda algo atrás con un 56.5%, pero está por delante de especialistas como Steven Adams, Marc Gasol o Clint Capela. Salvo Tobias Harris, todos los integrantes del quinteto potencial del equipo (Simmons, Richardson, Horford y Embiid) rayan o alcanzan el sobresaliente en defensa. El éxito de los 76ers, este año más que nunca, debe empezar atrás.

 

estilos y aspiraciones

La mayor aportación de Brett Brown en los seis años que lleva al frente de Philadelphia ha sido implantar un juego que se aleja del aclarado y de la resolución individualista (a excepción de Embiid en el poste bajo), insistiendo en el movimiento sin balón y buscando buenas situaciones para sus tiradores -casi el 94% de los triples que el equipo ha lanzado esta pasada temporada han llegado tras asistencia. Los 76ers han anotado 12.8 puntos por partido en cortes hacia el aro, segundo mejor dato de toda la liga solo por detrás de Golden State. Al mismo tiempo han sido líderes de la NBA en situaciones de mano a mano, anotando 1.05 puntos por posesión en estas acciones y siendo clave aquí el buen entendimiento entre Embiid y un exterior, sobre todo Redick, al salir de un bloqueo y crear un hueco en la defensa. 

 

Sin Jimmy Butler y con un jugador como Al Horford, este año ese juego colectivo debería verse incluso más potenciado. Tobias Harris encajó sin problemas el año pasado, demostrando que puede ser efectivo tanto con su lanzamiento de media y larga distancia como acercándose más a la pintura sin necesitar amasar demasiado el balón. Por otra parte, el banquillo fue uno de los mayores problemas para la franquicia el curso pasado, pero este año el fondo de armario parece más asentado. Esta es la plantilla actual de los 76ers:

 

  • Guards: Ben Simmons, Raul Neto, Trey Burke, Shake Milton, Josh Richardson, Matisse Thybulle y Zhaire Smith
  • Forwards: Tobias Harris, James Ennis, Mike Scott y Furkan Korkmaz
  • Centers: Joel Embiid, Al Horford, Jonah Bolden y Kyle O'Quinn

 

Mike Scott y James Ennis rayaron a un gran nivel en la 2018/2019 y ahora la incógnita parece estar en cómo se repartirán los minutos en las posiciones exteriores. Burke y Neto pueden funcionar de base o escolta y Zhaire Smith y Matisse Thybulle -la apuesta de Philly en el Draft- no lo tendrán fácil para encontrar oportunidades en un equipo que ha sacrificado mucho para estar en disposición de luchar por el anillo. Algo positivo es que la aparente falta de tiro exterior no es tan preocupante como pudiera parecer: Josh Richardson funcionará básicamente como un 3&D (triple y defensa) y en el banquillo hay jugadores con potencial desde el perímetro como Mike Scott o Furkan Korkmaz, aunque se echa en falta algún veterano especialista en este aspecto. 

 

Con la marcha de Kawhi Leonard de Toronto, la Conferencia Este se presenta más abierta incluso que el año pasado. Milwaukee, Brooklyn, Boston, Indiana y los propios 76ers pelearán por los primeros puestos en la clasificación, pero la mayor acumulación de talento, al menos hasta que regrese Kevin Durant, se encuentra en Philadelphia. La adaptación de Horford y el reparto de poderes entre las tres referencias ofensivas del equipo -Harris, Simmons y Embiid- serán claves para determinar hasta qué punto tienen opciones reales de hacerse con el título. Año tras año han intentado retocar su plantilla con ese objetivo, quedándose en estos últimos PlayOffs a centímetros de alcanzar las Finales de Conferencia. ¿Será esta temporada el final feliz de The Process?

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