Frank Vogel, reinventarse o morir

  • Orlando Magic firmó, tras 7 partidos, su mejor arranque de temporada desde 2011
  • Aaron Gordon podría optar al premio Jugador Más Mejorado de la campaña

Orlando Magic salió de la temporada 2016/17 con un sabor amargo difícil de ocultar. Tanto es así que a días de acabar la temporada, y siendo el sexto peor equipo en defensa dejándose anotar 108 puntos cada 100 posesiones, un franco Frank Vogel lo dejó bastante claro. “Comparto la responsabilidad. No he aprovechado al máximo a estos tipos. No trabajé lo suficiente con los chicos en la defensa”, apostilló el técnico, que ha buscado el éxito siempre como entrenador en la NBA desde ese apartado.

Este fue el resultado de una temporada en la que se hicieron con los servicios de Serge Ibaka para después dar marcha atrás y traspasarlo a Toronto Raptors tras 56 partidos con el hispano-congoleño haciendo buenos números en lo individual, pero con los de Florida convertidos en un desastre a ambos lados de la cancha.

El récord finalmente de los Magic fue de 29 victorias y 53 derrotas; en el tiempo que estuvo Ibaka perdieron el 62,5% de los partidos para, en su ausencia, perder un 69% de los partidos disputados; o lo que es lo mismo, 21-35 con Ibaka y 8-18 sin él.  Números nada halagüeños para un proyecto con jóvenes como Elfrid Payton, Aaron Gordon o Evan Fournier.

¿Cómo cambiar?

Llegados al verano y con la difícil tarea de hacer olvidar la temporada anterior, Frank Vogel se puso manos a la obra para cambiar y adaptarse a un estilo de juego nuevo para él. Y es que, como ocurrió con estilos rompedores históricamente en la liga como pueden ser los Lakers del ‘showtime’ en los 80, los disciplinados San Antonio Spurs de Gregg Popovich o los más recientes y espectaculares Golden State Warriors de Steve Kerr, todo lleva su tiempo.

Primero que todo, era esencial cambiar de mentalidad. Frank Vogel llegó en la temporada 2013/14 a las Finales de Conferencia Este practicando un estilo de juego muy aguerrido y defensivo con jugadores como David West, Roy Hibbert y por supuesto Paul George como protagonistas. Sin olvidar el papel de Lance Stephenson saliendo desde el banquillo dándole un soplo de aire fresco a sus compañeros. 

Frank Vogel y Paul George durante la estancia del primero en los Pacers

Cambiar, en cualquier aspecto de la vida, es muy complicado y, a veces, hasta traumático. Aquí el trabajo de Fran Vogel para cambiar, desde las antípodas, ha ido desde ver vídeos, muchísimos vídeos apuntan desde medios de Orlando, de equipos con gran acierto desde largas distancias como los actuales Warriors, Rockets o Cavaliers, pero también de algunos años anteriores como los Miami Heat de Erik Spoelstra o los Atlanta Hawks de Mike Budenholzer. Unos vídeos que son los que le hicieron a Vogel ser lo que es hoy, ya que comenzó su carrera como analista de vídeo para la Universidad de Kentucky a las órdenes de Rick Pitino

“Tienes que volver a replantearte todo lo que siempre has pensado como entrenador”, comentaba Vogel nada más iniciar la presente campaña. Aparte del vídeo y trabajo en pista, Vogel confió en directivos de los Magic como el mánager general, John Hammond, para configurar una plantilla acorde con sus pretensiones estilísticas. Y ellos en Vogel al unirles tres años más contractualmente.

Con él llegó Terrence Ross en el intercambio con Serge Ibaka la temporada anterior, pero es que en el verano se hicieron con jugadores como Arron Afflalo, o el pivot Jonathan Isaac en el draft; rápido para correr la pista y un gran futuro en cuestiones defensivas. Jugadores también como Shelvin Mack o Marreese Speights completan la plantilla pero, sin lugar a dudas, quien ha llegado para ser uno de los grandes líderes en el ataque de los Magic es Jonathon Simmons.

Ellos junto a la velocidad del base Elfrid Payton, o la capacidad atlética de Aaron Gordon o y el propio Ross, y el gran acierto del francés Evan Fournier complementado con un versátil Nikola Vucevic, ponían las bases para implantar un juego alegre, rápido y, cada vez menos, novedoso para la Conferencia Este.

Hora de ponerlo en marcha

Tras algo más de tres semanas de temporada regular, los Magic han comenzado en su nueva andadura baloncestística apoyándose en unas máximas: cuatro jugadores abiertos con normalmente un ala-pivot móvil (en este caso Aaron Gordon), poco tiempo de bote, velocidad para el contraataque y mover el balón con –normalmente- Nikola Vucevic como ancla en la pintura.

Puestos en eso, en los siete primeros partidos de temporada llegaron a ser el 2º mejor equipo, solo por detrás de los Warriors, asociándose en la pista dando 25.3 asistencias con un 110.9 de ratio ofensivo: apoyados en la dirección de D.J. Augustin, tras la lesión de Elfrid Payton en el segundo partido de temporada, dando 5.4 asistencias por partido. Siendo ayuda, con muchas de ellas, a los números de Evan Fournier, Aaron Gordon o Nikola Vucevic que en ese orden fueron los máximos anotadores durante esos partidos.

Atacar rápido es obligado, y mover el balón, también (como vemos en el próximo vídeo). El ancla de Nikola Vucevic en la pintura, a veces, puede generar tantas atenciones que con su calidad puede anotar desde pick-and-pop, pick-and-roll o en el poste, dándole infinidad de soluciones al ataque.

Y no solo es Nikola Vucevic, sino que Aaron Gordon está firmando su mejor temporada hasta el momento. No sabemos si tendrá que ver sus opciones de conseguir el próximo verano un gran contrato, seguro que sí, pero está demostrando una gran mejoría desde la media y larga distancia con una solidez impropia de él en sus tres años como profesional. Algo que bien le podría valer, por el momento, para optar a conseguir el premio de Jugador Más Mejorado.

Con todo eso ha hecho el mejor partido de su carrera anotando 41 puntos y 14 rebotes el 24 de octubre ante Brooklyn Nets, promedia 19.1 puntos por partido y supera los 8 rebotes por encuentro, pero es que también reparte 2.3 asistencias (como esta que podemos ver en el vídeo).

Durante esos 7 partidos el récord fue de 5-2 para los Magic, firmando su mejor arranque desde la temporada 2011-2012. Un arranque también cimentado en un nivel de acierto, debido al buen movimiento de balón, sensacional; primeros en la NBA en porcentajes de acierto en triples (44.1%) y segundos en tiros de campo (48.7%). Unos triples que en su 86.5% venían precedidos de asistencia. Además de ser el tercer equipo en PACE (posesiones por partido) con 106.45. Datos más que reveladores para discernir a lo que quiere jugar Vogel. 

Culpables, en gran medida, de todo esto pueden ser Terrence Ross y Jonathon Simmons. Dos jugadores atléticos, con gran capacidad anotadora pero que vienen de la escuela de Dwane Casey uno, y Gregg Popovich otro, con lo que eso implica en cuestiones defensivas y disciplinarias.

A la espera de que Elfrid Payton y Arron Afflalo vayan cogiendo forma, pese a que no se vislumbra que Mario Hezonja vaya a contar con un protagonismo excesivo, hay jugadores complementarios que ya han empezado a destacar con el devenir de los partidos como son Bismack Biyombo o Marreesse Speights. Con ellos puede destacar Jonathan Isaac, que pone 2.68 tapones por cada 48 minutos; demostrando una proyección en la capacidad defensiva que bien le hará a Frank Vogel para reencontrarse con su ‘yo’ de los Pacers.

Decía Johan Cruyff preferir “ganar por 5-4, que por 1-0”. Esto no es fútbol. Y menos mal, que dirán algunos. No lo es, pero es una frase que encajaría perfectamente con el baloncesto a tan alto ritmo de juego y canastas que se está pudiendo ver en los últimos tiempos. Y ni en el fútbol quiere decir que no se defienda, y ni mucho menos en el baloncesto, donde la defensa en estos equipos es incluso más agresiva.

“No todo está perdido”, Frank (Vogel). Cantaba Jorge Drexler tras ver una “luz al otro lado del río”. Solo queda esperar a ver si esa luz le lleva a Vogel y a los Magic a la salvación, o por el contrario la valentía que ha tenido se queda en una simple anécdota engullidos por la vorágine de la competición.

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