Solapas principales

La pintura de los Raptors (no) es la misma de la temporada pasada

  • Nurse ha cambiado la manera de utilizar a sus interiores
  • La explosión de Siakam y el desplazamiento de Valanciunas a la segunda unidad están siendo claves

Cinco temporadas consecutivas entrando en PlayOffs. Tres de ellas por encima de las 50 victorias y la última rozando las 60. Dos derrotas en primera ronda de postemporada seguidas de tres eliminaciones a manos de los Cavaliers de LeBron James. Esta dicotomía entre regular season y Playoffs ha marcado la hoja de ruta seguida en Toronto durante el último lustro. ¿Cómo confiar en la misma franquicia otro año más? O, para ser más exactos, ¿cómo confiar en el mismo sistema?

 

Se necesitaban, al menos, dos cambios, y dos cambios llegaron: la apuesta a todo o nada por Kawhi Leonard y la llegada de Nick Nurse como nuevo entrenador jefe. La sombra de un posible fracaso revoloteaba por Canadá, pero después de casi dos meses de temporada podemos certificar el éxito de la propuesta. Son muchos los factores de la evolución de unos Raptors que encabezan la competición en solitario: desde la nueva dimensión que Kawhi brinda al ataque hasta la redescubierta faceta de Lowry como distribuidor, pasando por el amplio abanico de defensores exteriores. Pero hay un aspecto especialmente interesante e incluso inesperado: la pintura de la franquicia canadiense, pese a contar con los mismos integrantes, es muy diferente a la de la temporada pasada.

 

 

Mismos jugadores, distintos roles

 

Los Raptors no han modificado su juego interior respecto al último año. Serge Ibaka, Jonas Valanciunas y Pascal Siakam están siendo los tres únicos interiores puros con minutos (el papel de Greg Monroe está siendo testimonial). Pero el rendimiento de un jugador puede variar drásticamente dependiendo de la estructura en la que se le incluya, y los ligeros retoques de Nurse están surtiendo el efecto deseado. Este dato habla por sí solo: la temporada pasada, Ibaka y Valanciunas compartieron pista durante 20.5 minutos por partido; este año, su presencia simultánea está siendo prácticamente inexistente. Donde antes había una pareja titular formada por estos dos jugadores, ahora nos encontramos con una pintura donde ambos desempeñan exclusivamente funciones de ‘5’ y no comparten pista en ningún momento.

 

Los resultados hablan por sí solos: tanto Ibaka como Valanciunas están haciendo su mejor temporada en anotación (16.4 y 12.9 puntos por partido respectivamente), con el primero disputando los mismos minutos que el año pasado, 27.5, y el segundo en un mínimo de carrera con 19.2. La utilización de ambos jugadores como pívots es interesante al tratarse de dos perfiles diferentes que plantean distintos escenarios al rival; además, al tener una presencia interior más marcada, favorecen la creación de espacios y la utilización de jugadores abiertos que oxigenen el ataque.

 

Valanciunas está disputando tres minutos por partido menos que el último curso, pero está produciendo más: intenta los mismos tiros (casi 9 por partido) con casi idénticos porcentajes al tiempo que su usage ha pasado de 22.1% a 24.8%, el segundo más elevado de la plantilla solo por detrás de Leonard. Por extensión, lo mismo ocurre con un Ibaka que ha pasado del 18.8% al 23.5% y está intentando dos lanzamientos más por partido que la temporada pasada. Uno de los aspectos que más se le han achacado al jugador español durante los últimos años ha sido su tendencia a acomodarse en la media distancia y alejarse cada vez más de la zona. Su nueva denominación exclusiva, la de pívot, ha potenciado esa influencia interior que se le demandaba: si la pasada temporada solo anotaba el 36.1% de sus puntos en la pintura, en la actual se va hasta el 55.2%, su dato más alto desde el curso 2011-12. Este acercamiento al aro aumenta la efectividad de sus lanzamientos y le sitúa en casi un 62% en tiros de dos, la mejor marca de su carrera.

 

 

 

 

La explosión de Siakam

 

Esta revitalización interior no podría haber ocurrido sin un paso adelante de Pascal Siakam. La nueva estructura lanzaba al camerunés al quinteto titular y requería una mejora en su rendimiento (que antes ya era notable) para funcionar. Siakam ha respondido de una manera espectacular, haciendo sus mejores marcas de carrera en todos los registros estadísticos; especialmente destacable es su evolución en minutos (pasando de 20 la pasada campaña a 30 en esta) y en puntos, donde con 14.6 por partido está doblando su promedio del año pasado. Su asociación con Ibaka no le convierte en un ‘4’ abierto al uso, pues ambos pueden actuar por dentro o por fuera, pero su molde físico y sus capacidades atléticas le hacen encajar en el sistema a la perfección. Está siendo solvente finalizando cerca del aro e incluso generando para los demás (con frecuencia lo vemos subiendo la pelota para iniciar un sistema ofensivo), convirtiéndose en un jugador multiusos en ataque, aunque su polivalencia se proyecta aún más en el otro costado.

 

Siakam es el noveno jugador que más rebaja el porcentaje de acierto en tiros de campo del rival (solo permite un 37.4%) en la NBA, inmediatamente por delante de especialistas consumados como Marcus Smart, Robert Covington o Mike Conley y defendiendo 12 lanzamientos por partido. Tiene las condiciones físicas para defender la pintura con solvencia y la velocidad lateral para aguantar emparejamientos lejos del aro, además de una enorme envergadura que le permite cerrar líneas de pase. Su excelente rendimiento en una muestra de minutos mayor hace posible mantener un juego interior de garantías en todo momento, pues se complementa a la perfección tanto con Ibaka como con Valanciunas.  

 

Una defensa de élite

 

Estos tres jugadores ofrecen un gran abanico de posibilidades ofensivas, quizás con el asterisco del lanzamiento exterior, al tiempo que son muy físicos en el otro costado de la cancha. La franquicia canadiense, séptima en rating defensivo (105.8), solo permite 46.2 puntos por partido en la pintura, también séptimo mejor dato de la liga. Además, son el tercer mejor equipo defendiendo a menos de seis pies del aro (1,83 metros), permitiendo un 58.5% de acierto al rival, y el mejor a menos de diez pies (algo más de 3 metros) con un 52.6%.

 

En esta gran labor defensiva está siendo clave un Jonas Valanciunas que poco a poco se está desprendiendo de su etiqueta de jugador irregular. El lituano está registrando el mejor defensive rating de la plantilla con 101.1, también el mejor dato de su carrera con diferencia. Ibaka, por su parte, lleva años desconectado de su idilio con los tapones que le puso en el mapa en sus primeras temporadas (este curso está en 1.3 por partido), pero sigue siendo un buen protector de pintura y forma con Siakam una pareja interior muy física. Lo más interesante es la garantía que ofrecen defendiendo las inmediaciones del aro que explica la condición de élite de los Raptors en esa distancia, donde Valanciunas es el segundo mejor pívot de la liga (solo permite un 47.3% de acierto) e Ibaka el undécimo con un 50.7%.

 

El desplazamiento de Valanciunas a la segunda unidad, que parecía un simple experimento de Nick Nurse para probar distintas combinaciones, ha conseguido dar con la tecla. La pintura se ha revitalizado con la explosión de Siakam y los tres jugadores se han visto potenciados para desplegar sus facetas más efectivas: el camerunés ejerciendo como pegamento defensivo y mostrando una polivalencia sorprendente en ataque; Valanciunas aprovechando sus frecuentes emparejamientos con los suplentes del rival para producir más en menos minutos; e Ibaka renegando de su progresivo alejamiento del aro para volver a ser una fuerza en la pintura. Estos ajustes están siendo un elemento clave en el éxito de unos Raptors más en forma que nunca. Y es que no siempre hace falta cambiar jugadores para alterar una dinámica; a veces, cambiar y no hacerlo pueden significar lo mismo.

 

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Comentarios

Buena noticia el regreso del Cid del Congo a la zona restringida. Por lo demás -en lo poco que he visto- la diferencia la marca tener a Kawhi o tener a DeRozan, en cuanto a lo que te permite a nivel de estructura y equilibrio, por no hablar de liderazgo, y eso que había quien aventuraba que Leonard nunca sería el líder de un equipo NBA, qué si al regazo de Ginoparkertimmy todo era más sencillo, bla, bla....

Me ha gustado mucho el artículo, es muy interesante la situación de Toronto, cómo cambiar algo que en teoría funciona.

P.S.: Nick Nurse*

Lo que me extraña es que no sean el mejor equipo defensivo de la liga teniendo por fuera a tres especialistas como Lowry, Green y Leonard, menudo tocomocho de traspaso le metieron a Popovych. Cuando todos contábamos con un duelo Celtics/Sixers por jugar la final contra los Warriors.... ZAS!!! a ver quien elimina a estos Raptors, y también la buena noticia de que Anteto por fin cuente con un entrenador de verdad, con los últimos movimientos de los Bucks en el mercado nos dan un 4º outsider en el Este.

Aún así están séptimos en defensive rating, y con ese equilibrio ataque-defensa pueden ser determinantes en ambos costados. En una hipotética final contra Golden State, lo más importante de los Raptors es su versatilidad atrás, tienen defensores de élite prácticamente en todas las posiciones y cuentan con el comodín de Kawhi, que puede defender a cualquier jugador en cualquier momento. En ese aspecto los veo por encima de los 76ers (el quinteto es muy bueno atrás pero no tienen especialistas desde el banquillo) y seguramente a la par con Boston; es posible que Raptors y Celtics sean los dos equipos mejor armados de la liga para enfrentarse a los Warriors, sobre todo por la estructura de su plantilla