Los Hawks pidieron la última ficha del cofre de los Lakers por Jonathan Kuminga

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POR AXEL CLODY
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Marty Jean-Louis / Headline Photos / Icon Sport

Los Lakers no cierran el fichaje de Jonathan Kuminga porque los Hawks piden la última ficha del cofre: Jarred Vanderbilt más el intercambio de posición de primera ronda de 2032, el único activo de ese tipo que quedó después de la operación por Walker Kessler. Y, desde la última vez que contamos este impasse, su precio subió.

Lo que pide Atlanta es literalmente la última ficha

El esquema que circula es específico. Los Hawks aceptan liberar a Kuminga en un sign-and-trade si reciben a Vanderbilt y el intercambio de posición de primera ronda de 2032 de los Lakers. No es un pedido genérico de “capital de draft”. Es el pedido de esa pieza en particular, y tiene una característica que cambia la lectura de toda la negociación: es la única que todavía existe.

Activos de primera ronda que los Lakers tenían para negociar al inicio de la offseason:

  • Primera de 2031 sin protección — Utah
  • Primera de 2033 sin protección — Utah
  • Intercambio de posición de 2028 — Utah
  • Intercambio de posición de 2030 — Utah
  • Intercambio de posición de 2032, en el cofre — es lo que pide Atlanta

Las cuatro primeras rondas se fueron de una vez, en la operación que trajo a Walker Kessler de Utah. Dos primeras rondas sin protección, de 2031 y 2033, más intercambios de posición en 2028 y 2030. Cuatro de los cinco activos, en un solo movimiento.

Por qué quedó “ninguna” en la última línea

Aquí entra una regla que casi nadie explica bien y que decide el caso. La liga prohíbe que un equipo se quede sin primera ronda en años consecutivos, lo que en la práctica impide negociar picks de años seguidos. Como las primeras de 2031 y 2033 ya pertenecen a Utah, la primera de 2032 queda bloqueada: negociarla dejaría a los Lakers sin elección en tres drafts seguidos.

Por eso la distinción entre pick e intercambio de posición importa tanto en este caso. La elección de 2032 está congelada. El intercambio de posición de 2032 sigue disponible, y es justamente eso lo que pidió Atlanta. Los Hawks no eligieron ese ítem por casualidad: pidieron lo único que los Lakers todavía tienen permitido entregar.

Y el precio del jugador subió

La otra punta también se movió. Cuando contamos el impasse por última vez, el entorno de Kuminga buscaba un rango de 14 a 16 millones de dólares por temporada, y los Lakers habían puesto sobre la mesa unos 45 millones, lo que daba aproximadamente 15 millones por año, ya que el sign-and-trade obliga a un contrato de al menos tres temporadas.

Ahora la cifra que circula es otra: cerca de 20 millones de dólares por temporada. La diferencia parece pequeña escrita así, pero desajusta toda la cuenta. Un contrato en ese rango consume buena parte del margen que los Lakers guardaban para ajustar el plantel durante la temporada, y encima habría que pagarlo junto con la entrega del último activo de draft.

El detalle que traba todo: Atlanta no quiere a Vanderbilt

Existe un malentendido común en esta historia. Vanderbilt entra en la conversación porque los Lakers lo necesitan para cerrar la matemática salarial, no porque Atlanta quiera al jugador. Los reportes indican lo contrario: los Hawks muestran resistencia a absorber ese contrato y tienen mayor interés en las tres segundas rondas que los Lakers pueden enviar, capital que llegó de la operación que mandó a Deandre Ayton a Washington.

Es decir, ambos lados quieren cosas distintas de la misma transacción. Atlanta quiere elecciones y no quiere contrato pesado. Los Lakers quieren sacarse de encima un contrato pesado y tienen poca elección para dar. Es ese desencuentro, y no el salario del jugador, lo que frena la negociación desde julio.

Cleveland pasó al frente

Mientras tanto, el mercado avanzó. Los Cleveland Cavaliers pasaron a ser tratados como favoritos en la disputa, después de abrir espacio para acomodar a un alero titular, posición que el equipo persigue desde el inicio del verano. Las conversaciones entre Lakers y Hawks, en el mismo período, se enfriaron.

El calendario también aprieta por otro lado. El plantel de los Lakers tiene dieciséis contratos garantizados para quince cupos, y el corte tiene que producirse antes de octubre. Cualquier operación por Kuminga tendría que diseñarse dentro de ese límite, no al margen de él.

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