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Tres razones por las que los 76ers ganarán el Este... y tres razones por las que no

  • Philadelphia es uno de los equipos más interesantes e irregulares de la NBA

Philadelphia se postulaba al principio de esta temporada como uno de los equipos más interesantes de la NBA... y así ha sido, aunque no por los motivos que la franquicia esperaba. En uno de los años más extraños que se recuerdan los 76ers han vivido atados al vagón de una montaña rusa, tomando la irregularidad por bandera y ofreciendo arbitrariamente razones para la esperanza y para el hastío de sus aficionados. En el momento de la suspensión de este curso 2019/20 se encontraban en la sexta posición de su Conferencia. ¿Es un puesto decepcionante? Por supuesto. ¿Es indicativo del techo de este equipo? En absoluto.

Si el trono del Este estaba abierto la temporada pasada tras la marcha de LeBron James, ahora los mismos aspirantes repiten candidatura - y quizás sin grandes saltos de nivel entre ellos. No hace falta resaltar que los Milwaukee Bucks parten como favoritos y son uno de los tres principales contenders de la liga junto a los dos equipos de Los Angeles, pero no tendrán un camino fácil hasta las Finales. Lo cierto es que hasta cuatro franquicias del Este (cinco si contamos a unos Heat que parecen estar un escalón por debajo, seis si los Pacers no hubieran perdido a Sabonis y Oladipo estuviera al 100%) tienen argumentos suficientes alzarse en su Conferencia. Y el caso de los Philadelphia 76ers es especialmente interesante: tanto una derrota en primera ronda como un viaje a las Finales parecen perfectamente posibles. Todo depende de motivos como estos:

 

tres razones por las que los 76ers ganarán su conferencia 

1.  JOEL EMBIID ES EL MEJOR PÍVOT DE LA NBA (CUANDO QUIERE)

Hace tiempo que los pívots dejaron de dominar la NBA, pero no falta calidad en la posición. Figuras como Joel Embiid, Nikola Jokic, Bam Abebayo, Karl-Anthony Towns o Rudy Gobert son siempre mencionadas entre los centers más determinantes de la competición, pero el camerunés tiene herramientas de sobra para ser el más decisivo, tanto en ataque como en defensa. Ha dejado sus números brutos de esta temporada en 23.4 puntos y 11.8 rebotes, cifras fantásticas pero considerablemente peores que las del año pasado. En ataque tiene el pack completo (solo le falta reducir sus pérdidas y elegir mejor sus pases) y en el otro costado también marca diferencias: es el quinto mejor jugador de toda la liga en defensive win sharesaunque este curso no haya sido tan dominante y no vaya entrar en las conversaciones por el premio al Defensor del Año como sí hizo en el 2018/19. 

¿Cuál es el problema? Que Embiid no siempre es Embiid. El pívot de los 76ers tiene potencial para convertirse en MVP - es quizás el único en su posición que puede decir eso- y cuenta con la capacidad para ser el mejor jugador sobre la pista en una eliminatoria de PlayOffs ante cualquier equipo por cómo condiciona al oponente en ambos lados de la cancha. Sus eternas rencillas con las lesiones, sin embargo, no han sido lo único que le ha hecho dar un paso atrás este año, pues su recesión estadística se ha visto acompañada por cierta bajada de prestaciones en su rol como piedra angular del esquema defensivo de su equipo. Esta temporada no ha sido élite como protector del aro: ha permitido un 59% de acierto al rival a menos de seis pies del aro, dato muy alejado de la élite y significativamente peor que el del año pasado, cuando con un 52.2% por ciento entró en el top-10 en esta categoría. También preocupa su actitud infantil y cierta apatía que a veces le ata los pies, pues cuando juega centrado y con motivación se convierte, como hemos dicho, en alguien capaz de dominar una serie de postemporada. Con Embiid el foco pasa de lo que hace lo que podría hacer. 

2. BEN SIMMONS ES UN JUGADOR ÚNICO

Dejando de lado sus problemas con el tiro -en algún momento deberá mejorarlo-, Ben Simmons es un jugador difícil de clasificar, imposible de comparar y, por encima de todo, especial. De alguna manera el base se las arregla para promediar 17 puntos sin lanzar desde fuera de la pintura, pero su valor radica en todo lo que hace más allá de mirar a la canasta rival. Simmons lanza las transiciones de los 76ers, ve los pases antes que nadie, puede participar en el pick and roll como manejador y como bloqueador, es capaz de dirigir un ataque y distribuir juego desde cualquier posición... Todo esto siendo, además -y volviendo a su anotación-, un finalizador de élite cerca del aro, pues Simmons anota con un 68.3% de acierto en el área restringida sobre un gran volumen de intentos (8.2 por noche). 

Best Of Ben Simmons | 2019-20 NBA Season

El problema con Simmons y su rol ejerciendo el mando de los 76ers es el mismo que durante las últimas tres temporadas: sobre el papel, Embiid y él no son jugadores compatibles. Y sobre la pista, tampoco demasiado. De las diez alineaciones que más minutos han jugado esta temporada en Philadelphia, Simmons y Embiid aparecen juntos en tres; y estas tres alineaciones en las que las dos estrellas comparten pista ocupan los puestos 3º, 8º y 10º en net rating dentro de esas diez. En todas las demás aparecen Embiid o Simmons por separado. Ambos necesitan espacio para operar, el primero para abusar de la pintura rival y el segundo para hincharse a repartir asistencias. Pero si bien es cierto que esa escasa compenetración hace de la plantilla de los 76ers un rompecabezas, también presenta muchas opciones a Brett Brown en una eliminatoria de PlayOffs. Dependiendo del rival, los de Pensilvania pueden jugar al big-ball (su quinteto inicial) para acumular centímetros o pueden espaciar la pista alrededor de Simmons e intentar hacer daño desde el perímetro. Brown deberá cuidar sus rotaciones para alternar entre los dos estilos que su equipo puede ofrecer y poner a sus estrellas en situaciones que maximicen sus puntos fuertes. 

3. TIENEN UNA DEFENSA DOMINANTE

Los dos hombres más decisivos en ataque para los 76ers -Tobias Harris se ajusta más al rol de anotador puro y no tiene apenas peso en la creación- son también los pilares defensivos de la franquicia. Precisamente Harris es el único eslabón débil de una cadena que cuenta con especialistas en todas las posiciones. Philadelphia tiene el sexto mejor defensive rating de la liga esta temporada (107.6) y han mejorado considerablemente respecto a la temporada pasada, cuando quedaron en una posición de mitad de tabla. No son los mejores defendiendo el aro - 48.2 puntos por partido del rival en la pintura, de nuevo en media tabla -, pero sí incitando al oponente a lanzar desde media distancia, el área menos efectiva: llevan años entre los equipos que más lanzamientos permiten desde esta zona. El enfoque defensivo de Brett Brown es completamente distinto al de, por ejemplo, Milwaukee Bucks; mientras que los de Wisconsin invitan a tirar de tres puntos, los 76ers han sido el equipo al que menos le han lanzado y anotado desde la línea de 7'25.

Philadelphia podría emplear un quinteto con, digamos, Ben Simmons, Jason Richardson, Mattise Thybulle, Al Horford y Joel Embiid. Esta alineación tiene centímetros y versatilidad para hacer frente a cualquier rival -cómo se las arreglarían en ataque es otra historia. Pero no hace falta hacer suposiciones: el quinteto titular de los 76ers, el mismo que acabamos de mencionar cambiando a Thybulle por Harris, tiene un rating defensivo de 97.1 en los 244 minutos que ha estado en pista, dato que extrapolado sería con diferencia el mejor de toda la NBA. El dúo Embiid-Simmons flaquea en ataque, pero reina en defensa con el primero siendo la última línea de protección y el segundo entorpeciendo el ataque rival (tercer jugador de la liga con más deflections por partido) gracias a un físico y a unos instintos que le han convertido en uno de los candidatos para hacerse con el galardón al Mejor Defensor del Año. Con un ataque que ha funcionado a trompicones, el desempeño atrás será donde toda historia de éxito comience para este equipo. 

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Joel Embiid celebrando una canasta / NBA.com
 

TRES RAZONES POR LAS QUE LOS 76ERS NO GANARÁN LA CONFERENCIA ESTE

1. DUDAS DESDE LA LÍNEA DE 7'25

Decíamos que contar con dos jugadores como Simmons y Embiid abre el abanico de posibilidades para Brett Brown... pero para eso sus jugadores tienen que estar acertados desde el perímetro. Shake Milton y Furkan Korkmaz son los únicos tiradores que rondan el 40% de acierto -Trey Burke también, pero ha contado menos para su entrenador y está por ver cuánto jugará en estos PlayOffs. Milton ha sido fundamental para los 76ers en el tramo final de temporada antes de la suspensión, pues su espectacular 45.3% en triples ha insuflado vida (y espacio) al ataque de Philly y ha permitido que el nuevo quinteto con Horford saliendo desde el banquillo tenga éxito.

Quitando a esos dos jugadores, hay poco más. Raul Neto puede tirar, pero es uno de los últimos de la rotación. Mike Scott se ha labrado con los años una reputación como tirador, pero esta temporada no ha llegado al 36% desde el perímetro después de superar el 41% en los 27 partidos que jugó el año pasado en la franquicia. Josh Richardson y Al Horford han sido un desastre. ¿Podemos confiar en Tobias Harris? El alero ha mejorado sus porcentajes, pero el lanzamiento de tres puntos nunca ha sido su arma más valiosa en ataque. El principal problema es que los pocos tiradores que hay son hombres de rotación y, quitando a Harris, ninguno de los titulares - al menos hasta la inclusión de Milton - ha supuesto un verdadero peligro desde el perímetro. Philadelphia ha sido el equipo que menos triples ha tirado entre los candidatos del Este y el que peor porcentaje ha firmado (excluyendo a Milwaukee, que es un caso aparte). Si Brett Brown quiere dar espacio a Simmons y Embiid para que operen en la pintura, sus jugadores de perímetro tienen que estar acertados desde fuera; los equipos rivales intentarán forzar el mayor número de triples lanzados posibles, y ese no es el punto fuerte de los 76ers

2. LES FALTAN GENERADORES EN ESTÁTICO

Este punto está ligado directamente al anterior en el sentido de que da cuenta de las limitaciones ofensivas de los 76ers. Si la marcha de JJ Redick les dejó sin un tirador de élite entre sus jugadores más utilizados, no poder contar con TJ McConnell como dirigente de la segunda unidad ha hecho mella en una plantilla ya de por sí corta en generadores. Al Horford y Ben Simmons, con el primero distribuyendo desde fuera de la zona y el segundo desde cualquier punto de la pista, son los únicos integrantes del equipo que miran primero el desarrollo del juego que la canasta rival. 

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Tobias Harris lanzando a canasta ante dos jugadores / NBA.com

Hay otros jugadores exteriores que pueden crear para los demás en ciertas situaciones -como Alec Burks en el pick and roll-, pero ninguno tiene la visión ni la fiabilidad que tenía McConnell y que por supuesto tiene Simmons. Esta falta de generadores que puedan comandar una segunda unidad y dar respiro a los titulares ha sido uno de los problemas más notorios de la franquicia durante toda la temporada y ante la falta de incorporaciones la respuesta puede ser la salida de Al Horford desde el banquillo, dejando, por lo tanto, a Milton como titular, esquema que salvo sorpresa será por el que apueste Brett Brown. Los contraataques y el juego en transición se reducen en PlayOffs, así que los 76ers deperán de un desempeño en media pista que tiene menos variantes que el año pasado (el mano a mano entre Embiid y Redick para tiro del segundo, por ejemplo). Es un equipo limitado en estático y que puede sufrir mucho ante una defensa cerrada - habrá que ver, de nuevo, cómo lo gestiona Brown y si consiguen sobreponerse a la falta de generadores. 

3. IRREGULARIDAD EXTREMA

29-2 en casa, 10-24 fuera. Prácticamente imbatibles en el Walls Fargo Center, un esperpento on the road al nivel de los New York Knicks. Esta disparidad entre los partidos que han disputado en su propio pabellón y los que han jugado en otras ciudades es una de las más impactantes que se recuerdan y muestra cómo los 76ers pueden dar la impresión de ser un equipo aspirante al título y al día siguiente transformarse en una versión cercana a la de aquellos infames e interminables años de reconstrucción. Fuera de casa, simplemente, no les ha funcionado nada. En sus partidos como visitantes han registrado menos porcentaje de acierto en cualquier tipo de tiros, menos asistencias y, en definitiva, un peor desempeño en cualquier categoría estadística.

Que la temporada se reanude en Disney, en un terreno neutral, puede ser una buena o una mala noticia para los 76ers dependiendo de cuál de sus dos versiones decidan mostrar. Pero con un equipo que pretende ser el campeón del Este no podemos separar los partidos fuera de casa de los que han disputado en su ciudad; ganar de 17 a los Lakers y cuatro días después encajar 127 puntos en una derrota contra Atlanta no debería entrar en los planes de una franquicia que aspira - o debería aspirar - a todo. Y algo parecido ocurre con un Joel Embiid que, entre lesiones y problemas para compenetrarse con Horford y Simmons en ataque, no ha tenido una temporada fácil y ha alternado actuaciones dominantes con noches para el olvido. En definitiva, nada es seguro con esta franquicia; los 76ers tienen argumentos de sobra para detener al rival con una defensa asfixiante y al mismo tiempo ser capaces de no anotar durante cinco minutos. A nadie le sorprendería una derrota en primera ronda y a nadie le debería sorprender un viaje a las Finales, aun con las preguntas que quedan por resolver. Todo es una incógnita que se irá resolviendo durante las próximas semanas.  

 

 

 

 

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Comentarios

Totalmente de acuerdo con la descripción de Embiid, y muy significativos los datos con Simmons. Comentas el mano a mano de Redick con Embiid para el lanzamiento de JJ pero también para la continuación del camerunés tras pase de aquel. Parece que será decisivo que Horford dirija el cotarro desde la segunda unidad.