Solapas principales

Vince Carter: el legado de Air Canada

  • Repasamos la carrera de uno de los jugadores más espectaculares de la historia
  • En su recta final supo reciclarse para adoptar un rol más secundario

Se apagan las luces, se cierra el telón y Vince Carter abandona el escenario. No hay un guion que involucre a todos los actores por igual cuando llega la hora de terminar la función, de la misma manera que no existe un camino único que encauce la trayectoria de todos los jugadores que se aventuran en el mundo del espectáculo de la NBA. La retirada del baloncesto profesional se ha gestionado de forma diferente dependiendo de las circunstancias del momento y de la propia personalidad de cada deportista; durante los últimos años algunas leyendas de la liga han elegido entre una amplia gama de despedidas, desde la gira Hollywoodiense preparada por Kobe Bryant hasta la austeridad de un simple comunicado de prensa que define el carácter de Tim Duncan. El adiós de Vince Carter lleva rumiándose desde hace meses, pues el propio jugador dejó caer en varias ocasiones que esta temporada 2019/20 iba a ser su última actuación, pero la suspensión de la temporada por el COVID-19 ha acelerado el proceso de colgar las zapatillas. Atlanta es uno de los ocho equipos que no viajarán a Walt Disney World para disputar el final de la regular season y los PlayOffs (los que se clasifiquen), así que el último partido de los Hawks en este curso, que data del 11 de mayo, marca también el final de la carrera más longeva de la historia de la competición.

En aquella derrota por 131-136 ante los New York Knicks, Carter anotó un triple a falta de 13.4 segundos para la conclusión del encuentro. Fueron sus últimos puntos. En el podcast Winging It with Vince Carter, producido por The Ringer, el ya ex-jugador confirmó el secreto a voces -su retirada- para después comentar que terminar su carrera con ese triple le dejó un buen sabor de boca. "Anotar mi último tiro ayudó a mejorar la situación. Creo que si no lo hubiera anotado todo habría sido un poco diferente. Cuando estás jugando tu último partido, lo sepas o no, quieres pensar: 'bueno, al menos metí el último triple de mi carrera'. Y yo puedo decir eso, así que estoy contento", explicaba. No ha sido la despedida soñada, en medio de una pandemia mundial y sin haber podido terminar la temporada con su equipo, pero esos últimos puntos sobre una cancha ofrecen algo de consuelo. La coyuntura actual, por muy retorcida que sea, no empequeñece en absoluto la extensa incursión de Vinsanity en el mundo del baloncesto - una carrera, y un legado, que merece la pena recordar. 

 

primera etapa: despliegue físico

Dos aspectos nos vienen a la cabeza cuando pensamos en Vince Carter: sus condiciones físicas y el punto hasta el que ha conseguido extender y dilatar su carrera profesional. Ningún jugador en la historia de la NBA ha jugado más temporadas que él -22- y ha sido el único capaz de plantarse sobre el parquet en cuatro décadas diferentes (1990, 2000, 2010 y 2020). Pero el proceso de reciclaje que ha experimentado en la segunda parte de su trayectoria, ese que le ha permitido seguir siendo útil a su equipo con 43 años, está precedido por una época en la que su nombre era sinónimo de highlights. Esa potencia física que en el instituto le permitió probar suerte con el voleyball y el fútbol americano le convirtió en uno de los jugadores más espectaculares de su época gracias a unos vuelos sin motor que repartió en pequeñas dosis -Concurso de Mates del All-Star, que ganó en el año 2000- y en grandes cantidades -prácticamente cada partido que disputó-.

Su etapa universitaria en North Carolina a las órdenes de Dean Smith, mítico entrenador que llevó a los Tar Heels liderados por Michael Jordan al título de 1982, fue una primera muestra del vendaval que estaba por llegar. En su última temporada antes de declararse elegible para el Draft, la 1997-98, Carter hizo méritos suficientes para aparecer en el segundo equipo All-American y en el primer equipo de la ACC, la Conferencia en la que participa North Carolina, además de alcanzar por segunda vez consecutiva la Final Four del March Madness. No sorprendió a nadie que los Golden State Warriors lo eligieran en la quinta posición del Draft, pero fueron los Raptors los que se llevaron el gato al agua con un traspaso que mandó a Vince a Canadá a cambio de Antawn Jamison, excompañero suyo en la Universidad y a quien Toronto había elegido un puesto antes que Carter. No pasó mucho tiempo hasta que se hizo con el apodo de Air Canada y con el cariño de una afición que años después perdería. 

Vince tuvo un impacto inmediato en la NBA, haciéndose con el Rookie del Año en una temporada 1998-99 acortada por el lockout y aumentando sus prestaciones en el siguiente curso hasta alcanzar un promedio de casi 26 puntos por noche que le sirvió para debutar en un All-Star, constelación de la que formó parte siete veces más. Toronto era una de las dos franquicias canadienses añadidas a la liga mediante el Draft de expansión del año 1995 -el otro fueron los Vancouver Grizzlies, que más tarde se trasladarían a Memphis- y durante sus primeros años, a pesar de contar con jugadores de renombre como Marcus Camby o Damon Stoudamire, se encontraron huérfanos de estrellas. Carter rellenó ese hueco y se hizo con las riendas del equipo, llevándolo por primera vez a PlayOffs y asentándose como una de las caras de la competición.

Aquella etapa en los Raptors, y más tarde también su periplo con los Nets, nos regaló a un Carter en su plenitud de capacidades físicas. El Concurso de Mates del año 2000 es recordado como uno de los mejores de la historia -si no el mejor- gracias a la exhibición estelar de Vince, un repertorio abrumador de windmills y 360s que tuvo como principal contrincante a su primo Tracy McGrady, con quien compartió equipo durante tres años en Toronto. Sus condiciones atléticas le situaban en un plano distinto al resto (de forma literal; seguramente no había nadie en aquella época capaz de saltar tan alto), pero ese poderío en las alturas estaba respaldado por un buen kit de habilidades técnicas. En su tercer año llegó al pico de su carrera, siendo elegido en el Segundo Mejor Quinteto de la temporada 2000-01. También destacó en aquellos PlayOffs, especialmente en el enfrentamiento de segunda ronda ante los Philadelphia 76ers de Allen Iverson: aunque los Raptors acabaron perdiendo la serie en siete partidos, en el tercer encuentro Carter se fue hasta los 50 puntos con nueve triples anotados -ocho de ellos en la primera mitad-, por aquel entonces récord de lanzamientos de tres puntos anotados en un partido de postemporada empatado con Rex Chapman. Y es que su desempeño desde el triple ha sido uno de los motivos por los que ha seguido aportando incluso una vez pasada la cuarentena, pero fue en esa etapa de temprana madurez donde más acierto encontró pasando del 40% desde el perímetro en las temporadas 1999-00 y 2000-01, umbral que solo logró superar dos veces más. 

 

segunda etapa: lesiones y descontento 

El buen trabajo de Carter en Canadá se vio recompensado con una copiosa extensión de contrato por 94 millones en seis años, pero la conexión entre afición y jugador se fue deteriorando al tiempo que los Raptors se despedían de los PlayOffs y volvían a convertirse en una franquicia perdedora. Vince se encontró por primera vez con el fantasma de las lesiones: una serie de problemas en las rodillas le impusieron el sambenito de jugador frágil y solo le permitieron disputar 175 partidos de 240 posibles entre 2002 y 2004, perdiéndose incluso un All-Star por el camino. La situación no solo era crítica sobre la pista, pues al finalizar la temporada 2003-2004 el General Manager Glen Grunwald y el coaching staff al completo fueron despedidos. Carter, aún la cara visible de la franquicia, mostró su descontento con el presidente de los Raptors, Richard Peddie, y con el trabajo de la organización Maple Leaf Sports & Entertainment al frente de la gerencia del equipo. 

Hubo especulación durante meses con un posible traspaso del jugador, algo que el nuevo General Manager (Rob Babcock) se apresuró a desmentir, pero acabó revelando que el agente de Carter le había puesto sobre la mesa una petición de traspaso. Lo inevitable acabó sucediendo y Air Canada fue despojado de su sobrenombre y enviado a New Jersey a cambio de Alonzo Mourning, Eric Williams, Aaron Williams y dos rondas de Draft. Después de ser el favorito de la afición durante años, esa misma grada que cada noche celebraba sus mates de concurso le abucheó cuando regresó a la ciudad con su nuevo equipo en abril de 2005. Su relación con Toronto no fue fácil después del traspaso, pero se suavizó con la celebración del 20 aniversario de la franquicia en 2014. Los Raptors mostraron un vídeo con las mejores jugadas de Carter en el videomarcador en uno de los descansos del partido que les enfrentó a los Memphis Grizzlies, equipo en el que el alero militaba por aquel entonces; los abucheos se convirtieron en vítores y aplausos mientras Vinsanity secaba las lágrimas en su camiseta y agradecía el apoyo de la afición, rescatando unos lazos del pasado que al menos recobraron fuerza durante unos cuantos minutos. 

Deportivamente las cosas no le fueron nada mal en los Nets. Sin lesiones, recuperando su mejor nivel y formando un trío de altura con Jason Kidd y Richard Jefferson, Carter se perdió tan solo 11 partidos en las cuatro temporadas completas que disputó en la franquicia y consolidó sus prestaciones anotadoras hasta alcanzar los 23.6 puntos por encuentro en su etapa en New Jersey, ligeramente más que su media con los Raptors. Sin embargo, las semifinales de la Conferencia Este se convirtieron en un muro infranqueable que paró los pies a los Nets en las temporadas 2005-06 y 2006-07 y continuó con la mala fortuna de Carter en las rondas por el título. Con la salida de Kidd rumbo a Dallas el alero se quedó como primera espada de la franquicia, pero sus números descendieron ligeramente, faltó al All-Star por primera vez en ocho años y en junio de 2009 volvió a ser traspasado. Una vez superada la treintena, y con unos muelles menos potentes, los mejores días de Carter habían quedado atrás, pero el jugador supo reconducir la recta final de su carrera y transformar su puesto de estrella en un papel secundario que le permitió seguir aferrado al profesionalismo durante una década más. 

Vince Carter's Best Play Each Season In His NBA Career

tercera ETAPA: reciclaje y final

Después de abandonar los Nets el rumbo de Carter divagó errante durante un tiempo: respaldó a Dwight Howard en Orlando una temporada y media, ya con menos protagonismo -en los Magic registró un usage de 25.2, el más bajo de su carrera hasta el momento- y a mediados del curso 2010-11 volvió a ser traspasado, esta vez a unos Phoenix Suns tutelados por Mike D'Antoni y dirigidos por Steve Nash que ya habían dejado atrás sus años de gloria. Vince apenas jugó 54 partidos en Arizona antes de pasar a la tercera y última etapa de su trayectoria en la NBA, una fase en la que demostró saber reciclarse y adoptar una función de veterano. En Dallas se hizo con el puesto de sexto hombre que Jason Terry había dejado vacante y abandonó los slam dunks para convertirse en casi un especialista desde el perímetro. En la temporada 2012-13 pasó del puesto 17º al 11º en la lista de jugadores con más triples de todos los tiempos (actualmente es el sexto) y cerró su etapa en los Mavericks con alguna que otra jugada para el recuerdo. 
 
Un dato aportado por el periodista Micah Adams da cuenta de la longevidad de su carrera: Carter ha jugado al menos un partido contra el 37% de los jugadores de la historia de la NBA. Hasta 4.489 nombres han saltado a una cancha de la mejor liga de baloncesto del mundo y 1.668 se han enfrentado a Vince. También ha sido compañero de un buen puñado de ellos, con algunos de los cuales ha ejercido de mentor; es el caso de los Atlanta Hawks, equipo en el que ha militado sus últimas dos temporadas y que en esta 2019/20 ha sido una de las franquicias con la media de edad más joven. Muchas estrellas han fallado al intentar una transición hacia posiciones más secundarias -algunas ni lo han intentado y han preferido morir con las botas puestas-, pero el ex de los Raptors no ha tenido problemas en aceptar que la edad pone un límite en las facultades físicas. Mientras veteranos como, por ejemplo, Udonis Haslem tienen un puesto fijo en sus equipos gracias a su papel en el vestuario, Carter ha seguido produciendo deportivamente y disputando una cantidad de minutos considerable. 
 
Entre 2014 y 2017 formó parte de la plantilla de los Memphis Grizzlies  en los últimos bandazos del Grit & Grind, ya afianzado en su rol partiendo desde el banquillo y asumiendo menos lanzamientos que nunca (solo 6.2 tiros por noche en sus tres temporadas en Tennessee). Después vino un año en Sacramento y estos dos en Atlanta, ambas organizaciones sumidas en un profundo proceso de reconstrucción y en las que Vince ha servido de perfecto contrapunto como fuente de experiencia al lado de los jugadores más jovenes. Y aunque el paso del tiempo ha ido oxidando y anquilosando esos muelles que hacían levantar a pabellones enteros, en estos últimos años de vez en cuando nos ha regalado algún mate poderoso -e inesperado- que ha servido de conexión con el pasado.
 
Porque Carter, por muy extraño que nos suene después de 22 años, ya es parte del pasado de la NBA -pasado reciente, pero pasado al fin y al cabo. Aunque siempre se le resistió el anillo, a sus espaldas deja 25.728 puntos (19º de todos los tiempos), un premio al Rookie del Año, ocho participaciones en el All-Star y dos en los mejores quintetos de la temporadaAir Canada ya es historia, pero su legado permanece en una doble vertiente: el que vive en unos highlights de Youtube que jamás se harán viejos y el que ofrece una lección sobre cómo afrontar la recta final de una carrera. Y al igual que era incomparable en esa primera vertiente, también lo ha acabado siendo en la segunda. Half man, half amazing. 

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