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El banquillo de los Dallas Mavericks vibrando menos Delonte West que se despista

Trastornos mentales, luchando contra los demonios interiores

  • Los problemas mentales ponen en peligro las carreras de jugadores como Delonte West o Royce White, han hecho colgar las botas a Keyon Dooling ... y echaron por tierra otras carreras en el pasado

El cerebro humano es una máquina prodigiosa, es ese elemento extraordinario que nos distingue del resto de animales. Su funcionamiento y potencialidades siguen siendo todavía a día de hoy objeto de estudio, como también lo son sus problemas y disfunciones. Y es que un cortocircuito en nuestra masa gris puede precipitarnos al abismo, a vivir un auténtico infierno dentro de nosotros. Los deportistas profesionales no han sido ajenos a los problemas mentales, con los que algunos han tratado de convivir, mientras que para otros ha constituido un via crucis que ha acabado con sus sueños de triunfar en el deporte de la canasta.

Los trastornos mentales a los que estamos expuestos son variados y cada uno de ellos tiene sus propias especificidades. Desde la esquizofrenia, hasta el trastorno bipolar, pasando por ataques de pánico, ansiedad, desordenes postraumáticos... y no son pocos los ejemplos de jugadores NBA que han tenido que sobrellevar la cruz de sufrir alguno de los problemas mentales citados.

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Royce White, Delonte West, Metta World Peace... jugadores NBA que luchan contra sus demonios interiores

La esquizofrenia está formada por un grupo de trastornos mentales crónicos y graves. Se caracteriza por la alteración en la percepción de la realidad. Las personas que lo padecen suelen mostrar un lenguaje y pensamientos desorganizados, delirios, alucinaciones, trastornos afectivos y conductas erráticas y, en ocasiones, inapropiadas.

“Desde los 20 años aproximadamente escucho voces dentro de mi cabeza, pero el baloncesto me liberaba. Sin embargo, a los 25 ya no podía soportarlo”. Dramáticas palabras que corresponden Clifford Rozier (1972), un jugador cuya triste historia glosó para Solobasket el periodista Jon Larrauri.  Elegido en el número 16 del draft de 1994 tras destacar en la Universidad de Louisville, este pívot de 2.11 de estatura tuvo una carrera profesional corta que se precipitó al abismo por culpa de la esquizofrenia que sufría Rozier. Dejó el baloncesto en 1998, con tan solo 26 años y tras pasar fugazmente por Valencia. Sus problemas mentales le llevaron a la ruina y a tener problemas con la justicia. Lo perdió todo, e incluso se enganchó al crack, aunque según las últimas noticias, vivía recluído en un centro de desintoxicación y reinserción social en su Florida natal.

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El trastorno bipolar es un problema en auge en los últimos tiempos. Se trata de una enfermedad que afecta a los mecanismos que regulan el estado de ánimo. Las personas que lo sufren alternan periodos de hiperactividad, irritabilidad, euforia y ansiedad con otros de decaimiento, fatiga, tristeza, insomnio, es decir, de depresión.

Luther Wright (1971) fue un jugador al que los trastornos mentales, en esta ocasión su trastorno bipolar, también truncaron su carrera. También miembro del particular Salón del Drama de Jon Larrauri. Formado en la Universidad de Seton Hall y drafteado por Utah Jazz como elección Nº 18 del 1993, su conducta errática y extravagente por culpa de su enfermedad, pronto derivaría en una depresión que acabaría con su carrera NBA y le haría bajar hasta los infiernos. Afortunadamente, vive para contarlo. Llegó a ser un sintecho con graves problemas mentales, pero se recuperó y actualmente lleva una vida normal. Su drama es contada en primera persona en la obra A Perfect Fit. Otro jugador que tuvo que convivir con su desorden bipolar fue el excéntrico Dennis Rodman, cuya volubilidad le hizo ser una bomba de relojería, sobre todo en sus últimos años de carrera, tal y como relató magistralmente Gonzalo Vázquez.

Actualmente es Delonte West (1983) el mayor ejemplo de jugador que debe convivir con su desorden bipolar que le fue diagnosticado en 2009. Una convivencia muy complicada y que en no pocas ocasiones ha puesto en jaque su carrera como jugador profesional. Nº 24 del Draft de 2004, su carrera NBA ha sido errática, con enormes altibajos. Un jugador muy bien considerado como escudero en equipos de primera línea (Boston Celtics, los Cavaliers de LeBron, Dallas Mavericks...), West ha ofrecido un gran rendimiento cuando su cabeza funcionaba, pero esto ha ocurrido de forma intermitente, empeorando su situación en los últimos tiempos.

La cara de la moneda de Delonte West:

Sobra comentar que sus problemas mentales han sido en gran parte culpables de todos los contratiempos y sucesos que le han hecho estar en más de una ocasión en las primeras planas de los medios de comunicación por motivos poco agradables. En 2009 fue detenido y condenado penalmente por una infracción de tráfico mientras conducía una moto de tres ruedas. Además, se descubrió en su poder varias armas de todo tipo dentro de la funda de una guitarra. Durante su estancia en Cleveland, se rumoreó que mantuvo un affaire amoroso con la madre de LeBron James, Gloria (precisamente este escándalo saltó durante los playoffs de 2010 y pudo afectar sensiblemente al rendimiento del último MVP de la liga) .... por no hablar de excentricidades fuera y dentro de la cancha. La lista es interminable: problemas económicos reconocidos por el propio jugador tras dilapidar más de 10 millones de dólares, imágenes bizarras como las de West trabajando con una furgoneta durante el lockout como transportista de una tienda de muebles de Maryland... El último acto del culebrón del que es protagonista fue su corte por Dallas Mavericks aduciendo la franquicia de texana que West era una mala influencia para el vestuario. Previamente había sido sancionado por la franquicia en dos ocasiones por motivos extradeportivos y relacionados con graves actos de indisciplina dentro del vestuario del equipo. Habra que ver que recorrido le puede quedar aún a este jugador con una bomba de relojería en su mente.

En las últimas semanas ha sido portada de muchos medios de comunicación especializadas Royce White. En lucha durante toda su vida por un desorden de ansiedad que ha hecho que su formación baloncestística ha vivido muchos altos y bajos, con picos de rendimiento muy altos (en su última campaña en la NCAA lideró a Iowa State en puntos, rebotes, asistencias, robos y tapones)  e incidentes que han puesto su carrera en solfa (tuvo que dejar la Universidad de Minnesota por estar envuelto en varios casos de robo y asalto), fue elegido en la posición Nº 16 en el pasado Draft. Los Houston Rockets decidieron apostar por él. Pero su llegada a la NBA ha sido un constante camino espinoso.

White no se presentó el primer día de training camp con los Rockets al exigir en su contrato ciertos medidas para hacer frente a sus problemas de ansiedad, como poder trasladarse por carretera siempre que pudiera ser viable por su terror a volar. Tras una semana de negociaciones, hubo acuerdo, pero los problemas continuaron. El jugador no se presentó a varios entrenamientos, los Rockets le acusaron de no acudir a varias citas de su tratamiento para la ansiedad... todo ello coincidiendo con su asignación a los Rio Grande Valley Vipers de la D-League. Los Rockets ya han decidido multar al jugador varias veces por sus incomparecencias. Royce White ha aireado su malestar con los Rockets en varias ocasiones en Twitter, afirmando que la franquicia texana no ha hecho todo lo posible para combatir sus problemas de ansiedad e incluso atacando personalmente a periodistas como Adrian Wojnarowski. La guerra sigue abierta y no parece que vaya a tener un final feliz.

Así vivió Royce White la noche del Draft:

Este tipo de depresiones y ataques de ansiedad sufrió durante toda su corta vida Brian Williams (1969), posteriormente rebautizado como Bison Dele cuando abrazó la fe islámica. Un jugador de enorme calidad que durante toda su carrera tuvo que convivir con su complicada vida interior, que le hacía sufrir tremendos bajones y subidas de ánimo que le podían dejar postrado en la cama, horrorizado con la mera idea de tenerse que levantar y afrontar su rutina diarias. o, en el otro extremo, explotar con tremendos arrebato de rabia e ira incontenibles. Un Expediente X lo que pasaba por su cabeza. Desapareció en extrañas circunstancias en 2002 sin que nunca apareciese cu cuerpo. Hace algunos años, el maestro Gonzalo Vázquez nos acercaba a su enigmática figura y a su no menos enigmática desaparición.

En las últimas semanas también hemos podido conocer otros problemas de orden mental que han sufrido jugadores de la NBA. El recientemente retirado Keyon Dooling hace poco abría su corazón para confesar la verdadera razón de que colgara las botas de forma prematura a los 32 años. Un malentendido mientras jugaba al basket con sus hijos hizo revivir en el jugador pasajes de su niñez en los que vivió malos tratos, lo que provocó un desorden de estrés post-traumático que ha tenido que tratar con especialistas.

La lista de jugadores que han sufrido o sufren desordenes mentales podría ser infinita. Pero para acabar no podemos olvidarnos de uno de los más célebres: Metta World Peace, jugador errático por excelencia y que precisamente ahora se cumplen 8 años de su más triste altercado, la pelea multitudinaria en el Palace de Detroit. Popular por su carácter errático y su peculiar conducta, llegó a dedicar el anillo ganado con los Lakers en 2010 a ¡su psiquiatra! por guiarle hasta el título.

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Comentarios

Un gran artículo, que une la psicología clínica y el mundo NBA. No estaría añadir a megalomanos, como Isaiah Thomas y otro tipo de trastornos. Gracias por el artículo.

Habrá otros jugadores con trastornos pero es que además estos son camorristas de primer nivel. Yo conozco personas con trastorno de ansiedad y no atacan a sus empresas, simplemente se tratan y punto, estos chavales quieren hacerse ver.