Las otras estrellas de la Edad de Oro de la NBA: Adrian Dantley, el jugador más infravalorado de la historia

  • No todo en los 80 fue Jordan, Wilkins, Magic, Bird o Dr J. Comenzamos una serie sobre los "otros" grandes jugadores de aquella década mágica en la NBA con Adrian Dantley. Con un curriculum extraordinario, es uno de los grandes olvidados de la historia de la NBA. Su elección para el Basketball Hall Of Fame en 2008 hizo justicia con uno de los más prolificos anotadores que ha dado el baloncesto norteamericano

All-American con la Universidad de Notre Dame, medalla de oro con la selección de EE.UU. en los JJOO de Montreal 1976, Rookie del año en 1977, 6 veces All Star, 2 veces máximo anotador de la NBA en los dorados años '80 (1981 y1984), 23.177 puntos anotados en la mejor liga del mundo a lo largo de 16 campañas (22º en la lista de históricos de la NBA), a una fantástica media de 24.3 puntos por actuación (17º mejor de la historia de la liga). Un curriculum espectacular que debería llevar a nuestro protagonista a formar parte del olimpo de los dioses del basket profesional. Sin embargo, cuando echamos la vista atrás y recordamos la Edad de Oro de la NBA, en un primer repaso mental se nos vienen a la cabeza los Magic, Bird, Dr. J, McHale, Ewing, King... pero pocas veces surge el nombre de Adrian Dantley. uno de los anotadores más prolíficos que ha dado la liga norteamericana y que puede ser considerado el jugador más infravalorado de su historia. Será por su juego poco espectacular, o bien porque su carácter era reservado y poco mediático... o porque no ganó un anillo. Fuera por lo que fuera el paso del tiempo no ha hecho justicia a una figura como la de Dantley, al que solamente su inclusión en el Hall of Fame en 2008 supuso un acto de desagravio a un carrera realmente brillante.

Adrian Dantley (Washington DC, 1956) era un alero de 1.96 que se movía como pez en el agua en las cercanías del aro. Escasamente atlético y de juego poco vistoso, su talento y técnica individual le permitían anotar con una eficacia superlativa ante jugadores más altos y con mejor físico. Dotado de un juego de pies sobresaliente y con la inteligencia de un auténtico sobreviviente de la zona, era capaz de hacer picar con sus interminables fintas a cualquier defensor, yendo una y otra vez a la línea de tiros libres. Hasta 8.7 tiros libres lanzó por encuentro a lo largo de su carrera con un acierto del 81.8%. Y lo hacía con su característica rutina: mirar a canasta, limpiarse el sudo de ambas cejas, tocarse la cara, botar, flexionar las rodillas, amasar el balón hasta que este quedara en la posición deseada, volver a flexionar rodillas, resoplido y, por fin, llegaba el lanzamiento. Se le llegaron a computar hasta 14 segundos para ejecutar todo la liturgía anterior al tiro libre (cuando el reglamento sitúa el límite en 10). Ostenta junto con Wilt Chamberlain el récord de tiros libres anotados en un encuentro, con nada menos que 28 en enero de 1984 ante los Houston Rockets. Además contaba con un excelente tiro en suspensión al que daba una parábola imposible para evitar los tapones de sus defensores que siempre le superaban en centímetros.

Dantley desde su más tierna juventud destacó por su talento como jugador de baloncesto y también por su brillantez intelectual. En el DeMatha Catholic High School, además de ofrecer un rendimiento notable en la cancha (con su equipo sumó nada menos que 57 victorias por tan solo 2 derrotas), llegó a sacar unas notas sobresalientes. Su pretigioso entrenador y también profesor Morgan Wootten.se vio sorprendido cuando Adrian Dantley llegó a sacar un 99 (sobre 100) en un examen de historia, mientras que el resto de sus compañeros no superaban el 80. Llegó a sospechar que su alumno había copiado, por lo que le realizó un duro examen oral delante de sus compañeros, respondiendo correctamente a todas y cada una de las preguntas realizadas.

En 1973 daría el salto a la universidad, optando por la prestigiosa Notre Dame. En un ciclo de tres cursos con los Fighting Irish, sumaría unos números de ensueño (25.8 puntos y 9.8 rebotes por partido). A pesar de su corta estatura y su aparente falta de capacidad atlética, era el jugador más listo en las proximidades del aro. All-American en 1975 y 1976 y nombrado mejor jugador nacional en 1976. En su año freshman (1974-75), sería parte importante de la histórica victoria que lograría su Universidad ante una UCLA (Bill Walton, Jamaal Wilkes...) que llevaba nada menos que 88 partidos consecutivos sumando victorias. Como colofón a su brillante carrera universitaria, sería seleccionado para defender a su país en los Juegos Olímpicos de Montreal 1976. EE.UU. ganaría el oro y Dantley se eregiría en el máximo anotador de los suyos.

Adrian Dantley en Notre Dame:

Llegaría a la NBA como Nº1 del Draft de 1976, elegido por los Buffalo Braves. Y en su campaña de novato no defraudaría. Con 20 puntos y 7.5 rebotes por partido, sería elegido rookie del año. Su carrera empezaba con buen pie. En su segunda temporada en la liga, sería traspasado a los Indiana Pacers (1977), posteriormente pasaría por Los Angeles Lakers (1977-79) hasta recalar en los Utah Jazz en 1979. Demasiados cambios para este jugador que después de cuatro temporadas en la competicion ofreciendo un buen rendimiento aún no había echado raíces en ninguna franquicia. Por fin en los Jazz encontraría la estabilidad necesaria para desplegar todo su juego. Durante los años anteriores a la irrupción de la pareja Stockton-Malone, Adrian Dantley se convertiría en el hombre franquicia de los Jazz. Entre 1979 y 1986 Dantley lo sería todo en los de Salt Lake City. Entre 1980 y 1984 sumaría cuatro temporadas por encima de los 30 puntos por partido, liderando la tabla de anotadores de la liga en 1981 (30.7 puntos de media) y 1984 (30.6 puntos de media). Utah era su casa, pero nunca tuvo la oportunidad de aspirar al anillo con ellos. Esa posibilidad llegaría cuando fue traspasado a los emergente Detroit Pistons en 1986 por Kent Benson y Kelly Tripucka.

Adrian Dantley parecía el veterano curtido en mil batallas que pudiera ejercer de líder de aquellos Bad Boys de Chuck Daly. Su efectividad, sumada a la electricidad de Isiah Thomas, la explosividad de Vinnie Johnson y la sangre fresca de los Joe Dumars, Denis Rodman, o John Salley podía ser una fórmula perfecta para acabar con el reinado de los Boston Celtics en la Conferencia Este. En la campaña 1986-87, y tras una excelente regular season (52-30), los Pistons se plantaron en la Final de Conferencia ante los Celtics, forzando el séptimo encuentro. Y los Pistons lo tuvieron en sus manos. Solamente un error infantil en el pase de Isiah Thomas en un saque de banda a tan solo cinco segundos del final permitía a los de Boston anotar la canasta ganadora cuando todo parecía perdido para los de Larry Bird. 

 

Los Pistons se tomaría la revancha en la campaña 1987-88. El cambio de ciclo era ya una realidad. Eliminados los Celtics, Detroit disputaría la final ante los otros dominadores de la liga en la década de los `80: los Lakers. Fue una final épica, en la que la suerte volvió a dar la cara a los Pistons. Con un Dantley como martillo pilón en la cercanía del aro e Isiah Thomas ofreciendo su mejor basket, los de Michigan se plantaban en el sexto encuentro con 3-2 a su favor. En un épico partido en el Forum, en el que Thomas haría de tripas corazón para sumar nada menos que 25 puntos en el tercer periodo a pesar de haberse lesionado del tobillo, los Pistons caerían por un pírrico 103-102. Con el Magic de Bolsillo completamente cojo para el séptimo y definitivo encuentro, ya no hubo opción para los de Detroit. 

La NBA no conoce de sentimientos, esto es un negocio y todo vale para ganar. Dantley, jugador muy querido por aficionados y compañeros, había sido pieza clave para los éxitos cosechados por los Pistons en las dos campañas anteriores. Pero en los despachos de los de Michigan se buscaba la fórmula para lograr el anillo y a mediados de la temporada 1988-89 decidían sacrificar una piza importante y traspasar a nuestro protagonista a los Dallas Mavericks, a cambio de Mark Aguirre, casualmente íntimo de Isiah Thomas... Fue todo un golpe bajo. Un movimiento de despachos que impediría a Dantley llevarse los anillos de 1989 y 1990, tras haber hecho méritos suficientes para ello... circunstancia que sería también reivindicada por los aficionados de los Pistons, que pedían un anillo para Dantley por los servicios prestados.

Ya entrado en la treintena, y falto de motivación, pasaría por Mavericks y Bucks, antes de dejar la NBA en 1991 y estirar una temporada más su carrera en el baloncesto italiano. Colgaba así las botas de manera casi clandestina un jugador que durante buena parte de los 70 y los 80 había dado lecciones de baloncesto de muchos quilates por las canchas de toda Estados Unidos. Tras muchos años con su nombre en el anonimato para el gran público y quedando injustamente fuera de la lista de 50 mejores jugadores de la historia de la NBA que fue confeccionada en 1996, la retirada de su camiseta con el número 4 por los Jazz de Utah y, posteriormente, su inducción al Salón de la Fama por fin reivindicaron la figura de uno de los grandes  jugadores del baloncesto de la historia de este bello deporte. 

Sobre el autor

Antiguedad: 
10 años 11 meses
#contenidos: 
2,720
#Comentarios: 
30,146
Total lecturas: 
15,830,303

Comentarios

Pasito atrás Dantley como yo lo conocia. Tuvo la mala suerte de que lo cambiaran por Mark Aguirre, ya que creo que era más jugador que Mark, y no pudo ganar un anillo. Que gran técnica y fundamentos tenían los jugadores de los años 80. ¿Cuantas de las nuevas figuras saben pivotar debajo de la canasta o tener un juego de pies decente? Ahora o la rompes desde el tiro libre o no eres nadie.

Hace poco he aquel 5º partido de las finales del este del 87, este Dantley era un padazo de jugador, un puro anotador, gran tirador, un seguro de vida.

Recuerdo haberle visto jugar en directo en alguna de aquellas primeras retrasmisiones de TV (con Ramón Trecet al micrófono, entre otros, y su "ding-dong") y era un auténtico "jugadorazo" al que los rivales no conseguían parar. Yo no me he olvidado en todos estos años del gran Adrian Dantley.

Otro que se suma a las alabanzas. También me dolió el cambio, aunque Aguirre (pronunciación anglosajona, por favor, como decía Trecet) ofrecía algo diferente y también era un anotador compulsivo. Al igual que Turaco, me ha venido a la memoria seguidamente el grandísimo English.

El pallacanestro italiano hubiera agradecido su llegada después de salir de los Pistons. Por su estilo de juego se hubiera convertido en uno de los mitos.

Estoy de acuerdo en todos los comentarios elogiosos para Dantley, pero creo que Mark Aguirre también aportó mucho a los Pistons, y aparte de ser íntimo amigo de Thomas, fue también uno de los mejores All Stars de la NBA, tanto en Dallas como en Detroit.

Que bueno era, que injusticia él sin anillo, que finals en el 88. Impresionante como jugador y competidor, su juego al poste bajo de clinic, era impresionante ver como bailaba, soltaba la bola justo para que superara por mm la mano del defensor, siempre más grande, y finalmente entraba nevada en el aro. La mayor pena que nos quedó a muchos de aquel duro y maravilloso equipo es que Dantley se quedó sin premio gordo. Su condición de persona discreta y silenciosa quizás no le ayudó a recibir el reconocimiento deseado cuando era un crack. Mientras otros más vendibles como the human highlight film acaparaban toda la atención para decorar el producto. Quién pueda y quiera que visione las finals 88, grandioso 4 3 y actores de Oscar entre ellos el fantástico Adrian Dantley.

Grandisimooooo!! cuando ficho por "mis" Pistons, junto a Tripucka, crei morir! Comenzo una de las mejores historias de la liga americana!