Solapas principales

Diario de la Copa de la Reina: reflexiones sobre el fin de semana

Este artículo en forma de blog no tiene otra intención que la de descubrir lo que se vive y lo que se siente en una Copa de la Reina como periodista acreditado. No pude asistir a los cuartos de final, así que arranco el sábado 7 de marzo. Pasen y, si gustan, lean.

SÁBADO 7 DE MARZO

Con todo preparado, dejo el hotel donde he pasado la noche en Burgos y tomo la A-62 con dirección Salamanca. Sin saber muy bien por qué, me vienen a la cabeza versos y más versos de Machado. Él vivió en Soria y en Segovia y, aunque mi recorrido es desde Burgos a Salamanca, me siento como aquel Duero al que hace referencia el poeta andaluz, ese Duero que cruza el corazón de roble de Iberia y de Castilla. Voy cambiando de emisora para hacer más ameno el camino, y entre canción y canción, miro el paisaje, árido y frío. Observo llanuras, campos que nunca soñaron, pero gracias a Google Maps sigo caminando. Con el coche, claro.

Llego a Salamanca apenas una hora y cuarto antes de que empiece la primera semifinal entre RPK Araski y Perfumerías Avenida, el anfitrión. Después de pasar por el pabellón multiusos Sánchez Paraíso y ver que por la zona donde me alojo es imposible aparcar, decido volver a los aledaños del recinto deportivo. Allí sí hay sitio. "Ya caminaré lo que haga falta con la maleta cuando acaben los dos partidos", pienso. Hay personas alrededor con bufandas, todas ellas azules. "¿Y cómo podría diferenciar a los aficionados de Cadí la Seu?", me digo a mí mismo. Se me hace extraño que no haya una fan zone. Tampoco hay actividades programadas, salvo la Minicopa por la mañana. Qué pena, con la de gente que hay por los aledaños. Tengo la acreditación en la mano: mi segunda Copa de la Reina; mi primera en Salamanca. La presento y, sin ningún problema, accedo al interior. Me dirijo a la zona habilitada para periodistas y me sorprendo, porque está casi vacío. Miro uno de los relojes de posesión y lo entiendo: aún quedan 51 minutos para que arranque el encuentro. Pablo Romero, responsable del área de comunicación de la FEB, nos informa sobre algunas cuestiones y nos facilita la faena. Las jugadoras ya están en la cancha, algunas estirando y otras lanzando a canasta. El pabellón se empieza a llenar: ya huele a Copa.

Afición Perfumerías Avenida (Foto: Baloncesto FEB)

Afición Perfumerías Avenida (Foto: Baloncesto FEB)

El partido es interesante, con el RPK Araski intentando sobreponerse a cada golpe de las salmantinas, hasta que acaba por ceder. Al acabar, uno de los detalles más bonitos de mi experiencia en la Copa de la Reina. El conjunto vasco pierde el encuentro, pero gana la ilusión y la felicidad. Se juntan todas las jugadoras, se abrazan, y comienzan los cánticos. Cómo no, la afición -de 10- se une a la fiesta, y las jugadoras se unen a la afición. Ese vínculo me parece indescriptible. Me quedo con eso, con la garra con la que celebra las canastas Laura Quevedo y con la calidad de Hayes. Ah, y al final del partido, mientras acabo la crónica y quedan ya pocas personas en el pabellón, se queda una jugadora cuando las demás han acabado de estirar. Jewell Loyd. Se le acerca un cámara y le hace el gesto de victoria, esperando que lo haga ella. No lo hace, no está contenta con su partido. Lanza aproximadamente 50 triples y otros tantos tiros libres.

El siguiente partido tampoco está exento de polémica. El liderazgo y el carácter de Queralt Casas son innegables; la sonrisa de Rosó Buch durante el encuentro, también. Pasa Spar Citylift Girona y, al acabar, la jugadora de Valencia Basket me comenta que da rabia, porque lo han tenido cerca. Nuria Martínez, sin embargo, está infinitamente más contenta. "La experiencia ha sido un grado", dice la base nacida en Mataró, mi ciudad. Acabo la crónica con la sensación de siempre: ¿cuánto durará el legado de estos dos clubes? ¿Cuándo se cansarán de ganar? Antes de acabar el día, me da tiempo a pasear por Salamanca, gran parte de ella pintada de azul Avenida. La plaza mayor, la Clerecía, el convento de las Dueñas... Ecos de una vida pasada -muy pasada- que me devuelve a la universidad que me vio crecer. Recorriendo las calles salmantinas antes de cenar, recuerdo los versos del Libro de Alexandre, concretamente esa segunda estrofa que reza lo siguiente: Mester traigo fermoso: / non es de joglaria / mester es sin pecado, / ca es de clerezia / fablar curso rimado / por la cuaderna via, / a sílabas contadas / ca es gran maestria. Regreso al hotel. Mañana es la gran final.

SÁBADO 8 DE MARZO

Día de la mujer. Qué mejor que disfrutar con el baloncesto. Es un día especial: como el día anterior, llego con tiempo al Sánchez Paraíso y confirmo mis sospechas. Antes de entrar, escucho a un niño, que dice: "Si el año que viene fichamos a Laia Palau lo ganamos todo". A lo que la madre responde: "Si viene Laia Palau, no vengo a ver al Avenida nunca más". Continúo mi camino, absorto en mis pensamientos sobre lo que acabo de oír. Hoy no es un día normal. Entro al pabellón y me piden que enseñe la funda del portátil. No me lo dicen, pero supongo que es porque viene la Reina. Obedezco y cojo sitio; parece ser que hoy hay mucha más afluencia de periodistas. Quiero pensar que es porque dos equipazos juegan la final, y no por otros motivos. En el calentamiento, Jewell Loyd calienta a su manera. Mientras las demás hacen un estiramiento en particular, ella hace otro distinto. "Ella puede", pienso. Veo muchas sonrisas, y eso me gusta. En el calentamiento, Laura Gil ríe, Hof dice algo y hace reír a Fagbenle. No parecen estar muy nerviosas. Laia Palau, unos metros más allá está concentrada, al igual que el resto del equipo, hasta que llega la presentación. Cuando reciben los silbidos de la afición salmantina, la base catalana sonríe, al igual que Núria Martínez y Marta Xargay. Antes del comienzo, se le hace un homenaje a María Planas y se hace una foto juto a Palau y Silvia Domínguez. Vaya fotón.

Laia Palau, María Planas y Silvia Domínguez (Foto: Baloncesto FEB)

Laia Palau, María Planas y Silvia Domínguez (Foto: Baloncesto FEB)

Spar Citylift Girona aguanta prácticamente hasta el descanso, el resto ya lo conocemos. Tiffany Hayes se viste de MVP y lleva en volandas a toda la afición de Perfumerías Avenida. Al acabar, se agrupan muchísimos fotógrafos que me impiden ver cómo Silvia Domínguez levanta la Copa de la Reina. Bueno, a mí y a las primeras filas de ese lado de la cancha. Pasados unos minutos, me voy para zona mixta y las jugadoras se muestran totalmente abiertas a responder. Pregunto a Hayes, Hof y Fagbenle -juntas-, y a Andrea Vilaró. La primera me comenta que es genial haber ganado el título delante de una gran afición. Las dos interiores aseguran que se imaginaban este desenlace, aunque el partido ha sido duro. La tercera, visiblemente emocionada, me dice que es un premio inmejorable porque el club quería el título. 

Acabo la crónica mientras delante de mí siguen haciéndose fotos y más fotos los voluntarios y las voluntarias de este torneo. Su implicación ha sido extraordinaria. Toca volver a la realidad; volver a casa. Me esperan algunas horas en coche, pero ahora puedo decir que ha valido la pena. Todo ha salido genial, por lo que intuyo se sienten satisfechos y satisfechas. La organización por parte de la Federación, de 10; las aficiones; también de 10. La experiencia, de 11. Hasta la próxima, Salamanca.

 

 

Etiquetas

Sobre el autor

 
Antiguedad: 
5 años 10 meses
#Contenidos: 
559
#Comentarios: 
1,804
Total lecturas: 
1,766,918

Deja tu comentario

Inicie sesión o regístrese para comentar