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La historia de… Marius Grigonis, de LEB Oro a MVP en Euroliga

Hace poco menos de un año, si le dijeran a Marius Grigonis que estaría actualmente en uno de los mejores momentos de su carrera, seguro que se mostraría incrédulo. Y es que el pasado 17 de diciembre se lesionaba gravemente en el pie, que le mantuvo apartado aproximadamente tres meses, y que luego se convirtió en más por la pandemia. No comenzaba del todo bien su segunda temporada en Zalgiris Kaunas, el club de su ciudad.

Pero si algo ha demostrado el jugador a lo largo de su carrera es su capacidad de superación y saber que el trabajo da su recompensa, ya que comenzó en el modesto Peñas Huesca para acabar siete años después como uno de los líderes de Zalgiris Kaunas y recién nombrado MVP de la Euroliga. Por ello, repasamos el interesante camino que le ha llevado hasta el éxito.

Nacer en la cuna del baloncesto lituano

Esta claro que la vida de Marius Grigonis está ligada al baloncesto ya desde que abrió los ojos por primera vez un 26 de abril de 1994 en Kaunas. Y es que esta ciudad, la segunda más poblada de Lituania, respira baloncesto desde la fundación de Zalgiris Kaunas, el club más laureado del país, y que ha criado estrellas como Arvydas Sabonis o Sarunas Jasikevicius.

Además, sus padres eran ambos seguidores del deporte de la canasta, así como su hermano mayor. Con su padre y su hermano jugaba el pequeño Grigonis durante su tiempo en casa, y su madre no dudaba en ir de un lado para otro con su hijo para que este disfrutara de su gran pasión. Con ello, no es de extrañar que el jugador fuera y es un amante del baloncesto. Y a ello se le une también que su actual esposa es nieta de un famoso periodista deportivo del país. Este deporte estuvo en su camino desde siempre.

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Fuente: Zalgiris Kaunas

Marius Grigonis no fue un alumno destacado en la escuela, ya que, como él ha comentado en alguna ocasión, era un niño inquieto que quería hacer bromas y pasárselo bien mas que pensar en estudiar. No atendió muchas clases, y las horas de estudio fueron disminuyendo cada vez más, mientras en la academia de Arvydas Sabonis daba sus primeros pasos con el balón. Y ya al fichar a los 15 años por el filial de Zalgiris Kaunas, pudo centrarse definitivamente en lo que le gustaba de verdad.

España, el trampolín hacia su sueño

Con 19 años, y cuando ya comenzaba a destacar en las categorías inferiores de Kaunas, Grigonis hizo las maletas y se fue hacia España. El jugador tenía claro que tenía que abandonar el nido si quería mejorar y seguir creciendo, y no le tembló la ceja al tomar la decisión. Así, el joven recaló en las filas del Peñas Huesca de LEB Oro, donde comenzaría a encandilar en España.

El mismo Grigonis reconoce que los inicios no fueron fáciles para un chico joven que extrañaba a familia, amigos y novia. Pero ahí estuvo Quim Costa, el entrenador de aquel Huesca, y que fue una pieza fundamental para su éxito en Huesca, donde coincidió con Pierre Oriola. En aquella temporada 2013/2014, el lituano promedió 13 puntos, 2’9 rebotes para 13’2 de valoración, ganando en responsabilidad y minutos con el paso de los partidos.

Su desparpajo no pasó nada desapercibido y los clubes ACB se fijaron en él. De este modo, solo un año después de haber aterrizado en España, el de Kaunas fichaba por Manresa y hacía su debut en la Liga ACB, una de las más exigentes de Europa.

En la ciudad barcelonesa, el jugador siguió su progresión y jugaba una media de 20 minutos con tan solo 20 años. Ese desparpajo en pista y esa capacidad de responsabilidad y liderazgo le hicieron ser una de las sensaciones de la ACB en las dos campañas en las que vistió la camiseta de Manresa. Y eso que, por ejemplo, en su primera temporada no lo tuvo fácil debido a que se rompió el ligamento lateral externo del tobillo izquierdo y dejó de jugar en el que estaba siendo su mejor momento con el equipo. Sin embargo, tras ello, al año siguiente volvió más fuerte si cabe y ya demostraba estar adaptado a la liga. El siguiente peldaño estaba cerca de subir.

En el verano de 2016, Grigonis cambió Cataluña por el calor de las Islas Canarias, en concreto por Tenerife. Allí no tuvo una carga de minutos tan fuerte como en Manresa, pero su aportación no se diluyó. El lituano se mantuvo constante y debutó en competiciones europeas con 22 años, en la primera temporada de recién creada Basketball Champions League. Y fue llegar y besar el santo: Iberostar Tenerife se haría campeón de ese torneo y Marius Grigonis se coronó como MVP de la final con 18 puntos anotados y un acierto de 6 de 10 tiros. Así, ya no solo se consolidaba en la ACB, sino que se presentaba a Europa.

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Foto: Basketball Champions League

Liderazgo en Berlín y vuelta a casa en lo alto

Como ya venía sucediendo, Grigonis destacaba en cada equipo en el que estaba y cada vez el paso era más grande. Con la disputa de la BCL se colocaba en la mira de Europa, y con ello, el ALBA Berlín de Aíto García Reneses e Himar Ojeda puso los ojos en él y el jugador ponía rumbo a Alemania tras cuatro temporadas en España. Con los de Berlín, Marius Grigonis dio otro paso más y debutó en otra competición europea, la Eurocup. Con Aíto, el paso evolutivo del lituano se vio en sus números, y en su capacidad de liderazgo. Acabó con un promedio de 12 puntos en la liga alemana y de 11,6 en Eurocup y siendo uno de los mejores jugadores de la Eurocup.

Y tal y como pasó con su etapa en Tenerife, en Berlín duró también una temporada. Kaunas llamó y él no dudó en dar el “sí, quiero”. Con ello, cumplía un sueño que tenía desde pequeño: el vestir la camiseta de Zalgiris Kaunas y jugar Euroliga con ella. Y eso se cumplió en 2018, y con tan solo 24 años.

En Zalgiris, ha ido progresando temporada a temporada. En su primera, no debutó nada mal en Euroliga, al promediar en los 34 partidos jugados 8,7 puntos. La campaña pasada, estaba jugando a un gran nivel, pero tuvo que ver como una lesión en el pie lo apartaba de las pistas y luego el parón por la pandemia le impidió retomar su trayectoria. Pudo disfrutar al menos de su estrenada paternidad, lo que seguro le dio fuerzas. Y es que el espíritu de superación y crecimiento de ese chaval que con 19 años cogió las maletas y se fue a Huesca sigue ahí y Marius Grigonis ha comenzado esta temporada 2020-2021 con ganas de demostrar el buen jugador que es.

Sin ir más lejos, con tan solo 26 años, es uno de los jugadores con más futuro y calidad de Europa, y uno de los líderes del club de su ciudad, el Zalgiris Kaunas. Con nueve partidos disputados, anota una media de 15’6 puntos y tiene una efectividad de 50% tanto en tiro de dos como tiro exterior. Su buen momento no ha pasado desapercibido y ha sido denominado MVP del mes de octubre, por su actuación, pero también por su liderazgo en Kaunas. Su equipo, en plena transición de la era post-Jasikevicius, es actualmente sexto con cinco victorias y cuatro derrotas. Habrá que ver que será del resto de temporada para los lituanos y si Grigonis es capaz de mantener este ritmo de juego, si lo hace seguro que su equipo apuntará alto.

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