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La historia de… Rokas Giedraitis, cuando el baloncesto se lleva en las venas

El 10 de agosto de 1992, la selección lituana de baloncesto recogía la medalla de bronce en los Juegos Olímpicos de Barcelona. Su gesta, a pesar del ‘Dream Team’ estadounidense, no pasó desapercibida en su país, ya que no fue fácil que ellos pudieran llegar a competir.

Hacía menos de dos años de la independencia de Lituania y el equipo no contaba con los medios suficientes para ir a las Olimpiadas, así que lo que hicieron fue pedir ayuda. Varios empresarios se volcaron para que los Sabonis, Marciulionis, Chomicius y Kurtinaitis pudieran ir a Barcelona. Entre ellos un diseñador neoyorkino que les hizo una indumentaria fuera de las canchas basada en la bandera lituana y que llamó la atención de todos por el colorido.

Solo seis días después de uno de los primeros éxitos del baloncesto lituano fuera de la URSS nació el protagonista de nuestro artículo, Rokas Giedraitis, en la ciudad de Tauragé, en el seno de una familia en la que se respiraba baloncesto. ¿Estaba la vida de ese pequeño destinada a dedicarse al deporte de la canasta?

BALONCESTO, UN ASUNTO FAMILIAR

Lituania es uno de los países de la antigua Unión Soviética que más respira baloncesto, y aquella hazaña de Barcelona ’92 dio prueba de ello. Se respira ese amor por la canasta por sus rincones, pero en la vida de Rokas Giedraitis, además, también lo hacía en su casa, por lo que este deporte era el gran protagonista de su infancia.

Con apenas tres años, Rokas ya tenía una pelota de baloncesto en sus manos e intentaba dar sus primeros botes cuando apenas sabía como correr bien con ella. Su padre Robertas, jugador de baloncesto, quiso inculcar a sus hijos su mismo deporte, y con Rokas lo consiguió, eso sí, después de no dejarle practicar el fútbol, otro deporte que interesó al niño.

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Robertas Giedraitis, padre de Rokas y actualmente entrenador. Fuente: BasketNews.lt

Así, Rokas creció con su padre como espejo para dedicarse al baloncesto, y también mirando a un compañero de equipo de su padre, Mindaugas Zukauskas, al que Rokas no dudaba en pedirle consejo.

El baloncesto estaba en todas partes cuando era pequeño”, ha admitido Rokas Giedraitis en más de una ocasión. Era el asunto de las conversaciones familiares, y lo sigue siendo. Aunque Robertas fue un jugador más defensivo, y Rokas es más atacante, el jugador siempre habla con su padre sobre baloncesto, sobre como van con sus equipos.

Somos una familia de baloncesto, y hablamos todo el día de ello”, reconoce Rokas Giedraitis. Fue el único que se ha dedicado de baloncesto de los dos hijos que tuvieron sus padres, la presión estuvo en él, pero la ha sabido llevar perfectamente, y su madre no duda en viajar de vez en cuando y a apoyarle en los momentos importantes. Sin duda, el baloncesto parecía destinado para Rokas.

CONSTRUYENDO UN CAMINO

Robertas Giedraitis era un jugador histórico en la liga lituana, con varios récords en esta liga en su mano, y con esa sombra, comenzó Rokas a construirse una carrera en la segunda división del baloncesto lituano en Siauliai con 19 años. Pero sería con Mazeikiai con el equipo con el que destacaría y sería nombrado MVP de la fase final.

Siguiendo los pasos de su padre, fichó por el BS Siauliai y allí tuvo unas dos buenas temporadas, por lo que no tardó en llamar la atención de los mejores equipos de Lituania. Y así llegó a su puerta una oportunidad con Lietuvos Rytas. Por su juventud, pensaron que lo mejor era mantenerlo cedido en BS Siauliai, y así lo hicieron.

Sin embargo, en la segunda parte de la temporada, debutó con Lietuvos Rytas en la liga lituana pero también en EuroCup. Comenzaría su carta de presentación a Europa. Los siguientes dos años serían un crecimiento progresivo en su carrera, en la que demostró que estaba destinado para la gran competición. Sus números destacaron más en Eurocup que en la liga lituana, sin ir más lejos en su segunda temporada llegó a los 28 puntos en un partido ante Partizán de Belgrado. Sus actuaciones no pasaron desapercibidas, y llamaría la atención de un equipo, el ALBA Berlín.

EL ÉXITO EN BERLÍN

Verano de 2018. ALBA Berlín se ve obligado a buscar un jugador que sustituya la marcha del lituano Marius Grigonis, y uno de los nombres que aparecen en esa lista es la de otro lituano, el de Rokas Giedraitis. Encaja en el perfil de Aíto, ya que es un jugador joven aún por explotar. El propio Rokas pidió consejo a Marius tras saber del interés de Berlín, y este no pudo estar tan contento, le animó a tomar el paso, y Giedraitis fichó así por el equipo de Aíto García Reneses.

Sería el movimiento perfecto a sus 26 años y se trataba de su primer contrato fuera de Lituania. Se adaptaría rápido y fácil al sistema de Aíto, y este ha demostrado sacar la mejor versión de Rokas Giedraitis. En su primera temporada en Berlín, acabó en el quinteto ideal de la 2018-2019 EuroCup tras jugar la final ante Valencia Basket y subiría sus promedios con un 14’8 puntos de media en la competición europea.

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Fuente: ALBA Berlin

No fue un primer mal año, pero el segundo sería aún mejor. Primero tuvo el debut profesional con la selección lituana en el mundial de 2019 y luego el debut en Euroliga y el de su presentación a la élite del baloncesto europeo con la mayor de las ganas. Lo avisó ya en su segundo partido de Euroliga ante Anadolu Efes, firmando 21 puntos, 6 rebotes para 22 de valoración.

En esta Euroliga, con 25 partidos jugados, ha promediado 13’8 puntos y 4 rebotes, bajando solo de los dos dígitos en puntos en cinco partidos. Sus compañeros en ALBA Berlín reconocen que la energía de Rokas Giedraitis nunca baja y siempre está ahí. La regularidad del lituano es inaudible y tiene un gran aliado, su ‘compinche’ en el campo, el islandés Martin Hermannsson, del que es amigo también fuera de la pista. En un equipo joven y dirigido por un veterano en los banquillos como Aíto, ha encontrado el lugar perfecto para despegar.

Su regularidad y su energía no han pasado desapercibidos y se ha comenzado a hablar de intereses de equipos grandes como Real Madrid, Olimpia Milano o Panathinaikos. Podría estar en el momento del despegue de su carrera, y quien sabe si en unos años la NBA llama a su puerta. “Me veo en la NBA y con un papel importante”, decía el propio jugador en una entrevista hace unos años. Lo que sí está claro es que el nombre de Rokas Giedraitis ya está entre los mejores lituanos del momento.

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