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Gurovic en un partido con el Partizan (Foto: KK Partizan)

La polémica carrera de Milan Gurovic

  • Su carrera profesional ha estado marcada por la polémica. Cada fichaje, cada no-fichaje, cada acción en la cancha, cada declaración, su tatuaje de la discordia, sus problemas para mantener la nacionalidad griega. Este año deslumbra a Europa maltratando los aros en la Uleb Cup con el Estrella Roja
"He visto tantos países... he aprendido tres idiomas, estoy extremadamente satisfecho jugando, el Baloncesto lo significa todo para mi". Así definió Milan Gurovic en la página oficial de la ULEB su visión particular del Baloncesto. Una visión pasional que explica un comportamiento vehemente y visceral qe cuando no entra en conflicto con su juego sublime lo convierte en uno de los aleros con más categoría del continente, de hecho n las típicas encuestas sobre cual es su jugador favorito su respuesta no puede ser otra: "Milan Gurovic" Repasemos los aspectos más importantes de su carrera, marcada a partes iguales por su talento y su compleja personalidad.


Gurovic: serbio y griego

Nació en Novi Sad (Nuevo Jardín) el 17 de junio de 1976, una ciudad que ha visto nacer a dos jugadores NBA (Dragan Tarlac y Darko Milicic) y una dominadora del tenis mundial (Monica Seles), y que en la actualidad es la capital de Vojvodina, una región de Serbia. Milan Gurovic se inició en el baloncesto en las categorías inferiores del NAP Novi Sad, pero a los 18 años se vio obligado a emigrar a causa de la Guerra de los Balcanes.

Su destino -como el de otros compatriotas como Iakovos Tsakalidis o Marko Jaric- fue Grecia. Allí se nacionalizó para poder jugar con el Peristeri -recibió en nombre de "Malatras"-, equipo con el que había firmado en 1993 y en el que jugó desde 1994 hasta 1998. Entre medias, en 1997, jugó la Liga de Verano Nike de Treviso y fue el MVP de la misma.

Tras dos temporadas en Barcelona, de las que hablaremos posteriormente, Milan volvió a Grecia en 2000 para empezar la temporada con el AEK y disputar 9 partidos antes de irse del país heleno definitivamente, con rumbo hacia el Telit Trieste, con el que promedió 16 puntos por partido en Lega.

Sin embargo, en 2002 y jugando para el Unicaja de Málaga, su pasaporte griego caducó, al no haber realizado el servicio militar obligatorio. Varios de sus compatriotas emigrados estuvieron en la misma situación, pero finalmente y tras duras gestiones, sus abogados consiguieron y recuperar su status mantener su condición de comunitario -entonces vital para fichar la mayoría de equipos de élite europeos-. Cabe destacar que la situación solventada era bastante seria, puesto que podría haber sido retenido si hubiera entrado en el Grecia sin el pasaporte en regla.


El enigma Barcelona

Los 17,2 puntos que promedió en su último año con el Peristeri hicieron poner a muchos grandes equipos tras la pista de Gurovic. El Barcelona fue quien se hizo con la carrera por el serbio. Un joven serbio que había jugado en todas las categorías inferiores de su selección y cuyo juego prometía convertirlo en uno de los mejores jugadores del continente además de un físico privilegiadísimo para el puesto de alero -2,07- unidos a que no ocupaba plaza de extranjero eran un caramelo demasiado jugoso como para dejarlo pasar.

El Barcelona lo tenía claro y puso toda la carne en el asador, realizando el fichaje más caro del baloncesto español, pagando 500 millones de las antiguas pesetas al equipo griego para romper sus vínculos con el serbio y utilizando sus influencias para convencerlo. El paso de los años han convertido en curiosas las declaraciones de Emil Creus, que llevaba la sección culé de Baloncesto: "Tenemos que agradecer la gran colaboración que ha hecho Djordjevic en la contratación de Gurovic, gestión propia de un gran barcelonista".

Gurovic se hizo con el puesto de Marcelo Nicola -que salió del equipo catalán- y se convirtió en el 'tres' titular del conjunto blaugrana. Sin embargo su etapa en Barcelona no fue nada fácil. En la primera temporada sólo consiguió 11 puntos por partido, jugando más de 24 minutos cada noche. En la segunda, los minutos disputados bajaron a 22 y los puntos a 9. Demasiado poco rendimiento para un jugador de la talla -y el precio de Gurovic-. El Barça le buscó salida sin que hubiera cumplido la mitad de su contrato, y Karnisovas -incluso un imberbe Pau Gasol en algunos partidos- ocuparon su rol un año después.

¿Cual fue el problema? Probablemente la presión mediática fue demasiado elevada. Milan habló del problema cuando fichó por el Unicaja: "Cuando fiché por el Barcelona todos esperaban que fuese Michael Jordan, que metiese 50 puntos cada partido". A pesar de todo, salió del Barça con una Liga ACB y una Copa Korac.


Dos años en el Unicaja de Boza Maljkovic

Tras una temporada jugando en Grecia e Italia, Gurovic regresó a España en el verano de 2001, de la mano del Unicaja de Málaga, aunque la negociación se había iniciado en el mes de Mayo anterior. En ese momento, Gurovic era campeón de Europa con la selección serbia, un equipo deslumbrante y plagado de estrellas. A lo largo de sus participaciones, Gurovic compartió vestuario con compatriotas como Bodiroga, Stojakovic, Gurovic, Divac, Rebraca, Jaric, Djordjevic, Danilovic, Obradovic...

Uno de los factores clave para su llegada a Málaga, aparte del dinero, fue el entrenador Boza Maljkovic: "Boza me ayudará mucho. Es un gran entrenador. Estoy aquí por él entre otras cosas", reconocía el alero cuando llegó al equipo andaluz.

Se adaptó al equipo muy pronto, y por fin pudimos ver su mejor cara cara en la liga ACB: "Maljkovic me pide que juegue como sé, no me pide cosas imposibles sino cosas sencillas", reconocía cuando le preguntaban por las diferencias entre sus estancias en Barcelona y Málaga.

Y hubo vendetta, en su primera visita al Palau para jugar contra sus ex-compañeros anotó 32 puntos, capturó 9 rebotes y se fue a los 37 puntos de valoración. Además, el Unicaja se llevó la victoria en el que era su mejor partido en España. Aquella temporada Unicaja quedó subcampeón de la liga, cediendo sólo ante el TAU de Bennett, Tomasevic y Oberto. Gurovic también se proclamó MVP del All Star, disputado en Valladolid.

En el verano de 2002 se proclamó Campeón del Mundo en Indianápolis en el torneo que retiró definitivamente la supremacía a la NBA y se decidió en la polémica final que enfrentó a Serbia contra Argentina.

Ese verano su caché se multiplicó y todos los equipos parecían querer hacerse con sus servicios. Baskonia y Fortitudo estuvieron cerca de ficharlo, y su compañero de selección Dejan Tomasevic estaba loco por llevárselo consigo a Valencia. Mientras tanto, Gurovic intentaba colarse en la NBA, pero al final, evaluando todas las opciones que tenía sobre la mesa, decidió renovar con los de Boza, ya que se sentía "querido por el club", a pesar de que Esteller y Risacher estaban destinados a cubrir su ausencia en caso de producirse.

En este segundo año con el Unicaja sus prestaciones no fueron tan elevadas, el equipo disputó la Euroliga y sus opciones se redujeron en la ACB. Gurovic promedió 10,3 puntos en la competición doméstica cerrando un ciclo de dos años en el que se ganó la admiración de muchos aficionados malagueños.


El polémico tatuaje

Uno de los motivos de controversia más importantes para Milan Gurovic ha sido el tatuaje que porta en el brazo izquierdo, donde presenta el retrato de Draza Mihajlovic, el Responsable de Operaciones del Estado Mayor del Ejército Monárquico durante la ocupación germana de 1941 y organizador de los grupos guerrilleros conocidos como Chetniks. Se trata de un personaje histórico considerado ultranacionalista causante de varias muertes por parte el estado croata, y que le empezó a acarrear problemas en 2003.

El Unicaja de Málaga tenía un partido de Euroliga ante la Cibona de Zagreb, y en esta primera ocasión Milan se negó a viajar con el equipo para evitar posibles altercados que pudieran ocasionarse con la afición croata.

Un año después, como jugador del Partizan de Belgrado y jugando en la Liga Adriática, fue Croacia quien le denegó el acceso al país "debido a los símbolos fascistas tatuados en su cuerpo". Al final, Gurovic tuvo que resignarse y abstenerse de jugar en Croacia: "No puedo discutir con alguien que no conoce la historia. Draza Mihailovic no es un criminal de guerra ni llevo tatuada su imagen para irritar a alguien".


Un sueño incumplido: la NBA

Podría decirse que el ir a la NBA siempre fue la asignatura pendiente de Milan Gurovic. Sin embargo, estuvo cerca de conseguirlo. Los scouts de los Cavaliers se interesaron por sus servicios tras observar sus evoluciones en la última Copa del Rey disputada en Vitoria. Milan vio cerca su "sueño desde niño", pero una de sus lesiones de espalda le impidieron participar en el Campus donde se calibrarían sus opciones el verano en el que el destino podría haberle llevado a América.

Previamente, en el año 2001 había participado en la Southern California Summer Pro League con el equipo de Los Angeles Clippers. Parece que a los 31 años Gurovic no podrá sacarse nunca esta espinita. "Echo de menos haber estado en la NBA alguna vez", dijo en una entrevista el año pasado. "espero que podamos hacer cosas mejores en nuestras próximas vidas". Ésta sería la única manera de hacer realidad el sueño de Milan.


El affaire Baskonia

El final del verano de 2002 suscitó una de las polémicas más sonadas en la carrera de Gurovic. El TAU, que ya se había puesto tras su pista en varias ocasiones, llegaba por fin a un acuerdo con el jugador serbio y fichó al jugador por una temporada. Se trataba de otro club que contaba en el puesto de entrenador con un compatriota del alero: Dusko Ivanovic.

Pero Gurovic decidió alargar sus vacaciones en Serbia y pronto empezarona surgir rumores, el Vojvodina estaba muy interesado en el jugador y podría haber hecho una oferta demasiado tentadora a Milan. Gorka Arrinda se apresuró a desmentir los contactos con cualquier otro equipo, pero los sucesos se precipitaron y Gurovic también firmó por el Vojvodina.

Teníamos conflicto. Para más INRI, se dijo que un error en la redacción del contrato con el Baskonia había hecho a Gurovic firmar un acuerdo como entrenador en vez de como jugador. En todo caso, su carta de libertad estaba en posesión de los vascos.

Al fina, el caso llegó a altas instancias de la FIBA, que tuvieron que mediar resolviendo que el jugador debía padar 120.000 euros para rescindir el contrato que le ligaba al TAU. A partir de entonces, Gurovic se convirtió en uno de los jugadores menos queridos en Vitoria.


¿Gurovic en Rusia?

Un año después, tras la temporada en Vojvodina (20 puntos por partido en la Liga Yugoslava: YUBA) Milan Gurovic se vio atraído por los petrodólares rusos que llegaron a través del Unics Kazan.

Sin embargo, un año más, Milan no disputó la temporada en el primer equipo con el que se comprometió, y abandonó el equipo justo antes de comenzar la temporada, alegando razones familiares para acabar en su país un año más.

El Partizan de Belgrado se hizo con sus servicios. Allí jugó 12 partidos hasta que se lesionó de cierta gravedad y tomó la decisión de perder la temporada para operarse y llevar una rehabilitación que le permitiera estar de vuelta en la siguiente campaña. Sin embargo, las urgencias de un equipo entrenado por Aíto le hicieron regresar antes de tiempo...


De nuevo con Aíto

El DKV Jovnetut necesitaba un alero para afrontar la parte final de la temporada 2004-2005, y Aíto García Reneses, que lo había tenido en su plantilla del Barcelona durante dos años, se la jugó fichando a Gurovic para darle "una oportunidad para reencontrarse con el baloncesto de alto nivel". El alero llegó a Badalona bajo de forma, pero su aportación fue creciendo con los minutos de juego y jugó 17 partidos superando los 8 puntos de promedio.

Además, tuvo ocasión de llevar a cabo una nueva venganza, esta vez contra el Baskonia. En el partido disputado en Badalona entre el DKV y el TAU, Gurovic capturó 7 rebotes y anotó 17 puntos, 3 de ellos correspondientes a un triple sobre la bocina que remataba a los vitorianos y establecía el 95-92 definitivo en el marcador. Una vez más, Gurovic triunfaba en un partido marcado en rojo en su calendario particular. Fue su mejor partido de esa etapa.

Ese verano hubo muchos rumores sobre su futuro y estuvo a un paso de fichar por el RICOH Manresa, pero finalmente firmó por el Estrella Roja de Belgrado, eterno rival del Partizan, su anterior club.


Partizan y Estrella Roja


Los aficionados del Partizan nunca se lo perdonaron, y son los protagonistas de un nuevo incidente, el último en la dilatada carrera de Gurovic. La policía serbia ha denunciado al jugador el pasado 19 de octubre tras liarla en un derbi entre los dos equipos irreconciliables. La hinchada del Partizan insultó al jugador desde la grada, y éste se revolvió contra ellos lanzándoles una botella de plástico que hirió levemente a uno.

Sin embargo, a pesar de estos problemas, en el plano deportivo e individual las cosas no le pueden ir mejor a "Malatras". La temporada pasada fue el máximo anotador de todas las ligas europeas, promediando 29,7 puntos por partido. El Estrella Roja cuenta con una plantilla joven en la que Gurovic es el líder absoluto: "Cuando el partido empieza, los jóvenes me miran para ver como empiezo. Lo se, intento entrar en acción y ellos me siguen".

Especialmente sobrecogedor está siendo su dominio en la Uleb Cup. Tras renovar por dos años con el "Crvena Zvezda" (Estrella Roja en serbio), el alero promedia 30 puntos por partido, y su "peor" actuación fue contra el Deixa Mons, ante el que "sólo" anotó 24 tantos. También ayuda en el rebote con 5,1 rechaces por partido, y ha adquirido una increíble habilidad para sacar faltas, que unida al respeto arbitral lo sitúa con una media de 9 faltas recibidas en cada partido.


Así es Milan Gurovic, genio y figura, una estrella del Baloncesto del que hemos podido disfrutar cuando su mentalidad ha estado centrada en el juego, un dominador que quizás haya eclipsado sus fundamentos con el halo de polémica que hacía saltar cada poco tiempo, un jugador que nunca pasa desapercibido y del que se hablará durante mucho tiempo, aún después de su retirada. De momento -salvo que decida otra cosa- podremos seguir viéndolo en el Estrella Roja, al menos durante lo que queda de temporada y un año más.

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