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Los doce de Alonso recuperan las victorias para el Barça (73-51)

  • Último cuarto espectacular para afianzar la victoria blaugrana

Barro y adobe. Cemento y argamasa en forma de intensidad, defensa y vigor. Ritmo del bueno, a base de toda aquella ristra de elementos para crear un hormigón sobre el que empezar a construir un equipo. Aquel del que surgieran pistas y del que se vanagloriara el Barça de septiembre y mediados de octubre y que se dispersara y diluyera con las primeras lluvias en un par de semanas trágicas y llenas de tormentas torrenciales en forma de cinco derrotas consecutivas.

Los discursos de la semana iban todos en la misma dirección. Había que recuperar aquellos condimentos sobre los que atacar después con todo el músculo y la velocidad contratados en el frenético verano blaugrana.   

En cambio, al otro lado, se situaba el rival más incómodo en el momento menos oportuno. Con el peso de aquellas cinco tormentas seguidas se enfrentaba este bipolar Barça al equipo al que tienes que ganar como mínimo tres veces en cada partido para llevarte la victoria. Esa escuadra que se te pega tanto a la piel, que ni con agua caliente eres capaz de sacártela en forma de partida ganada.

Pasaban tres minutos desde el salto inicial y el marcador ponía un 0-6 griego para empezar a incomodar y amenazar nuevas borrascas. Koponen, con dos triples buscaba desintoxicar el ambiente y el marcador, mientras Hollis Thompson percutía el aro local. Sin embargo, aguantaba las primeras lluvias este Barça y Tomic, tras asistencia de Pressey, cerraba el cuarto con empate a 14. La tela de araña griega pronosticaba nubarrones, aunque el orgullo y la defensa, el adobe y la argamasa buscaban paliar males tempranos.

Sanders hacía en la reanudación su primera canasta, tras restaurar su muñeca y poner a los suyos por primera vez arriba en el marcador. Los lanzamientos de Pressey seguían peleándose con el hierro de atrás, pero a cambio, movía bien a su equipo delante. Su tercera asistencia seguida ponía a Navarro un triple como bandeja para subir la diferencia a cinco puntos mediado el segundo cuarto (21-16). Hoy sí, la defensa local iba por delante del ataque contrario y obligaba a Sfairopoulos a parar el partido.

Una canasta en cuatro minutos es lo que había permitido el Barça en este periodo, aunque los yerros en el tiro no estiraban más la diferencia.  El marcador no subía ni a tiros, aunque al menos la ristra de errores permitía seguir por delante a los de Sito y Claver, que jugaba sus primeros minutos de la temporada. Se animaba la cosa en el último minuto para no abusar de adjetivos peyorativos al juego de viernes noche en el Palau, con cinco puntos seguidos en esos últimos 60 segundos del abusón Seraphin y dejar el acta a la pausa en 32-26.

Al descanso ya habían jugado los doce de Alonso para mantener el hormigón de la intensidad, tan necesaria para el esquema del badalonés. Con la plantilla ya sí, al completo y nuevas rotaciones, lucía músculo y piernas este Barça para dejar en 26 puntos al equipo al que hay que ganar, como mínimo, tres veces en cada partido.

Y con ese espíritu se vino Olympiacos al partido en la reanudación para repetir el 0-6 del primer cuarto y empatar la contienda. Una vida menos para el gato de rojo y blanco. Pero hoy el Barça volvía a carburar y hasta a Pressey le entraban los triples, que junto con los de Moerman ponían un 45-34 que iluminase caminos y vislumbrara soles por encima de nubes. Eso, si no juegas contra el gato más longevo del baloncesto europeo, claro. Un parcial visitante de 0-7 estrechaba la cuenta de nuevo, aunque Oriola, siempre Oriola, ponía cuatro puntos seguidos para dejar la diferencia en la última pausa en +8 (49-41). Mucho barro y más adobe para construir una victoria que cerraran rachas.

Ribas, quien más sufriera hoy las cambiantes rotaciones de Alonso volvía a poner el +10 y obligaba a los griegos a comprar una nueva vida para seguir en la lucha. Oriola, Hanga, Heurtel, Ribas y Claver era la nueva rotación de Alonso en busca del Nirvana perdido entre tanta mala racha y derrotas caseras y europeas. Oriola olía sangre de victoria con un +14, sin que Olympiacos hubiera anotado todavía en el último cuarto y obligaba al técnico griego mandar a parar, inseguro ya de que las infinitas vidas le dieran para ganar hoy.

Highlights: FC Barcelona Lassa - Olympiacos Piraeus

Encontraba Alonso con aquel quinteto la intensidad perdida y el cemento rígido. Los robos de Claver y Ribas y los puntos de Oriola hacían recordar aquella versión temprana de los albores de la temporada para bordear la veintena a cinco minutos del final (64-45). Volvía Seraphin y se mantenía la algarabía detrás para socavar intentos de remontada y subir incluso la diferencia a un +22 que se mantendría hasta el final del partido, para devolver alegrías, secar el cemento y cortar desgracias, recuperar ilusiones, volver a los halagos y dejar la Euroliga sin invictos. 

1 Los doce de Alonso: contaba el técnico de casa con toda su plantilla por primera vez en la temporada y a juro que lo aprovechó. El que más minutos jugó hoy fue el húngaro Hanga, con 24 minutos sobre la cancha y junto con Moerman eran los únicos que pasaban de la veintena de minutaje. Una demostración de poderío y músculo con la que recuperar sendas perdidas.

2 Sin referente no hay vidas que valgan: que si está mayor, que si las lesiones le afectan, pero la baja de Spanoulis no deja de notarse en el trasatlántico griego. Náufrago de líder, sólo Papapetrou superó la decena de puntos en su equipo, siendo superado su ataque en todo momento por el espíritu y el ritmo defensivos locales. Hoy, aquello de las vidas y las capas de Olympiacos no conseguían más que aguantar 30 minutos hasta que el cansancio y la ausencia de referencias les vencieran. Y es que la sombra de Kill Bill es muy alargada.

3 Un último cuarto para recuperar la ilusión perdida: pegaba, pero no remataba el Barça a este Olympiacos con más capas que cualquier buena cebolla, hasta que llegara un último cuarto demoledor para renovar los carnets de la esperanza blaugrana. Con Claver, Hanga y Ribas de estiletes y Oriola y Heurtel de ejecutores, pocos equipos no claudican si además vienen desgastados de 30 minutos de fatigas y empujones. El parcial definitivo de 24-10 ponía la segunda victoria local y devolvía los gritos y la algarabía al Palau.

 

 

 

 

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Lo de ayer en el Palau no tiene nada de in-cívico, cada uno canta y hace lo que quiere mientras no cometa ninguna agresión. Dicho este apunte y hablando ya del partido, quedó patente que si el Barça baja el culo tiene muchísimo que ganar porque las dos victorias en Euroliga vienen a partir de una excelente defensa. La aparición de Sanders es una gran noticia en ataque y como vengo diciendo, el fichaje de Oriola ha sido una bendición, jugador que siente los colores y que pelea por cada balón. Se echaba de menos un jugador así desde que marchó Grimau. Cierto que el Oly de ayer no será el que veremos - Spanoulis es mucho Spanoulis- pero la victoria de ayer hace que la ilusión vuelva. Sobre Pressey, estoy bastante de acuerdo con Wendell, no aporta pausa pero es de los bases americanos que más intensidad defensiva ponen, algo que no es muy normal

A Pressey se le notan las ganas de hacerlo bien, no se le puede acusar de pasota. Y cuanto menos acuse la presión más lo notará el equipo para bien. Rice en cambio, aunque tiene más calidad, actúa como si la peli no fuera con él. Salutacions

Victoria muy contundente y trabajada del Barcelona ante uno de los mejores equipos de la competición, que estuvo en cuerpo pero no en alma en el Palau. Y es que el Oly de ayer dudo que lo veamos muchas más veces este año (tantos balones perdidos y tiros erráticos no son habituales en ellos0). Pero no hay que quitar mérito al Barcelona, que tuvo las buenas noticias del retorno de Claver y la aparición de Sanders, que parece que va a aportar bastante al equipo. Pressey hizo un buen partido aunque no es el contrapunto pausado a Heurtel, si bien puede activar a sus compañeros en algunos momentos. El bigote de Tomic ya merece un post aparte

Algunos dicen que la cantidad da la calidad, y de eso presumen sin decirlo, pero ese lugar que presume de cantidad, es donde la cantidad da una gran medriocridad, no hay más que ver las multas de del Comité anti- violencia o las propia impuestas por Euliga por actos incívicos y comportamientos violentos. Para eso no hay artículos, para evitaelo....cultura y educación

Victor jugó poco pero estuvo en momentos importantes del tercer cuarto, coincidiendo con los momentos de mayor intensidad y ritmo locales. Cierto que este Oly casi jugó sin sus dos líderes (q pasó ayer con Printezis?...estaba jugando bien) pero el bloque siempre fue su fuerte.
Lo que trasmite Victor al grupo tiene un peso que espero algún dia llegues a compender, sino, sigue con tus chistes que también aportan salero, sin acritud ;)

A mí con Claver me da la sensación de que es al revés: no es lo que él transmite al grupo, sino lo que el grupo le transmite a él. Creo que sus actuaciones son bastante mejores y se siente más cómodo, atrevido, "arropado", seguro, fuerte, cuando hay una buena dinámica, pero si el entorno no le es "favorable", se derrumba y se deja llevar. No sabe reaccionar, pierde confianza.

Bueno, tp he dicho que fuera un lider defensivo. Para mi su nivel de intensidad siempre es el mismo, es un jugador con arrojo, aunque quisiera q tuviera más garra, o sea un poco más mal educado, por asi decir... solo un poco.
A nivel ofensivo si es más influenciable, como bien dices

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