Solapas principales

Sangre y sudor del Barça para derrotar a Estrella Roja (86-82)

  • Mirotic ejerció de lider a pesar de su desacierto desde el triple
  • Pau Ribas y Pierre Oriola fueron fundamentales en el final

El Barça sube como la espuma y baja como el plomo:

Irregularidad. Esa es la palabra que mejor describe a este Barça. Pocos equipos en Europa tienen tantos recursos y son capaces de lastimar con tantos jugadores a la defensa rival. Pero también son unos pocos los que logran desaprovechar, por momentos, todo ese talento. Tramos de desconexión defensiva y de alienación en ataque. Capaces de lo mejor y de los peor en solo veinte minutos, y eso seguro que no es del agrado de Pesic.

 

Ganar por costumbre más que por ganas:

Un partido que era, a priori, de los ´fáciles’ de la Euroliga, si es que hay alguno, se acabó complicando mucho más de la cuenta. Desconexiones defensivas, pocas ideas en ataque e incluso falta de ganas en algunos momentos. Está claro que un jugador no pondrá la misma intensidad en una final de liga que un partido de temporada regular, pero tampoco se puede permitir que se tiren minutos a la basura como pasó en el segundo período en el Palau.

 

El Estrella Roja se quedó a las puertas de una gran victoria:

Los serbios venían al Palau sin ninguna obligación. Perder por treinta habría entrado dentro de la lógica, aunque ellos decidieron competir como si en ello se les fuera la vida. Alternaron minutos de buen básquet con otros en los que les faltaron ideas, pero aquí aparecieron sus mejores jugadores para solventar las carencias ofensivas. Si bien su objetivo no será clasificarse para los ocho mejores, hoy demostraron que son más que capaces de competir ante rivales de la parte alta de la tabla.

El Barça sigue sin un equipo que convenza de primeras. Muchas piezas en un rompecabezas que, de momento, solo ha podido encajar las de los bordes, las fáciles. Aunque ni siquiera están las esquinas, por eso de que el juego de las cuatro esquinas suele ser el mejor.

 

El problema no es que solo tenga los bordes, sino que tiene lo mismo que hace un par de meses, y con algunas piezas con algunos rasguños. Se avanzó poco en la formación de este equipo desde el inicio de temporada y, si bien aún queda mucho, ya se pueden ir sacando algunas conclusiones.

 

Decir que se vive de Mirotic podría sonar injusto, pero es la descripción más acertada que se puede hacer. Los demás viven de rachas, como hoy. Buenos minutos de Brandon Davies, Claver mostrando que, además de su defensa, puede ser determinante en ataque, Delaney con altibajos y Higgins más de lo mismo. El único que ha dado alguna muestra de regularidad ha sido Kuric, rindiendo incluso mejor de lo que se esperaba. Más incógnitas que certezas. Aplicable a la temporada, pero también al encuentro de hoy.

 

 

Los visitantes venían sin nada que perder y con mucho que ganar. A pesar de tener algunos jugadores talentosos, demostraron que su fuerte es la diversidad. La convivencia de especies de origen y características diversas, pero que logran complementarse mejor de lo que aparentan. El más laureado suele ser Lorenzo Brown, pero hoy lo acompañaron a la perfección jugadores como James Gist, Kevin Punter o Vladimir Stimac. Defendieron tan duro como pudieron, pero además aguantaron un ritmo anotador alto.

 

Por suerte los aficionados blaugranas están acostumbrados a sufrir, por sacarle algo positivo a las últimas temporadas de los culés. El Palau, de hecho,disfruta más de un final ajustado que de una victoria abultada.

 

Mirotic cumplió con su propósito de ejercer de líder. Una primera parte soñada, y una segunda mejorable, aunque con algunos fundamentales para los suyos. Gran parte de la victoria llevó su sello, a pesar de su pésimo porcentaje desde la larga distancia. Los dos que se colaron a la fiesta fueron Pau Ribas y Pierre Oriola.

 

 

Ribas es un jugador clave para cualquier equipo, tanto por lo que aporta dentro como fuera del vestuario. Defiende, anota, rebotea y no le tiembla el pulso si, como hoy, debe tomar tiros importantes. Oriola en ese aspecto es más limitado, aunque de a poco se va soltando en ataque. Pero es que tampoco le hace falta más para ser importante en este equipo. Basta con ver su defensa final para entender porqué acabó el en pista por encima de Tomic o Davies.

 

El aficionado se va con una victoria con sabor agridulce. Sabe que se podría haber ganado por más, y que este equipo puede hacerlo mejor. Hay demasiado talento en la plantilla culé como para no desplegar un buen juego.

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Estadísticas Barça. Via: Euroleague

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Estadísticas Estrella Roja. Via: Euroleague

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