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Corny, el luchador incansable

  • El pivot americano se distinguió siempre por una capacidad increible para la defensa el rebote, pero sería un triple lo que le daría el mayor éxito de su carrera
La historia de Cornelius Thompson es la de un jugador entregado al profesionalismo en sus equipos. Un jugador que adaptó sus capacidades físicas al baloncesto europeo y que dejó huella por donde pasó.

Corny nace en Middletown, Connecticut, el 5 de febrero de 1960. Con 18 años empieza su carrera universitaria, con los míticos Huskies, completando el ciclo de cuatro años, siendo el jugador mas destacado del equipo. Tanto es así que la universidad decide incluirle dentro de sus estrellas del siglo.

Pero la suerte no le es demasiado propicia en su salto al profesionalismo. Los Mavericks le eligen en tercera ronda, siendo su segunda elección, por detrás de Bill Garnett. La temporada no es buena para él, ya que se convierte en uno de los menos utilizados de la plantilla. Ese año comparte vestuario con algunos de los jugadores más míticos de la franquicia de Dallas. Mark Aguirre, Rolando Blackman, Pat Cummings o Brad Davis contribuyen a explicar la falta de minutos de Thompson, que ya veía claro su futuro fuera de la gran liga americana.

No tardó en cambiar su carrera, pues el siguiente año embarcó en la CBA, emigrando a Detroit, un equipo donde destacaba por encima de todos un jugador histórico en esta competición, Tico Brown.

Corny no jugó demasiados partidos, pero si hizo números, pues promedio 15 puntos y 10 rebotes, una estadística que le iba a acompañar a lo largo de su carrera.

Con la puerta del profesionalismo cerrada, Thompson cruza el charco, y se posa en Italia, en las filas del Pallacanestro Varese, uno de los equipos con más tradición en la competición latina.

Pronto se convierte en el líder de la escuadra, llevando al Varese al subcampeonato de Copa y de Korac, un éxito para el club, por aquel entonces en reconstrucción. Los éxitos de ese año llevan a la directiva a hacer un gran esfuerzo económico, y llegan dos grandes americanos para acompañar a Thompson. Eran Larry Micheaux y Mark Acres.

Junto con el eterno Rusconi formaron una de las zonas más difíciles de penetrar en Europa permitiendoles competir con los más grandes equipos. Pero a pesar de ello lo stitulos no llegaban. Al año siguiente de nuevo subcampeones de copa y Korac. Por aquel entonces la Korac era una competición dominada por italianos, hasta el punto que tres de sus equipos, Caserta, Roma y Varese jugaron las semifinales aquel año.

Las temporadas siguientes, con un Thompson por encima de los 20 punto y los 10 rebotes, supusieron la confirmación de Corny como uno de los mejores pivots que jugaban en Europa. Un jugador con un talento nato para el rebote y que practicaba una defensa que anulaba a jugadores mucho más grandes que él.

Su última temporada en Italia coincidió con el subcampeonato de liga, arrebatado por el Scavolini de Pesaro, comandado por Walter Magnifico.

Los años de Corny en Italia no pasaron desapercibidos para el Joventut, denominado de aquella Montigalá, que buscaba apartar al Barcelona y al Madrid como grandes en la liga española.

Y claro que lo consiguieron. El equipo catalán consiguió dos años consecutivos el titulo de liga, de la mano de una de las mejores parejas de americanos que se hayan podido reunir. Harold Pressley y Corny Thompson hicieron un baloncesto espectacular.

La máquina de Badalona era perfecta. Los hermanos Jofresa dirigían al equipo, Villacampa hacía absolutamente de todo y Harold y Corny se complementaron para conseguir dos campeonatos consecutivos.

Pero no fue lo único. Juntos dirigieron al equipo hasta su logró más importante hasta aquella, el subcampeonato en la máxima competición europea. Era 1992 y el rival el Partizán de Belgrado.

Un equipo lleno de jugadores que posteriormente lo serían todo en el basket europeo. Alli estaban Danilovic, Djordjevic o Rebraca.
El ex base del Barcelona se encargó de destrozar el sueño de Thompson. Un triple en los últimos segundos llevo el titulo a los Balcanes, pero Corny se había prometido cambiar las cosas.

Mientras tanto sus actuaciones eran magníficas. Al mando de uno de los equipos más recordados por los aficionados, Thompson se convirtió en un referente de Europa. Un jugador que pasaba con dificultades los dos metros, pero que reboteaba como los angeles.


Los Angeles… El mismo equipo que estuvo a punto de ser derrotado por el Joventut en el Open Mcdonalds del 92. La maquinaria amarilla, por entonces heredera del Showtime, se las vio canutas para ganar al equipo catalán.
Fue, quizás, el primer gran aviso para la NBA. Las cosas cambiaban en Europa, y Corny Thompson tuvo mucho que ver en ello.

La llegada de Obradovic al Joventut hizo de los verdinegros el mejor equipo continental. Después de los títulos en la ACB llegaron los éxitos europeos. El mismo Obradovic había dirigido al Partizan que arrebató la Copa de Europa, y de alguna manera, esta en deuda con la Penya.

Era 1994 y el rival en la gran final era el Olimpiakos. Otra vez un gran club, que contaba con Fassoulas, Paspalj, Sigalas, Tarlac o Tarpley. Pero esta vez el final fue diferente.

Los últimos segundos del partido pasarán a la historia como uno de los grandes episodios del basket europeo. Corny, que ya tenía una gran fama desde el perímetro, enchufó un triple en el último segundo que les hacía campeones.

Era el gran momento en la carrera de Thompson. Su perseverancia le había llevado a la cumbre. Seis años en Varese y cuatro en Badalona. Diez años en busca de un éxito personal absolutamente merecido y que fue el premio a un jugador que se comprometió de una manera increíble con sus equipos.

Raro era y es el americano que viste la misma camiseta dos años seguidos, y Corny solo vistió diez en dos años. La temporada siguiente el Joventut daba por cerrado un ciclo histórico, el mejor desde su nacimiento y ello conllevaba la salida de sus americanos.

Así, Thompson recaló en León, un equipo que intentó el más difícil todavía. Reunir a Pressley y a Thompson de nuevo. La mano de Ramón Fernandez, el gran amo de los despachos, lo consiguió. Pero la historia no fue la soñada. Los años no habían perdonado, sobre todo a Pressley, que llegó muy tocado de sus rodillas, un problema que le llevaría al retiro poco después.

Sólo pudo jugar media temporada , lo que dejó a Corny como maestro de un equipo de jóvenes jugadores, en el que empezaban a despuntar chavales de la cantera como Yebra, Sala, Josines u Oliver Fuentes.

Thompson se ganó en León el apodo de “El Abuelo”, lo que demuestra el papel que tenia el de Connecticut en el club.

El año no fue excesivamente bueno, en parte por los continuos cambios de americano. Carlus Groves no dió la talla y se demostró excesivo aguante con la situación física de Pressley, pero dieron mucha guerra a los grandes de la categoría.

Como era de esperar, Thompson firmó un año más en el verano más duro de su carrera. Su padre fallecía, pero lejos de tardar en incorporarse al equipo, Cornelius se presenta con sus compañeros, recibiendo una de las ovaciones más impresionantes que se recuerdan en la capital regia.

Incluso se atrevió a coger el micro, agradeciendo a la gente su continuo apoyo. Quizás la muerte de su padre hace que Corny se retire al finalizar esa campaña. El pívot decía adios con unos promedios muy importantes en aquel momento, más de 15 puntos y 8 rebotes y por encima de todo sumó siempre una serie de intangibles que hicieron de sus equipos campeones.

Thompson fue, en parte, un precursor del baloncesto moderno europeo. Un basket de mucha calidad, rápido, intenso… Conceptos todos que intentó introducir en su incipiente carrera como técnico. Su primera y única experiencia hasta la fecha fue en Venezuela donde, sin mucho éxito, dirigió al Trotamundos de Carabobo.

Ya desligado de sus tareas como entrenador, Thompson participa en conferencias sobre el baloncesto y es frecuente verle viajando de un lado a otro, pregonando lo que mejor supo hacer, luchar debajo de la zona.






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Comentarios

GRande Corny. Muchas gracias por las tardes de gloria que nos diste a los aficionados de la penya ( y del basket en general ). Tu ejemplo nos ha hecho amar este deporte un poco más.

Grande Corny. Muchas gracias por las tardes de gloria que nos diste a los aficionados de la penya ( y del basket en general ). Tu ejemplo nos ha hecho amar este deporte un poco más.

ola!! Grande Corney..uno de mis primeros recuerdos baloncestisticos....eso si si n0 mal recuerdo tras a ver visto alguna vez el partido, la canasta no fue en el ultimo segundo. Creo recordar que tuvieron tiros libres...fallaron y cogieron el rebote ls griegos...y misteriosamente el tiempo no corria....en fin aquellos maravillosos robos.

A nuestro amigo Gentino le debió jugar una mala pasada el inconsciente, pues LEmon Lampley, espigado pívot pero sin peso de los 80 tb fue verdinegro. Corregido, gracias Xarlie!

En el artículo leo que en el Olimpiakos que jugó la final del 94 contra el Joventut jugaba Lampley. No era Lampley era Tarpley, Roy Tarpley, ex-NBA.

Hola, grandes recuerdos me han venido a la cabeza. Uno de los primeros recuerdos que tengo del baloncesto...por entonces tenia 7-8 años. Solo una cosa, el triple no fue en el ultimo segundo. Olympiakos consiguio atacar, fallo algun tiro libee incluso tuvo un tiro que deberia d estar fuera d tiempo, pero los de la mesa dieron tarde al reloj del tiempo...vamos que la querian liar, como ya ha echo el arbitraje o la emsa otras trantas veces. Un saludo a todos, yonkis de basket

Lampley??? Si no recuerdo mal era Roy Tarpley el americano del Olympiakos de la final de la Euroliga del 94...
Por otro lado Corny, junto a Mike Shultz y Reggie Johnson los mejores extranjeros que ha tenido la Penya y los que más han dado por el club...