En esta última semana se ha vuelto a reabrir un debate en el baloncesto profesional que parecía olvidado, pero que sigue muy presente en el día a día de jugadores y entrenadores de la Liga Endesa. Algunas decisiones recientes han puesto sobre la mesa cuestiones que van más allá del rendimiento deportivo y han generado conversación tanto dentro como fuera de las pistas. Sin entrar en detalles, este tema vuelve a cuestionar ciertas ideas tradicionales muy arraigadas en este ámbito.

Carlos Cantero deja temporalmente el banquillo por paternidad

Carlos Cantero, entrenador del Casademont Zaragoza femenino, ha tomado la decisión de apartarse temporalmente del banquillo en pleno tramo decisivo de la temporada, concretamente antes de los playoffs por el título, para acogerse al permiso de paternidad. El técnico, que acaba de ser padre, ha optado por ejercer su derecho laboral para centrarse en el cuidado de su hijo, una decisión poco habitual en el ámbito del deporte profesional.

Durante su ausencia, será su ayudante, Arnau Ferreras, quien asuma la dirección del equipo, mientras el club mantiene la normalidad en su estructura deportiva. Cantero, que ha liderado una de las mejores etapas de la entidad en los últimos años, ha querido transmitir confianza en sus jugadoras de cara a la lucha por el título, donde son las favoritas para lograrlo.

El ejemplo de Carlos Cantero para otros profesionales del baloncesto español

La decisión de Carlos Cantero de acogerse al permiso de paternidad en pleno momento clave de la temporada no es habitual en el deporte profesional, donde durante años ha predominado la idea de que la competición está por encima de todo. Precisamente por eso, su caso ha llamado mucho la atención en el baloncesto español, y referentes como Marta Fernández han mostrado su apoyo al técnico de Casademont Zaragoza: “El nacimiento de tu hijo no vuelve. Algo está cambiando”.

Carlos Cantero no ha sido el único en ejercer este derecho: Bernat Canut, entrenador del Hozono Global Jairis, también ha vivido una situación similar esta misma temporada, ya que se acogió al permiso de paternidad. El hecho de que técnicos en activo, incluso en plena competición, opten por priorizar a su familia ayuda a romper con una cultura tradicional en la que estas situaciones apenas tenían cabida.

El caso de Jasikevicius que se hizo viral en la Euroliga con un jugador

El caso de Sarunas Jasikevicius se convirtió en un ejemplo muy significativo dentro del baloncesto Euroliga cuando defendió públicamente que un jugador del Zalgiris, Augusto Lima, se ausentara en plena semifinal de los playoffs de la liga para asistir al nacimiento de su hijo. Ante las críticas, el ex del Barça Basket respondió con claridad a una pregunta de un periodista: “Cuando seas padre lo entenderás; es la mejor experiencia del ser humano”.

Esta postura, que se hizo muy viral en redes sociales y abrió un debate en la sociedad, ayudó a romper con una mentalidad muy arraigada durante años. El propio Sarunas Jasikevicius tenía una razón personal para pensar así, ya que su madre, Rita Jasikeviciene, vivió una situación opuesta en su carrera: se quedó embarazada en un momento clave de su trayectoria y acabó siendo apartada del equipo nacional, perdiéndose incluso unos Juegos Olímpicos. Por eso, su reacción se interpretó como una forma de no repetir ese modelo y de avanzar hacia otro más justo.

El baloncesto femenino también lo ha vivido con jugadoras

Otro ejemplo reciente dentro del baloncesto femenino es el de Cristina Ouviña, base del Valencia Basket. La jugadora decidió dar un paso muy poco habitual en el deporte de élite al renunciar a participar en unos Juegos Olímpicos para centrarse en su maternidad, una decisión que ella misma ha explicado en varias entrevistas como totalmente personal y vital.

Ouviña ha reconocido que esta decisión le permitió priorizar un momento irrepetible de su vida, aunque supusiera frenar temporalmente su trayectoria deportiva en la élite. Tras el nacimiento de su hijo, ha ido regresando poco a poco a la competición profesional, demostrando que la maternidad no es incompatible con volver al máximo nivel. De hecho, la base del Valencia Basket ya está jugando y ganando títulos importantes, como la Copa de la Reina 2026.

¿Cómo puede afectar la paternidad a un profesional?

La llegada de un hijo puede afectar de forma significativa a la vida de un entrenador profesional, ya que su trabajo no se limita solo a los partidos, sino también a la preparación diaria, la planificación táctica y la gestión del grupo. El nacimiento de un hijo implica cambios en las rutinas, menos descanso y una mayor carga emocional, algo que puede influir en la toma de decisiones.

Al mismo tiempo, esta experiencia también puede tener un impacto positivo en su labor profesional. Muchos entrenadores encuentran en la paternidad una mayor estabilidad emocional y una visión más humana del deporte, lo que puede mejorar su relación con las jugadoras y su capacidad de liderazgo. Lejos de debilitar su rendimiento, en algunos casos les ayuda a relativizar la presión competitiva y a tomar decisiones más equilibradas.

Opinión: un tabú roto para convertirlo en normalidad

Este tipo de decisiones en el deporte profesional deberían normalizarse por completo, tanto desde el punto de vista personal como laboral. El nacimiento de un hijo es un momento único e irrepetible, y es lógico que un deportista quiera estar presente sin que eso se vea como una excepción o algo fuera de lo habitual. Además, desde el punto de vista del rendimiento, también es importante entender que la cabeza y la energía del jugador o entrenador pueden estar centradas en otra etapa vital, lo que puede afectar a su concentración y al trabajo diario con el equipo.