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El Barça tambalea en aguas turbulentas

Volvía la Liga Endesa al Palau Blaugrana y aunque era la misma liga de siempre, se preveían muchos cambios. Volvía la gente -algo que ya habíamos degustado en los últimos playoffs-, aparecían nuevos fichajes (Jokubaitis, Hayes, Laprovittola y Sanli, aunque este último no jugara por lesión) y se volvía a respirar aire de equipo grande en Can Barça. Eso sí, algunas cosas no habían cambiado. La debilidad mental del Barça seguía siendo la misma.

Se demostró en el tercer cuarto del partido, cuando UCAM Murcia aumentó el nivel de contactos y elevó la temperatura del partido hasta equipararlo con el de las gradas. Los murcianos son expertos en ello.

Aquella frase de Jasikevicius en que apelaba a jugadores ‘más cabrones’ dio para muchas bromas, pero él jamás lo dijo en tono jocoso. Desde su llegada, Saras vio a un equipo debil mentalmente, que presentaba serias dificultades para sobreponerse a contextos en los que no era capaz de imprimir su ritmo -y estilo- de juego. Y eso que tiene talento para hacerlo. 

 

 

El tercer período, saldado con un 16-30 para los de Sito Alonso, fue una muestra más de ello. Los visitantes anotaron casi el 40% de sus puntos en ese cuarto, porque llevaron el partido a un terreno embarrado, trabado, lento. Uno en el que ellos son los domadores, con Sadiel Rojas como abanderado de la causa. Nadie torea mejor que el dueño de su propia plaza.  Y es que los terceros cuartos para el Barça de baloncesto son como la Champions para el de fútbol. Pánico escénico.

El Barça se movió como si tambaleara en aguas turbulentas. En un terreno tan desconocido como inestable, en el que encontrar la comodidad parecía una utopía. Y lo hacía sabiendo que en su mano tenía las llaves de un barco capaz de navegar con total soltura en cualquier tesitura. Aunque tener las llaves no le garantizara saber conducirlo.

El UCAM Murcia, sabedor de su inferioridad en lo que a talento refiere, llevó el partido a un ambiente en el cual la calidad pasase a un segundo plano, porque allí manda el cerebro. Mientras los murcianos crecían en confianza, los barceloneses veían tambalear todo lo que habían planeado.

 

 

Para el Barça esto no debe ser una alerta de catástrofe, ni tampoco el cuestionamiento de las directrices de Saras, sino un aviso para el futuro. La base para construir jamás debe edificarse sobre los fantasmas del pasado, aunque estos deban servir saber cómo se quieren componer -y cómo no- los cimientos del Barça 2021/2022.

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Comentarios

No entiendo como a estas alturas Jasikevicius aún no está siendo cuestionado, tiene un obsesión enfermiza por controlar todo lo que pasa en el campo hasta el punto de que sus jugadores se encuentra tan encorsetados que su rendimiento esta muy lejos de su nivel real, solo hay que ver a Hanga jugando a las ordenes de Laso para darse cuenta.

Artículo forofo, pedante y cargado de prejuicios. "El UCAM Murcia, sabedor de su inferioridad en lo que a talento refiere, llevó el partido a un ambiente en el cual la calidad pasase a un segundo plano, porque allí manda el cerebro..." ¡Puaj!