Solapas principales

El dedo acusador, pluriempleado en Valencia Basket

  • Perasovic, la plantilla y la directiva, señalados
  • El equipo, sin rumbo y sin líder ni en la pista ni en el banquillo

Una de las noticias más sorprendentes e inesperadas de esta temporada tanto en la ACB como en la Euroliga la está firmando Valencia Basket. Después de completar la mejor campaña de su historia al quedar segundo en la fase regular (30 victorias 4 derrotas), de forzar el quinto partido en las semifinales ante el Barcelona y de pasar por encima de Unics Kazan en la final de la Eurocup, Valencia Basket está fuera de la Euroliga a las primeras de cambio, ya ha perdido un partido más en 11 jornadas que en toda la temporada pasada y además, viene de caer ante el colista Bruixa d'Or (78-77).

De un estado de felicidad constante a un mar de dudas del que parece no haber salida. La Fuente de San Luis es una depresión y la pregunta que todo el mundo se hace es qué ha pasado para ver a un equipo tan diferente en solo unos meses. En busca de respuestas, toda la entidad sale perjudicada. Velimir Perasovic, los jugadores y la directiva, señalados como culpables de una situación que parece no mejorar. Y ahora, la Eurocup.

Velimir Perasovic, en entredicho

Velimir Perasovic es el entrenador del mejor Valencia Basket de la historia, pero este año parece superado por la situación. No se pone en duda su trabajo como técnico pero sí su capacidad de reacción y su forma de llevar el vestuario. Todavía no ha encontrado un líder anotador después de la pérdida de Justin Doellman y el equipo parece no tener ideas ni sistemas en ataque haciendo únicamente bloqueos y continuaciones. Pero lo más sorprendente de este Velimir Perasovic son sus rotaciones.       

Rafa Martínez pasa de jugar 26 minutos y de realizar una actuación destacable ante Tuenti Móvil Estudiantes (17 puntos, 3 rebotes, 3 asistencias y 19 de valoración) a jugar poco más de dos minutos ante Estrella Roja. Aunque el caso que mejor demuestra las dudas de Perasovic con sus jugadores es Pablo Aguilar. El granadino no ha comenzado, ni mucho menos, con buen pie la temporada. Se esperaba que tras un año plagado de lesiones, Aguilar fuera uno de los importantes en Valencia ya que está ante el último año de contrato y las puertas de la Selección Española están más abiertas que nunca, pero nada más lejos de la realidad. Fue el mejor ante UCAM Murcia con 15 puntos, 7 rebotes y 19 de valoración, pero desde entonces Aguilar ha estado desaparecido y viviendo en el banquillo. Además, se ha llevado más que un silbido de la Fuente de San Luis. Pero el pasado viernes ante Baskonia, sorprendentemente, Aguilar tuvo minutos y cumplió: 7 puntos y 3 rebotes en 7 minutos. Pero cuando mejor estaba, al banquillo.

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Foto: JM Casares

Pero posiblemente, el cambio más sonado de Perasovic se vive en las ruedas de prensa. La temporada pasada era impensable escuchar alguna crítica del entrenador hacia sus jugadores, pero este año no ha dudado a la hora de afirmar que algunos han dado un paso atrás e incluso mandó algún que otro mensaje a Rafa Martínez cuando comentaba que “no es lo mismo jugar contra Estudiantes que contra Estrella Roja”.

El problema es que dudar de Perasovic parece algo injusto después de la temporada pasada, pero a todos se les acaba terminando el crédito. Al fin y al cabo, la decisión más sencilla es prescindir de una persona que de once. Aún así, Perasovic demuestra que este año ha sido superado por las circunstancias y que no está en comunión con la plantilla.

Los fichajes no convencen y el bloque fuerte, en horas bajas

Pese a las bajas de Justin Doellman y de Oliver Lafayette, Chechu Mulero trabajó rápido en darle a Perasovic una plantilla compensada. De hecho, muchos pensaban que la plantilla de esta temporada era mejor que la anterior.  Y es que se había conseguido renovar a Romain Sato, mantener al bloque fuerte (Pau Ribas, Bojan Dubljevic, Rafa Martínez y Serhiy Lishchuk) y los fichajes llegaban con ganas de jugar en la Euroliga. El único 'pero', Dwight Buycks, que fue el primero en salir tras no congeniar con Velimir Perasovic al no encajar en la filosofía de trabajo del croata. Pero todo se empezó a torcer demasiado pronto.

Luke Harangody comenzó fuerte la temporada y parecía que iba a ser el líder de Valencia Basket, al menos el mejor fichaje del año. Su intensidad y su garra era contagiosa y su ortodoxa mecánica de tiro ganaba adeptos en la Fonteta, pero sufrió un pequeño bajón que costó más de una victoria. Kresimir Loncar es el fichaje más señalado. Despertó cuando vio el despido de Buycks pero todavía no  ha encontrado su ritmo de juego. Falto de actividad en defensa y errático en ataque,

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Foto: JM Casares
 Loncar combina actuaciones decentes con desconexiones eternas. Además, su excesiva sinceridad al aterrizar en Valencia le sigue pasando factura: “Después de ganar dinero en Rusia quiero disfrutar del baloncesto”. La única noticia positiva de los nuevos es Guillem Vives. El mejor joven del pasado año ha asumido los galones tras la lesión de Sam Van Rossom y cada día que pasa gana en importancia y, sobre todo, en confianza.

Aunque todo el mundo es consciente de que gran parte de la depresión taronja reside en la figura de Romain Sato. El mejor alero de la pasada temporada parece otro. Su renovación se celebró casi como un fichaje estrella. Era su año. Sin Doellman en la plantilla, Sato era el elegido para ser el jugador franquicia de Valencia Basket, pero nada que ver con el Sato del año pasado. Su físico empieza a estar mermado y apenas ha destacado en dos partidos. De promediar 12 puntos y 6 rebotes a sumar 8,7 puntos y 3,2 rebotes cada fin de semana. Hay un trecho de aquel Sato que golpeaba el balón contra el tablero cuando capturaba un rebote al Sato que actualmente juega sin confianza alguna.

Del resto, solo Pau Ribas se salva de la quema. Combinando el banquillo con la titularidad, Ribas es el mejor de jugador de Valencia Basket en esta ACB con 8,4 puntos, 4 asistencias y 11,5 de valoración, asumiendo además la responsabilidad en los momentos calientes. De hecho, en muchas ocasiones Valencia Basket juega al Ribassistema. En cambio, Bojan Dubljevic, que sigue buscando su temporada de explosión, destaca en la Euroliga con 15 puntos y 4 rebotes por encuentro, aunque continúa sin ser la referencia en el equipo.

La capacidad de Mulero y la toma de decisiones, en duda

Chechu Mulero cambió el banquillo por los despachos para sustituir a Toni Muedra. Sorprendió a todos cuando consiguió cerrar la nueva plantilla en tiempo récord. Valencia Basket era el primer equipo que cuadraba su nuevo bloque para la próxima temporada, pero con el paso de las jornadas, sus decisiones empiezan a estar en duda, sobre todo en el tema de las renovaciones. Con la de Romain Sato no había duda. No renovar al mejor alero de la ACB no tenía sentido. Y es que, ¿quién se iba a imaginar que Sato comenzaría tan mermado el nuevo año? Pero sí se han puesto en duda las renovaciones de Serhiy Lishchuk y de Rafa Martínez.

Los dos jugadores con más tiempo en Valencia Basket están teniendo una temporada más que difícil. Lishchuk mantiene los problemas físicos que sufre desde su llegada a la capital del Turia, agravados la temporada pasada y repetidos en esta. Mientras, Rafa Martínez parece haber roto la relación, si no lo estaba ya, con Velimir Perasovic y combina actuaciones de nivel con más de 20 minutos con partidos en los que apenas roza los tres minutos de juego. Sin ir más lejos, en la 'final' ante Baskonia se quedó en cuatro minutos. Además, el fichaje de Nemanja Nedovic todavía no está dando el resultado espero.

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Foto: JM Casares

Pero no toda la culpa o las críticas recaen sobre Mulero. El hecho de no renovar a Toni Muedra y de darle toda la responsabilidad al que hasta entonces había siendo pieza clave para los jugadores en la relación con Velimir Perasovic todavía mosquea a la Fuente de San Luis. Y es que la pérdida de Muedra fue más importante de lo que parecía en un primer momento.

Tres frentes abiertos en un Valencia Basket a la deriva. Después de luchar por la Euroliga y de mostrar su disconformidad con Jordi Bertomeu, máximo mandatario de la competición, a dar una pobre imagen y caer a las primeras de cambio. Después de dominar la ACB junto con el Real Madrid el año pasado a caer ante el colista y sumar en once jornadas más derrotas que en toda la pasada temporada.

Siempre es complicado adivinar qué pasará con un equipo y más con un equipo como Valencia Basket, con toda la entidad señalada. Lo único que está claro es que el conjunto taronja necesita un cambio, aunque parece imposible dar en el clavo

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Comentarios

Buen resumen de la situación Carlos. Yo si tuviese que poner en orden a los culpables lo tengo claro: 1-Directiva 2-Jugadores 3- Entrenador.

Directiva por cargarse dos puestos en uno, uno no haciendo un esfuerzo imprescindible para renovar a Muedra y el otro poniendo a Mulero, clave como el poli bueno de Peras durante estos casi dos años, que ha hecho un desaguisado en la plantilla de mucho cuidado.

Jugadores por no responder a lo que se espera de ellos, Sato es el caso más sangrante pero nadie pone en duda su actitud. El tema de Pablo Aguilar es especialmente preocupante, no aporta absolutamente nada ni en ataque ni en defensa. El caso que has dicho de Rafa es cierto, sin embargo el propio Rafa sabía que si renovaba su rol iba a ser el que es. No es ningún secreto que entre Peras y él nunca ha habido feeling, como tampoco con Pau Ribas, aunque las victorias lo taparan.

Peras en último lugar, porque aunque el equipo no gana nunca he visto ni un ápice de falta de actitud, el equipo intenta defender, intenta correr e intenta jugar a un ritmo alto. Evidentemente no se salva porque el fichaje de Loncar vino por obra y gracia suya..y sabiendo que es un jugador que no puede, ni quiere ni sabe defender no me cuadra que Peras tuviese tanto interés en él. Error.

A pesar de todo me reafirmo, yo seguiría con Peras hasta el fin del mundo. De hecho la Fonteta lo tiene también igual de claro, que tomen nota Mulero y Mercadona.

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