Ambos equipos comenzaron con un inicio muy fallón, producto de la tensión propia de un partido a vida o muerte. El Unicaja fallaba desde el perímetro, mientras que Valencia no conseguía surtir de balones interiores a su estrella, Bojan Dubjlevic. El más destacado de este inicio era Alberto Abalde, que aprovechaba su gran físico y agresividad para penetrar al aro; además el gallego acertaba desde la línea de tres puntos, dando la primera ventaja importante a su equipo (4-10, min 5). El cambio de Tobey por Dubjlevic le dio más presencia por dentro a los de Ponsarnau, que forzaron el primer tiempo muerto local tras 4 puntos seguidos del pívot americano (8-16, min 8). Ocho puntos de diferencia que se mantenían a la finalización del primer periodo: 12-20. El Valencia salvaba, de momento, el matchball.
Al Unicaja le costaba horrores anotar, evidenciando que es un equipo que sufre cuando no le entran los tiros exteriores. Además, el rebote era cosa de Valencia, cuyos bases y aleros penetraban con suma facilidad, encontrando a los Tobey, Dubjlevic o Will Thomas, y anotando casi en cada jugada (16-32, min 15). Finalmente los de Luis Casimiro encontraron una vía, en la conexión entre Jaime Fernández y Mathias Lessort. El francés aprovechaba todos los balones que le colgaba Jaime, ya fuera para machacar o para recibir falta y anotar los tiros libres (muy mejorado Lessort en esa faceta). En cuanto al escolta malagueño, anotó el primer triple malagueño en el partido, encendiendo al Carpena y metiendo de nuevo al Unicaja en el partido (32-35, min 19). Una canasta de Van Rossom sobre la bocina del descanso dio algo de aire a los valencianos, pero el partido era completamente nuevo (32-37).
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El Valencia recuperó el acierto y la fluidez tras el paso por vestuarios, y consiguió anotar por medio de movimientos al poste bajo de Thomas y Dubljevic (34-43, min 22). Unicaja volvía a tener problemas para mover el balón en ataque, tal y como le pasaba en el primer cuarto. Pero como suele ser habitual, los triples despertaron a los locales. Esta vez fueron Wiltjer y Roberts, quienes pusieron a un solo punto a Unicaja (42-43, min 25), su mayor acercamiento de todo el partido. Y cómo no, con un triple, también de Brian Roberts, se colocó por delante el Unicaja (45-43). La respuesta de Valencia llegaría por medio de la conexión Van Rossom-Tobey, la que más réditos le dio a los taronja en el tercer periodo. El americano aprovechaba con mates, dejadas o faltas recibidas todos los alleyoops que recibía, y eso permitió al Valencia no dejar escapar un enrachado Unicaja que, no obstante, encaraba el cuarto final con un punto de ventaja (53-52).
Llegaba la hora de la verdad, de los jugadores que deciden. En el Valencia hizo su aparición San Emeterio, para dar su habitual recital de penetraciones usando su cuerpo, anotando hasta 11 puntos en el primer cuarto. En el Unicaja, a falta de grandes líderes, aparecían de vez en cuando Suárez, Díaz o Milosavljevic; el concurso del jugador cántabro del Valencia les ponía por delante en el marcador a falta de dos minutos (67-70). Además tras unas cuantas imprecisiones de ambos equipos, una asistencia de San Emeterio a Will Thomas ponía el 67-72 a falta de un minuto. El Unicaja trataba de recortar pero se mostraba desacertado en sus últimas acciones forzadas, y de este modo el Valencia consiguió certificar su victoria (69-76) y su presencia en el tercer partido en La Fonteta.