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Rai López, a su manera

  • Rai López es otro de los productos de la cantera malagueña que no pudo asentarse en el primer equipo. Ahora, tras retirarse con 24 años, vive sus primeros pasos en los banquillos. Conoce su historia

Mar, arena y humildad. La calma de las mañanas, por un paseo marítimo que cada vez ve pasar a más personas. Las pequeñas casas que se encuentran a pie de playa, otrora edificadas para los pescadores. El Palo es un símbolo. El Palo late por sí mismo en cada centímetro de este barrio malagueño, ilustre donde los haya. Desde sus playas hasta El Candado. El Balneario y Pedregalejo como frontera de la Málaga urbanita y moderna. El olor a espeto y mar al caminar por sus calles estrechas. Los sueños apilados de aquellos que quieren crecer.

Y crecer. Eso hizo Rai. Después de nacer en el año más lluvioso de la historia de Málaga, 1989, cuando la ciudad colapsó por el agua entre los meses de octubre y noviembre. Raimundo López de Vinuesa llegaba a una familia que respiraba baloncesto. “Casi nazco en Ciudad Jardín”, recuerda. Y pasaba a ser un malagueño más. Uno de tantos malagueños que persiguieron un sueño. Él lo hizo corriendo tras una pelota naranja, la misma que recuerda con cariño. En las pistas del tabaco, recinto clásico del baloncesto callejero en Málaga. Allí daba sus primeros pasos baloncestísticos, en un año un tanto extraño para la familia, pues se mudaban de su ubicación habitual en El Palo para cuidar a la abuela del pequeño Rai.

Rai era un crío más. Un chico normal con una pasión: el baloncesto. Ciudad Jardín, su templo. El lugar donde Unicaja pasó de David a Goliath. “Ciudad Jardín me transmitió mucho, aquel pabellón era una fiesta, los jugadores se partían el pecho”, recuerda un Rai que ya mira con la perspectiva que le dan sus 27 años.

El Vicente Aleixandre era su colegio, un símbolo malagueño como lo fuera el histórico escritor. Un colegio situado cerca de Los Guindos, donde se encuentran las oficinas de Unicaja y donde entrena el grueso de la cantera malagueña. “Le dije a mi madre que quería jugar al baloncesto”. Eso fue todo. Su madre no dudó un segundo. Pero no fue a Los Guindos. No. Rai López comenzó su carrera en una de las instituciones más respetadas en el baloncesto malagueño: el Club Baloncesto El Palo.

El CB El Palo es para el baloncesto malagueño lo que el mar para la ciudad: una base sobre la que construir. 17 días después de que Rai llegara al mundo, el CB El Palo, creado un año antes, se fusionaba con el Caja Ronda para crear una base de cantera profesional, bajo la denominación Caja de Ronda- El Palo.

Fue el sitio elegido por Mª Paz, la madre de Rai, para que el pequeño iniciara sus pasos en el baloncesto. Un destino ideal para que se formara y donde es ahora toda una institución. Su padre, incluso, ocupa un puesto de vocal en la directiva del equipo paleño.

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Rai López (a la derecha) en el CB El Palo

Mas todo eso aún quedaba lejos. Primero tocaba aprender las bases de un deporte que se convirtió en vida. Valores y familia, destaca Rai al recordar su etapa paleña. Las canchas del Colegio Valle Inclán como lugar donde han crecido otros destacados jugadores malagueños, como Luis Conde. Rai recuerda a sus entrenadores y a Quique Pérez, emblema del club que falleció de forma trágica hace 15 años. El torneo más conocido de club, “Las 12 horas”, lleva su nombre.

Pero no todo fue baloncesto. Sus padres y su hermana también son parte destacada de la vida de Rai López, ya retirado de las canchas. Ellos le transmitieron la pasión por vivir. De su padre aprendió la lealtad. De su madre, el amor por la libertad. Y de su hermana, esa felicidad continua de aquellos que están aún creciendo.

Rai López es, sobre todo, humildad, trabajo y sacrificio. Todo para poder disfrutar, recogiendo aquello que has ido sembrando. Y desde luego que aquel joven paleño puso todo de su parte para llegar lejos. Entrenamientos, partidos a lo largo y ancho de la provincia, las primeras convocatorias de la andaluza con apenas 12 años. El adiós a Quique Pérez, aprendiendo lo dura que puede llegar a ser la vida.

Rai siguió aprendiendo y mostrando lo aprendido sobre la cancha. Con Nacho Rodríguez o Jaumin como espejo. Siempre Unicaja en la mirada, un Unicaja que comenzaba a crecer como club. En la 2002-2003 demostraría de qué pasta estaba hecha y confirmaba una realidad: Rai era un jugador a tener en cuenta. Y Unicaja apareció. Lo querían para su equipo cadete, donde debutaría en la 2003-2004.

Un año después, en la temporada 2004-2005, llegaría una nueva sorpresa. La selección española, dirigida por Ñete Bohigas, quería contar con el malagueño para su roster de cara al Europeo Sub-16 que se disputaría en León. Un Rai lleno de ilusión llegaba a un plantel que realizó una preparación perfecta, venciendo en el Torneo de Iscar en el mes de diciembre de 2004, y después continuando con el Torneo de Ponferrada (ante Eslovenia, Italia y Croacia) y confirmando sensaciones en Lignano, donde en el Festival Olímpico Juventud Europea (FOGES) se proclamaron campeones al vencer a Alemania por 67 a 61.

 

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Rai junto a Ricky Rubio

Una plantilla repleta de talento, con José Antonio Marco, Pablo Aguilar, Xavi Rabaseda, Pablo Almazán, Óscar Raya, Pere Tomàs y un tal Ricard Rubio, que ya hacía diabluras. Ellos, junto a Rai, fueron los que lograron debutar en ACB. Una generación magnífica que no pudo colgarse el oro al no poder vencer a Turquía en semifinales, a la postre campeona, por culpa de una zona que duró 40 minutos y a la espectacular actuación de Dogus Balbay.

Tocaba volver a trabajar a Málaga, pero siempre con un ojo puesto en las categorías inferiores de la selección. Rai volvería al Europeo Sub-18, disputado en Madrid, donde arañaría un quinto puesto, para volver en 2008 y 2009 a la sub-20, donde se colgaría otros dos bronces. Fue en ese momento, en 2008, al final de su etapa junior, cuando vio que el baloncesto podía ser una salida. Paco Alonso había sido su mentor aquel año, cuando acaba de cumplir los 19, y estar en una selección repleta de estrellas cambio todo.

“Terminando la etapa Junior con Paco Alonso, jugué en el equipo sub 20, un equipazo. Me hice creer que podía estar ese nivel y seguí esforzándome, pero ahora con el objetivo de jugar en ACB.” Y Rai se puso con ello. Su objetivo estaba fijado y pensaba remar hasta conseguirlo. Pero no sólo de selecciones vivió Rai. Con aquel equipo sub 20 fue MVP y campeón en Villa Gracia, ante un joven Timofey Mozgov. Además, su nivel en el Clínicas Rincón, junto a una generación magnífica de la cantera de Unicaja, sirvieron para que el club presidido por Manolo Rincón ascendiera de LEB Plata a LEB Oro. Allí se foguearon jóvenes talentos como Paulao Prestes, Vitor Faverani, Pablo Almazán o el propio Rai López.

Su trabajo y esfuerzo no fueron en vano. Aíto, entonces entrenador de Unicaja, vio en él un diamante en bruto. Y le hizo jugar. Después de varios viajes con la primera plantilla, cubriendo a un Cabezas con problemas físicos, llegó su oportunidad. Fue en Francia, ante el LeMans, en un partido de Euroliga. En menos de cinco minutos pudo anotar cinco puntos, dar una asistencia, perder dos balones y cometer dos faltas. Aunque Rai se sincera sobre aquel encuentro y admite que hubiese preferido jugar en otros partidos. “Estuvo guay, pero... íbamos 20 arriba y todas las jugadas eran un pick'n'roll arriba. Tuve un montón de momentos para debutar; de hecho, quedando minuto y medio contra el Barça y ganando de diez, me frotaba las manos en el banquillo”, recuerda Rai. “¡Pero al final no me sacó! No pude debutar en ACB, tuve que esperar a San Sebastián”.

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Rai López charla con Aíto y Paco Alonso

Aún así, Rai reconoce que su debut fue un sueño y algo que no olvidará jamás.. Unicaja venció con comodidad, pudo pisar la pista y el joven base malagueño unía a su debut una pequeña anécdota: era el canterano número 20 en debutar con Unicaja en Euroliga.

Rai se asentó en el Clínicas Rincón en LEB Oro, realizando una gran temporada, donde aportó 9.3 puntos, 2.8 rebote y 2.4 asistencias, para una media de 10.5 de valoración. Todo ello en menos de 20 minutos por partido. Rincón. Éramos un grupo de niñatos con calidad y que zurraba como nadie en defensa, todos los bases nos odiaban a Fuentes y a mí.” Sus números e intensidad bastaron para mostrar interés en varios equipos ACB, que querían contar con Rai para que llegara cedido.

Entonces llegó el momento de decidir: había que salir de Málaga para contar con minutos. Rai recuerda su salida “fue tan ilusionante como dura. Hablé con Aito y decidí irme cedido a San Sebastián ACB junto a Pablo Laso. Yo quería dar el salto, y él (Aíto) que siguiera doblando LEB y ACB. Fue un año muy bonito pude jugar en la élite contando con minutos.”

Rai tuvo minutos para brillar en un GBC que logró salvarse, en un equipo lleno de jugadores de renombre, como David Doblas, Bernard Hopkins o Andy Panko. Rai vivió esa experiencia con ilusión y con ganas de seguir creciendo. Málaga, en su cabeza. El sueño de defender la camiseta de Unicaja seguía ahí. Pero a veces los sueños tornan en pesadilla. A veces las cosas no funcionan como uno quiere.

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Pablo Prigioni y Raí López

“Hubo cambio de directiva al año siguiente, y con contrato ACB tuve que rechazarlo por presión interna del club y mala elección mía de agencia de representación, por sus intereses. Cosas que pasan en este mundillo por novato, pero que no se olvidan”, recuerda Rai. Tenía que hacer las maletas, a pesar de que no era su deseo.

Tocaba volver a la experiencia de LEB. Después de jugar en ACB tocaba dar un pequeño paso atrás para volver con más fuerza. Burgos era su destino y no lo haría nada mal. En un equipo donde destacaba Micah Downs, con un pabellón que empujaba a su equipo y en una temporada donde solo el Obradoiro impidió el ascenso. Un año magnífico que debía dar alas a Rai. Pero había entrado en ese bucle. Estaba fuera del radar, como le pasa a otros tantos nacionales.

“Este mundo es muy jodido,” se sincera Rai. “Además de ser bueno y jugar bien, tienes que tener la suerte de coger un contrato largo, que tus agentes no tengan otros intereses, que el club no te la juegue, que no te lesiones… Me pongo en el otro lugar y también pienso que es difícil acertar siempre.” Rai tenía que buscar equipo en LEB, y su destino fue Granada.

Casi una segunda casa para Rai, que estudia INEF en la ciudad de la Alhambra. Allí entró en un proyecto que había sido devorado por la ACB y las deudas, y que intentaba sobrevivir de cualquier forma en LEB Oro. Allí coincidió con un viejo compañero como Carlos Cobos, en un proyecto que no pudo hacer más. Finalizaron últimos, con sólo 7 victorias, y el CB Granada, como tal, decía adiós.

Rai debía hacer de nuevo las maletas. Otra vez rumbo a un clásico como el Ourense. Y otra vez un año difícil, donde Ourense firmaba una mala campaña. Tampoco fue el mejor año a nivel individual, con el malagueño alejado de sus prestaciones habituales. El resultado fue una penúltima posición que supo a poco por la ilusión y el trabajo puestos.

En ese verano, la ilusión. El Planasa Navarra, con un proyecto competitivo, confiaba en Rai. Mas la mala suerte se cruzaba en su camino. Los tendones de Aquiles comenzaban a ser su pesadilla. Entrenó en verano con el junior de Unicaja, y cuando parecía que todo iba bien, volvieron los problemas en pretemporada. Pudo disputar un encuentro con Navarra, que decidía prescindir de él por sus problemas físicos. De ahí, el dolor en la cadera, que se añadía a su lista de problemas físicos. Rai luchaba por recuperarse.

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Pero no podía ser. No mejoraba. Se operó de la cadera y siguió su recuperación. Hasta que vio que ya era momento de parar. Rai López, con tan sólo 24 años, tenía que tomar la decisión más dura. “Después de que 10 médicos me lo dijeran, e intentarlo una y otra vez, me di cuenta de que no podía jugar más. Fue muy duro con 24 años. Asimilar que tenía que dejar de jugar… Duro.” Aun así, había sitio para la ilusión. El baloncesto era su pasión, su vida, por lo que había trabajado siempre. En su recuperación, lo tuvo claro: los banquillos pasaban a ser una opción.

Comenzó a ayudar en el Cadete de El Palo, el club que lo vio crecer, y de ahí, a Granada, donde asumió las riendas de un equipo de la misma categoría, donde casi llega a la Final Four de la categoría jugando a gran nivel, lo que el propio Rai reconoce como un objetivo impensable a principios de temporada.

En febrero de este año, se abrió una nueva puerta. Curro Segura quería contar con él para entrenar a Gigantes de Guayana, equipo de Venezuela, que se encontraba último de su conferencia a la llegada de ambos. El cambio fue drástico, y lograron clasificar al equipo para playoffs. Aunque el propio Rai reconoce, entre risas, que “nunca he trabajado más en mi vida”.

Venezuela significó un cambio en la vida de Rai. Adaptarse a un nuevo mundo, en su primera experiencia en los banquillos y en una liga donde la afición es realmente exigente. Pero todo salió a pedir de boca, con un equipo que compitió en la fase final ante Marinos de Anzoátegui, el grande por excelencia de la liga y que contaba con ex ACB como Gerald Fitch o Corey Fisher. Una primera experiencia en los banquillos que ha hecho que Rai quiera más.

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Rai y Curro Segura al término de un partido

Ahora su futuro pasa por el CB Armilla, un club de 1ª Nacional de Granada del cual ha asumido las riendas. Un proyecto del que destaca la ilusión y promete dedicar todo su trabajo para hacer un baloncesto divertido rápido y agresivo. No será por falta de buenos maestros a los que reconoce, y de los que ha aprendido a lo largo de estos años. “Me gusta la competitividad y confianza de Paco Aurioles o la gestión de vestuario de Laso.”

Para los banquillos, no se pone objetivos. Él reconoce que cumplió su sueño. “Quiero ser todo lo que aprendí y aprenderé de los mejores, y siempre con mi esencia, arriesgándome, competiendo, probando, equivocándome, acertando, disfrutando.” Además, está pendiente de terminar sus estudios de INEF, aunque reconoce que tiene pocas ganas de estudiar y muchas cosas que hacer. Y es que durante el curso, además de entrenar y estudiar, echará un cable a David Cárdenas en la asignatura de 4º curso que se imparte en INEF sobre baloncesto.

Rai López llegó a lo más alto. Y es un ejemplo perfecto de lo duro que es el camino. De lo dura que es la caída. Pero también de cómo superar cada problema con una sonrisa, de sacar lo positivo, de disfrutar de la vida. “La vida y el baloncesto están para disfrutar, perdonar y para aprender de los errores”.

Desde El Palo hasta Venezuela. El viaje de Rai López de Vinuesa no ha sido fácil. Y tampoco ha terminado. De hecho, no ha hecho más que empezar. Ahora le queda disfrutar de todo lo que ha aprendido a lo largo de su carrera en las canchas. Ahora toca enseñarle a los que vienen pisando fuerte, a marcarles un camino. En Granada, El Palo, San Sebastián o Venezuela. No importa el lugar. Sólo importan sus ganas de vivir y disfrutar. De hacer las cosas como siempre ha querido. Siempre así. A su manera.

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Comentarios

Recuerdo con nostalgia los partidos del Tenerife Baloncesto (Unelco Tenerife). Y me acuerdo de los partidos en LEB Oro contra ese equipo de jovencitos del Clinicas Rincón que eran buenísimos, entre ellos como dice el artículo Paulao Prestes, o el mismo Augusto Lima que sembraba el terror en la zona. Entre ellos destacaba sobremanera Rai López que me encantó desde la primera vez que lo vi jugar. Un base eléctrico, gran defensor y con mucha calidad arriba. Seguí sus pasos desde entonces, y lo vi varias veces en directo más en la isla: por ejemplo en play off por el ascenso a ACB donde pudimos eliminar a Clinicas Rincón no sin dificultades, o en un torneo en el sur donde acudió ya con el GBC. Francamente me extrañó que no triunfase en ACB porque lo tenía todo. Es por ello que me alegra saber de él por este magnífico artículo. Una pena lo que le ha pasado con las lesiones. Soy deportista y se lo duro que es. Desearle desde aquí toda la suerte del mundo.

Estuvo muy cerca de recalar en Obradoiro cuando acabó en GBC... creo que le hubiese ido mejor, un equipo más joven, más minutos... y además nos hubiésemos librado ese año del pobre Aguilar, que es el peor base que ha pasado por Santiago (y eso que ha pasado Nguema...)

Grandísimo artículo!

Un chaval entrañable y como bien dice el artículo con un sonrisa permanente siempre en su cara. Hemos sido vecinos del mismo barrio y de verdad que si no hubiera sido por las lesiones y por las vueltas que dá la vida, Rai podría haber sido uno de los grandes de nuestro baloncesto.

Sólo espero de todo corazón que de aquí en adelante todo le salga de maravilla, porque con ilusión en lo que haces y con trabajo todo llega en esta vida.

Toda la suerte del mundo Rai! te lo mereces más que nadie!

Pedazo de artículo! Excepcional...
Los que hemos visto jugar a Rai hace ya mucho en la fase final del circuito sub 20 en Inca (Mallorca) pudimos disfrutar de las diabluras de un genio de este deporte. Gracias a homenajes en forma de artículo como este, podemos rememorar a deportistas que, por mala suerte en forma de lesiones, caen en el olvido