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Rudy Fernández, el nuevo viejo especialista

De entre todos los galardones, copas, trofeos y medallas, hay uno particularmente, podríamos decir que “cariñoso”…: el premio al jugador más mejorado o Most Improved Player, según su institucionalización en modo NBA, suele tener una connotación un poco basurera. Un tufo así como resbaladizo. Algo más o menos como la descripción de aquel que se lo iba a comer todo en esto del baloncesto, no se merendó finalmente ni la mitad y ahora, las cuadraturas del tiempo y de los negocios le dan otra oportunidad para demostrar lo que siempre se supone que iba a ser. No es este el caso de Rudy Fernández. Nadie, sin embargo, merece más que él semejante laurel. Sumido en el ostracismo de las operaciones de espalda y el dolor casi constante, Rudy muta hacia la inteligencia que siempre demostró para ganarle partidos a su querido Real Madrid, como si de un chaval se tratara.

En un giro de esos llamados copernicano, Rudy Fernández ya no hace mates en la cara de consagrados pívots de gimnasio NBA.

No, ya no remonta la línea de fondo para cazar balones en el aire venidos desde Chacholandia y hundirlos en jugadas de copyright.

Play of the Night: Sergio Rodriguez to Rudy Fernandez, Real Madrid

Ni falta que le hace. Rudy Fernández ya no hace partidos de más de veinte puntos con la regularidad de la juventud, con las piernas ligeras del peso de golpes y horas de aviones, ni los achaques de espaldas mal hechas. Y sin embargo, el año y cuarto que se está marcando el alero mallorquín y sus porcentajes de tiro son de órdago, enfilando ya los 34 años de edad.

Qué más darán las alergias, las molestias, las vértebras, los discos...En un ejercicio sublime de escapismo, Rudy , como en aquel maravilloso año de rookie y record de triples en Portland, se separa del aro, como si ya no se llevaran bien. En cambio, ahora engaña a propios y a extraños, multiplicando por n sus porcentajes de acierto exterior. Tres operaciones de espalda mediante (2009, 2012 y 2015) Rudy es ahora mismo uno de los mejores tiradores de Euroliga, picando el 50% de acierto en triples. Nunca antes estuvo tan afinado su fusil.

Poco le importan a él ahora las distancias. En Euroliga, tira tres veces más de tres que de dos, con un 46,7% de acierto (cinco puntos porcentuales más que su mejor temporada en el triple…allá por el 2007 y con la camiseta del Joventut). Siete de cada diez de sus puntos llegan desde detrás de la línea elíptica, llegando a los casi diez tantos de media por partido. Sin Doncic y con Llull mirando siempre su rodilla, Rudy vuelve a ser importante en ataque, además de todos sus endémicos intangibles por los que siempre fue uno de los más usados de los hombres de Laso.

Después de sus botes por Estados Unidos, en 2012 regresa al Madrid para ganar títulos. Y bien que los ha logrado. En un equipo de estrellas, Rudy era la centella. Pero aquello eran otros tiempos…Siete años y 14 títulos después, como si de una novela de Kafka se tratara, Rudy dobla por el callejón de las metamorfosis perfectas, después de la que fuera su peor temporada en números como madridista. Sus medias en la 16/17 rondaron unos pobres 7 puntos por partido, tanto en la competición doméstica como en la europea. Lo nunca visto en la cabina del número cinco.

Y ahí que llega el verano de 2017, su negociada renuncia a la selección y lo que fuera otro título continental con su cuadrilla. Y ahí, lo que la selección le quitó, su salud se lo bendijo. Con el suficiente trecho para descansar mental y físicamente y todo el tiempo del mundo para volver a calibrar aquel fusil, Rudy vuelve a la primera fila, también de los títulos individuales, como el de MVP de la final de la Liga Endesa de 2018 (con 27 puntos y 6/9 en triples en el partido de levantar trofeo) coronando una temporada de 47% en tiros de tres, su mejor año de siempre en liga regular.

Pero Rudy ya no es tanto lo que moja, sino todo lo que empapa. Sus medias de puntos, aunque mejores, tampoco son espectaculares ni reverdecen verdes laureles. En cambio, estudios de nivel estadístico avanzado en Euroliga lo sitúan como el jugador clave al que darle el balón cuando el partido está en el alambre de los finales apretados. Ahí aparece Rudy para enchufar un triple, penetrar y anotar, o forzar tiros libres de los que nunca falla. En Europa, Rudy es el rey del clutch time. Nadie es más caliente que él cuando más calienta el sol.

Todo eso lo sabe y lo explota Pablo Laso, quien le considera engranaje cardinal de su exitoso proyecto. Columna vertebral, como se nombra a los imprescindibles. Algo tendrá que ver con eso su anticipación y lectura, sus tradicionales robos viniendo desde el lado débil o sus dotes como pasador, que le aúpan al primer puesto en el ratio asistencias/pérdidas de toda la Euroliga, por ejemplo.

Todo eso lo sabe y lo explota Pablo Laso, claro y lo aprovecha Rudy, por supuesto, para volver a ganarle partidos al Real Madrid, como si de aquel chaval saltarín y desgarbado se tratara.

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Comentarios

Un jugador al comienzo totalmente global, y con muchos puntos en su manos, que el tiempo y las lesiones han llegado a convertirlo en un ‘point forward’ (ya ni siquiera escolta) con un juego muy centrado en las intendencia (defensa, rebote, creador secundario) y el tiro de ‘3’. Pena, porque era un espectáculo andante, con unos socios de primera (Rubio, Ribas, Chacho), pero ahora sigue siéndolo para aquellos a los que nos gusta el baloncesto global, no solo los saltos.