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Dusko Ivanovic alecciona a Kornel David (Foto: ACB)

Todo sobre Dusko

  • Un ciclo de cinco años se ha finalizado. El balance numérico es de una Liga, dos Copas del Rey y otras dos presencias en la final de la máxima competición Europea, pero Dusko ha dejado mucho más que números en el Baskonia.
Dusko Ivanovic ha dicho adiós a la afición baskonista esta mañana en una emotiva rueda de prensa donde no cabía esperar ninguna sorpresa. En las últimas semanas su marcha al Winterthur Barcelona era un secreto a voces, y un motivo más para ganar la liga, cerrar el ciclo baskonista del balcánico con un título, una victoria que no pudo ser, como auguraba la estadística y la historia (Ivanovic nunca ha ganado una serie al mejor de cinco partidos cuando ha tenido que jugárselo todo en el último encuentro), pero que les fue arrebatada por un triple de Alberto Herreros de la manera más dolorosa posible.

El Dusko Jugador

El hasta ahora técnico baskonista, nacido en Boljko Polje (Montenegro), llegó a la ACB en el año 1990, incorporándose a la disciplina del Valvi Girona, tras ganar dos Ligas Yugoslavas, dos Copas de Europa y una Copa de Yugoslavia con el equipo donde consiguió sus mayores triunfos: la mítica Jugoplástica de Split, entrenado por la persona de la que ha heredado muchas de sus cualidades como técnico y que, ironías del destino, se convirtió en su verdugo en su último partido como baskonista: Bozidar Maljkovic.

Durante el periplo del alero montenegrino por nuestra liga, además de los 20,9 puntos por partido y 55% en tiros de dos que consiquió, también dejó y su carácter ganador, quizás por eso, cuando después de jugar en el Limoges y el Friburgo quiso dedicarse enteramente a aprender en la faceta de entrenador, el Girona de Quim Costa le hizo un hueco en el staff técnico. De hecho, esas eran las principales características de Ivanovic sobre la cancha: su carácter y su capacidad de anotación (fue tres veces máximo anotador de la Liga Yugoslava y una de la Suiza).

De su etapa como jugador, Dusko guarda numerosas anécdotas. Cuando la Jugoplastica empezaba a convertirse en la potencia ganadora de Copas de Europa que acabó siendo, Maljkovic era considerado como lo es el Ivanovic actual, uno de los entrenadores más duros que había, que llevaba a sus jugadores al límite en cada sesión de entrenamiento, y Dusko era el líder del vestuario de aquel equipo, aunque no era el más talentoso, era el más veterano, y sobre todo, el que mejor aguantaba las palizas físicas a las que la plantilla era sometida en cada entreno, a pesar de pertener a otra generación y ya no estaba en su plenitud física (siempre llegaba el primero en todas las carreras campo a través con las que se preparaban, incluso en una ocasión en la que un resfriado no le dejaba respirar bien).

El Dusko entrenador

La carrera de Dusko como entrenador no empezó después de colgar las botas, como suele pasar en la mayoría de los casos, sino que en los últimos años de su carrera empezó a mezclar su puesto de alero en la cancha con el de técnico. Cuando llegó a Friburgo, en el año 1993, además de ser una de las referencias anotadoras del equipo, también fue el segundo entrenador del mismo. Tras la temporada 94/95 en la que decidió no jugar y estuvo aprendiendo en Girona, dio el salto definitivo, ocupando el cargo de entrenador principal de su equipo en Suiza, al que volvió como primer entrenador (aunque compaginándolo con su posición de alero en el parqué). En la temporada siguiente se retiró definitivamente de las canchas para dedicarse por completo al mundo de las pizarras.

Su etapa exclusiva de entrenador se inicia de manera explosiva, ya que se proclamó campeón de la Liga Suiza con su Friburgo en cada uno de los tres años que duró su estancia en la ciudad helvética. Tras estos grandes éxitos, la directiva del Limoges se fijó en su ex-jugador para ocupar el banquillo de un equipo que tenía aspiraciones europeas, e Ivanovic volvió a prorrogar su racha triunfal consiguiendo un histórico triplete: Campeón de Copa y Liga de Francia, además ganar la Copa Korac, quedando marcada a fuego desde entonces su etiqueta de ganador, y progresando al incorporarse a una liga más poderosa que la francesa: la ACB, a la que llegó de la mano del TAU Baskonia.

Dusko en el Baskonia

En el Baskonia de hace cinco años se dieron las condiciones ideales para la consolidación de una franquicia en la élite del baloncesto continental. Además de la ilusión y el compromiso de cada uno de los trabajadores del club y de una afición que vive por y para su equipo, tres pilares sostuvieron al equipo y le dieron una base fuerte sobre la que crecer:

- Josean Querejeta, un presidente emprendedor y, sobre todo, un hombre de baloncesto, que conocía muy bien el mundo en el que se movía, y que la mayoría de las veces ha estado un paso por delante a la hora de negociar y firmar acuerdos.

- Alfredo Salazar, un cazador de talentos que desde que llevó las gestiones para traer a Nicola y Guiñazu al Baskonia descubrió que el futuro estaba en la amplitud de miras a la hora de buscar jóvenes promesas.

- El propio Dusko Ivanovic, que contaba con la plena confianza de Josean Querejeta para confeccionar sus plantillas, y siempre ha tenido la libertad necesaria para llevar a cabo sus métodos de entrenamiento, no siempre bien vistos en el mundo del baloncesto.

La primera plantilla de Ivanovic se cimentó en la que había sido dejada por Lamas y Maldonado: Corchiani, Bennett, Foirest y Oberto, fueron reforzados con dos lituanos que hicieron historia en un año en el club: Saulius Stombergas y Mindaugas Timinskas, y el americano Victor Alexander (quien como veremos más adelante abandonó polémicamente el equipo antes de las semifinales de playoff contra el Real Madrid). Con estos jugadores el Baskonia consiguió un hito importantísimo que marcaría los años siguientes: llegó a la final de la máxima competición europea, que entonces se jugaba en una serie al mejor de cinco partidos, aunque perdieron contra la mágica Kinder de Bolonia liderada por Manu Ginobili. Se trataba del mayor éxito internacional del TAU desde la obtención de la antigua Copa de Europa en la década anterior por el equipo entrenado por Manel Comas y liderado por Nicola, Perasovic y sobre todo Ramón Rivas.

Tras este primer año en el que Ivanovic ya dio muestras de lo que era capaz, el equipo perdió a sus dos lituanos (a Timinskas una vez comenzada la temporada, debido al caso de los comunitarios B), pero los jóvenes Nocioni y Scola, perlas capturadas en Argentina por Salazar demostraron que iban a convertirse en jugadores del más alto nivel, y supieron componer la segunda unidad en un año histórico para el Baskonia en el que el equipo ganó la Copa en Vitoria y la Liga tras derrotar al Unicaja por un contundente tres a cero en la final. Fiel a su ética de trabajo, tras ganar la liga, el entrenador instó a la plantilla a un entrenamiento voluntario al día siguiente.

Su relación con los jugadores

En la siguiente temporada se vio a Ivanovic aguantando estoicamente su peor momento como entrenador del Baskonia. Las lesiones mermaron considerablemente al equipo, y además varios jugadores sencillamente se fueron del equipo porque consideraban que los métodos de Ivanovic no les compensaban. Hay varios ejemplos como el de Victor Alexander, que dejó al equipo plantado antes de las semifinales de la temporada anterior (después explicó que se debió a un problema familiar, su padre había sufrido un ataque al corazón en Detroit y el jugador lo dejó todo para estar con él), Lucas Victoriano, William Avery o Pat Burke, quien había fichado por el TAU en el verano de 2002 y se fue del equipo antes de comenzar la pretemporada. El pívot había solicitado unos días libres para asistir a la boda de su hermano y el entrenador no le había concedido tantos como él quería. Finalmente jugador y club optaron por rescindir el contrato que les ligaba. Ivanovic declaró a la prensa que "Burke no podía estar en este equipo porque parece que no tenía esa mentalidad de ganar. Habló con Querejeta para decirle que estamos trabajando muy duro y que no le conviene, el primer error mío es haberle concedido ese permiso para la boda de su hermano. Ahí nos equivocamos. Un jugador que quiere trabajar en serio no está pensando en eso. Era el momento de rescindir el contrato"

Y es que una de las características del montenegrino durante todos estos años ha sido su falta de contemplaciones a la hora de criticar públicamente a los miembros de su plantilla cuando no rendían de la forma que él esperaba. Quizás Foirest, Scola y Tomasevic han sido los que más han sufrido este hecho. Foirest, tras sufrir varias lesiones en su última temporada en Vitoria, consideró que debía irse a otro equipo para poder seguir jugando al máximo nivel, y acabó recalando en el Pau Orthez, Tomasevic (que siempre ha reconocido que jugar para Dusko le valió para mejorar mucho su juego) se marchó tras ganar el doblete en su primer año con el Baskonia, tras soportar duras declaraciones sobre su rendimiento durante la temporada ("Lo contratamos para que marcara las diferencias. Algunos partidos ha jugado bien, pero no está dando lo que esperamos de él") y Scola aguantó las críticas y siguió trabajando duro, convirtiéndose en la referencia del equipo junto a Nocioni durante los años siguientes. Pero Dusko siempre ha justificado las críticas con argumentos, "No me gusta criticar, pero necesito jugadores que quieran mejorar cuando están en su mejor forma", ni siquiera su hijo Stefan se salvaba cuando pertenecía al club de Vitoria.

Dusko, el cansancio y las lesiones

Durante esa liga (2000/03) el equipo nunca rindió en la medida de lo esperado, y la lista de bajas fue interminable: Bilba, Buesa, Mottola, Phillips, Long, Allen, el lesionado Bennett, Sims... en verano Raja Bell, y fichajes poco menos que improvisados como Gadou, Wolkowyski, Corrales o Griffith instigaron una locura sólo positiva cuando en la Copa disputada en Valencia el equipo dio lo mejor de sí (con un Gadou espectacular). Pero el Baskonia no pudo imponerse en la final a un gran Barcelona liderado por Bodiroga, a pesar de tener opciones hasta la última jugada.

Las lesiones son otra de las lacras que han perseguido a Ivanovic, muchas voces se levantan acusando a la dureza de los entrenamientos y sobre todo a sus intensas pretemporadas de la plaga de lesiones que cada año ha ido sufriendo el Baskonia, pero para Dusko, como aseguró durante una conferencia impartida en la Asociación Española de Entrenadores de Baloncesto: "El cansancio no existe, solo es una sensación psicológica". Sobre esto, Saulius Stombergas decía que “entrenar con Dusko es como estar en el ejército, pero cobrando”.

La temporada 2003/04: luces y sombras

Tras esta mala temporada llegaron de nuevo los títulos. En la temporada 2003, en la Copa del Rey disputada en Sevilla, con el mejor Nocioni que hemos visto en la ACB, el TAU consiguió el título ante el DKV Joventut. Tras el bocinazo final su hija (de quien dicen que quería quedarse a vivir en Vitoria, de hecho en un torneo de baloncesto 3x3 en el que se apuntó con algunas amigas el nombre de su equipo era "Dusko Quedate") saltó a la cancha para celebrar la victoria junto a su padre.

Pero en la parte final de la temporada, en los playoffs, la defensa zonal planteada por Pepu Hernández y su Estudiantes dejó fuera de combate al Baskonia en semifinales. Dusko fue acusado de no saber atacar una zona, y de que sus equipos nunca la utilizaban como alternativa defensiva, pero en los partidos previos a la Final Four de la Euroliga de este año, Dusko sorprendió a propios y extraños plantando una zona 2-3 durante algunos minutos. El primer partido en el que lo hizo fue precisamente el disputado en Vitoria contra el Estudiantes en la liga regular.

Año 2005: La fatalidad en las finales

Finalmente, en la presente temporada, Ivanovic ha sufrido en sus carnes, y por partida doble, la crudeza de algo a lo que no estaba muy acostumbrado: derrotas en finales. El Baskonia, tras una complicada fase regular en la que hasta se llegaron a escuchar silbidos en el Fernando Buesa Arena, consiguió clasificarse para la Final Four de la Euroliga en una gesta que lo situaba en la élite europea. Además, consiguió vencer en el partido de semifinales a uno de los equipos con el que se había creado una rivalidad aterradora: el CSKA de Moscú que lo dejara fuera de la F4 el pasado año, pero en el partido final, los nervios iniciales del equipo baskonista dejaron sentenciado el encuentro, a pesar de que demostraron que la diferencia entre ellos y el Maccabi (vencedor del título) no era tan amplia, ya que lograron ponerse muy cerca en el marcador durante el tercer cuarto, pero la clase de Sarunas Jasikevicius los dejó sin recompensa. Y para despedirse del que ha sido su club durante estos cinco años, el baloncesto se cargó de crueldad, y en el quinto encuentro de la final de la ACB contra el Real Madrid, con un partido prácticamente ganado, una serie de fallos consecutivos de sus jugadores y el acierto de Alberto Herreros con un triple final otorgaban el título a su mentor, Boza Malkovic.

La despedida

Dusko declaró tras el partido que esa había sido la derrota más dolorosa que habría sufrido ya fuera como entrenador o como jugador, y probablemente, a lo esperpéntico de la misma, haya que añadir el hecho de que no tendrá oportunidad de resarcirse de ella con el Baskonia para conseguir entender todo el sentido de la frase. Con ese triple de Herreros se acababa una etapa en el equipo vitoriano y en la vida de Ivanovic, una parte feliz de su vida, como reconocía en la rueda de prensa, en la que decía que para él habían sido "cinco maravillosos años en el TAU, uno de los mejores clubes de Europa". También tenía palabras para una afición a la que consideró uno de los principales motivos por los que para él ha sido un orgullo ser entrenador baskonista.

El futuro de Dusko

Ivanovic será presentado el Jueves 30 como nuevo entrenador del Winterthur Barcelona, al que llega de la mano de Zoran Savic con un contrato de 3 años que supera económicamente al del Baskonia (rondaba el millón de euros, y había sido aumentado en cada renovación desde los 450.000 dólares acordados en la primera de ellas). Según sus palabras, han sido motivos profesionales y familiares los que le han llevado a cambiar de aires, a pesar de la intención de Josean Querejeta por mantener unidos a los tres pilares que citábamos anteriormente.

El futuro del Baskonia

Con su marcha, un agujero de considerables dimensiones queda en el banco del TAU, un agujero que la directiva tiene que rellenar lo antes posible con un entrenador de calidad, y para ello se trabaja ya en los despachos de Zurbano. En las últimas horas han sonado varios nombres para este puesto: Pedro Martínez, actual entrenador del Gran Canaria, el seleccionador croata Neven Spahija, y el ídolo de la afición Velimir Perasovic, que como jugador fue de los mejores del club, aunque su primera experiencia como entrenador en el Caja San Fernando fue fallida (quizás puede obtener un puesto de menos responsabilidad en el cuerpo ténico). Pero lo que será imposible será encontrar un nuevo Ivanovic, con sus virtudes y sus defectos, con los que la afición baskonista se ha identificado durante tanto tiempo.

¡Agur, Dusko!

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