Michalis Kakiouzis será jugador del Winterthur Barcelona durante los próximos dos años después de rubricar el acuerdo al que ambas partes habían llegado. De esta manera se convierte en el primer fichaje de la etapa Savic-Ivanovic en el club blaugrana.
El griego es un jugador de 2,06 que juega como ala-pívot y cuyas armas fundamentales son su velocidad, movilidad y gran tiro exterior, que compensan su musculatura no excesiva. A pesar de esta carencia, es un defensor duro, que puede incluso encargarse de jugadores exteriores aprovechando su rapidez de pies y agilidad en los movimientos laterales.
En ataque puede abrir las defensas con su tiro exterior, y desquiciar a su marcador, ya que si le aprietan para puntear sus tiros, consigue driblar y penetrar a canasta con facilidad. Otra de sus principales virtudes reside en la lucha por el rebote ofensivo, un apartado en el que destaca.
Actualmente los medios griegos solo tienen buenas palabras hacia él, tanto dentro como fuera de la cancha, aunque su salida del AEK tuvo que ver con una publicación en la prensa helena donde se decía que el Olympiacos le había sobornado para que redujera sus prestaciones en la final, algo que no era cierto, y que sentó muy mal al jugador. Después de ganar dicha final, decidió hacer las maletas y emigrar a Italia, donde se convirtió en una pieza importante del Montepaschi de Siena, con el que llegó a alcanzar la Final Four en 2004.