Cuando de tanto apretar atraviesas la coraza

Victoria del Real Betis Energía Plus en el derbi andaluz

Foto de bdediego
POR BDEDIEGO
Actualizado:
Compartir: ¡Enlace copiado!

El día menos propicio, a una hora atípica en Sevilla. Condiciones fatales para llenar un pabellón de por sí poco concurrido. Con la afición del Unicaja compitiendo a golpe de garganta con los fieles que no pensaban faltar ni siquiera un Domingo de Ramos. Con la famosa "mochila de derrotas", el vértigo que está obligado a tragar quien no deja de tener un pie sobre el abismo y la reciente despedida malagueña de la Euroliga. Con todo esto, el Betis volvió a rugir en casa para llevarse una victoria clave de cara a la lucha final por la permanencia.

Los malagueños parecían dispuestos a sobreponerse a la frustración de Bamberg en Sevilla. De hecho, consiguieron adelantarse nada más ganar el salto inicial, pero pronto se vieron abajo en el marcador. Entre los nuevos bríos de Booker y la muñeca de Nelson, mucho más afilada ahora que cuando arrancó la temporada, el Betis impuso un parcial de 13-2 para mandar a Unicaja al rincón de pensar (17-10). 

Joan Plaza puso orden y los visitantes volvieron con las ideas más claras. Martillearon exitosamente la pintura con sus interiores y no tardaron en sacar partido del mayor lastre de los locales: la defensa exterior. Unicaja tenía talento y más banquillo aún sin Shermadini, por lo que le bastaba con seguir jugando su partido y no despistarse para castigar los errores, muchos de ellos no forzados, de su rival. Por momentos, el Betis parecía dispuesto a entrar en un intercambio de golpes, viendo que le endosaba puntos a Unicaja, pero pocos podían esperar que aguantara todo un pulso. Los malagueños aguardaban, mucho más firmes en el rebote, sacando buen provecho del caos local -todavía a estas alturas de temporada un calvario- y mientras tanto, además, entraban sus triples. En lo que dura un parpadeo, los tiradores malagueños se veían totalmente solos y con tiempo más que suficiente para probar puntería, y cuando no, punteados los tiros, también hacían blanco. Con relativa facilidad, pronto volverían los visitantes a ponerse por delante. Llegaron al descanso con una ventaja estrecha (39-41), pero con la que al fin parecían cómodos. 

Los dos equipos siguieron enzarzados durante el tercer cuarto, más preocupados por atacar que por defender, y de nuevo volvió a rugir el Betis (73-67). Unicaja para entonces ya parecía jugarse el partido al ataque exterior y tenía sus argumentos: sus tiradores, especialmente Waczynski, clavaban con una comodidad espantosa un triple tras otro. Con la misma facilidad que había vuelto a embestir Betis volvió a imponerse Unicaja (76-77), y así llegaron a la recta final. Schilb, de nuevo al rescate de la nave, quemaba cartuchos hasta que regaló un balón que, previo parcial de 0-8 para los malagueños, parecía imponer a falta de un minuto la distancia cada vez más pesada de tres puntos. 

Aquí, por un momento, pareció rendirse el Betis. Con tiempo más que suficiente, durante toda una posesión pareció arder el balón, y tendría que ser de nuevo Schilb el que hiciera ver a sus compañeros que valía la pena quemarse las manos. De nuevo, Unicaja se sostenía en su facilidad para herir de tres. Parecía tener el viento a su favor, siempre reponiéndose a los empujes del Betis, pero se encontró, primero, con Kelly leyendo magistralmente los espacios para meterla contra tabla; después sería Schilb, abriéndose paso a través de la coraza de su rival (89-88). A punto de sonar el final, con la misma facilidad que habían mostrado sus compañeros durante todo el partido, Milosavljevic se vio ante la línea de 6.75 totalmente solo. Probó suerte, pero ésta, caprichosamente esquiva, desapareció. No entró el triple y cayó Unicaja. El Betis, a base de apretar, ganaba el pulso.

¿Te ha gustado el artículo?

Compártelo con quien también ame el baloncesto.

¡Enlace copiado!

Véase también: