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Impresiones del All-Star de la NBA, ¿una decepción sin remedio?

Aún con resaca del parón del All-Star de la NBA, anoche no hubo partidos de la temporada regular y ha servido para digerir lo visto en uno de los eventos con más relevancia mediática del curso.

¿Alguien quiere participar?

Empezando de menos a más, el Skills Challenge fue el primero de los concursos en celebrarse. La NBA ha intentado cambiar en varias ocasiones el formato del torneo, de los participantes y del circuito de habilidades para exprimir de este concurso el mayor dinamismo posible. En esta ocasión, se repitió la fórmula de tres equipos compitiendo entre sí, donde finalmente ganaría el Team Jazz

Por mucho que la organización haga, si los propios jugadores no tienen la voluntad de ponerle un mínimo de intensidad o interés a este tipo de eventos, pueden llegar a hacerse aburridos y un pretexto vacío para lo que muchos se quedan despiertos: los triples y los mates. Para gustos colores, pero este, evidentemente, es un concurso que queda varios escalones por debajo de los otros dos y los jugadores lo saben. Cualquiera puede volver a ver la actuación de, por ejemplo, Collin Sexton, y comparar sus sprints en partido con los del sábado. Con pasar lista de los concursantes, se puede corroborar que son jugadores a los que les pilla 'de paso' participar. El Team Jazz, jugadores que viven en la propia sede del evento, el Team Rookies, formado por jóvenes que participaron en el Rising Stars y el Team Antetokounmpo, con los hermanos de Giannis, que capitanearía en el Partido de las Estrellas y a quien siempre acompañan en este fin de semana. Uno de los grandes atractivos era, precisamente, la estrella helena, pero por lesión le sustituyó Jrue Holiday, su compañero de los Bucks y que también jugaría el All-Star Game al día siguiente.

En cuanto al concurso de mates, Mac McClung salvó la noche. Un jugador que justamente, tiene un contrato dual, pero que probablemente se moriría por participar, fue el encargado de dar un buen show del que el resto de participantes no estuvo a la altura. Hay grandísimos matadores en la liga, pero es evidente que no hay nadie que quiera jugarse la reputación. Todo queda visto y ya parece utópico lograr un mate haciendo previamente algo novedoso y humanamente posible. Los jugadores ya optan, en ocasiones, por el show previo como presentación de su mate o algunos, como Jericho Sims, con un salto vertical de 130cm, se limitan a mostrar su poderío metiendo "simplmente" sus codos en el aro. Vince Carter ya hizo tal cosa hace 23 años.

En los triples, poco más se puede hacer. Un concurso en el del acierto depende el entretenimiento. Algunas estrellas y tiradores de élite no llegaron al 50% de efectividad. Damian Lillard supo aprovechar bien su marca de la casa, los tiros de larga distancia, lo que la última variante que añadió la NBA, para llevarse el título del concurso.  

En un partido se ataca... y se defiende

La NBA repitió el formato de capitanes al más puro estilo 'pick up game', con LeBron y Giannis, por primera vez, formando su plantilla por turnos justo antes del encuentro. La idea de estar esperando a las formaciones de estos equipos, con más de media hora de duración, entre bromas de ambos capitanes y después ver un concierto de Post Malone y confiar en que las estrellas salgan y den, al menos un 50% de su capacidad, parece inalcanzable. El mayor acercamiento a un partido intenso, con una defensa pasable que haga sacar a relucir el ataque de los jugadores fue en el primer All-Star que se implementó la puntuación objetivo, usando los números de Kobe Bryant en su honor.

De la forma en que está planteado todo el sistema de competición, sigue sin ser realista y sostenible que los jugadores, además de divertirse, hagan que el público también se divierta en este fin de semana. La solución parece complicada, pero está claro lo que los aficionados quieren: enfrentamientos verdaderos e intensos entre sus ídolos en un escenario propicio para ello. Haciendo memoria de forma rápida, lo que, por ejemplo, nos dieron Dion Waiters y Tim Hardaway Jr. hace unos años en el Rising Stars Challenge, algo más duro que lo que Jayson Tatum y Jaylen Brown nos proporcionaron en unas cuantas jugadas del tercer cuarto. ¿Qué espectacularidad tienen las grandes jugadas sin un mínimo de oposición que les de mérito? Los espectadores ya saben de qué son capaces los jugadores, por ello les han votado.

Uno de los peores puntos de estos partidos es que siempre tiene bajas considerables y provoca que el morbo, o la espectación, decaigan y los hagan un tanto descafeinados. Tres titulares sin jugar: Stephen Curry, Kevin Durant, Zion Williamson y virtualmente, Giannis Antetokounmpo, que se vistió de corto para anotar una canasta y ser sustituido a los segundos. Buena la intención del griego, que quería estar presente a pesar de su lesión, pero, al fin y al cabo, tampoco pudimos disfutar de uno de los dos capitanes. Para más inir, LeBron tampoco diputaría todo el partido, al no jugar en la segunda parte. 

En la NBA solo cuenta el fin, no el medio

"El peor partido de baloncesto jamás jugado... No sé si esto se puede arreglar", dijo Michael Malone, quien fue uno de los entrenadores del encuentro. Se puede tener a los mejores jugadores del mundo reunidos en una pista, pero si no van a defender mínimamente, no es realmente un partido. No hay una solucición muy clara para esto, como apunta el técnico de los Nuggets. En la mano de los jugadores queda elegir si darle a los aficionados lo que desean, o no. Se puede cambiar el formato de mil maneras para estimular a los jugadores, pero nadie mejor que ellos sabe de qué va el asunto. 

Esto nos hace llegar a una conclusión: pese a lo dicho, los jugadores son un síntoma, no la causa. El All-Star no forma parte de la competición regular de la NBA. El hecho de participar en él sí que alimenta el legado de los jugadores, ya que sirve como reconocimiento a su rendimiento en la temporada, pero, poniéndolo en perspectiva ¿por qué arriesgar el físico en una noche que no determina nada en tu carrera? Esto se puede aplicar, incluso, a algunos de los 82 partidos que disputan los equipos en fase regular, en los que no se sabe hasta el último minuto quién va a jugar. 

A prácticamente todo lo que se le da crédito en la trayectoria de un jugador son los títulos. A lo que se le da todo el reconocmiento es al destino y prácticamente nada al camino hacia este. Al fin y al cabo, el grueso del camino de un jugador parece no importar demasiado sin su anillo. No importa qué se logre en temporada regular (Golden State Warriors en 2016) o cuál sea el grueso de trabajo de un jugador sin anillo (Carmelo Anthony, por ejemplo). O ganas el anillo, o eres considerado un fracaso y los jugadores saben que antes no era de tal forma, pero ahora, si. Que se lo digan a Giannis antes y después de ganar el campeonato, teniendo ya algún MVP en su mano.

 

Sobre el autor

 
Imagen de Sergio Llebrés Sergio Llebrés Orellana@llebres11Sergio Llebrés es un periodista especializado en el mundo del deporte procedente de Valencia, España. Habiendo cursado un grado universitario en Comunicación Audiovisual y un Máster en Contenidos y Formatos Audiovisuales, Sergio se ha dedicado a ganar experiencia en distintos ámbitos de la comunicación para trasladarlos al ámbito de la actualidad y análisis deportivos. Entre algunas de sus etapas laborales destaca su estancia en Superdeporte, periódico referente español y varios proyectos televisivos y cinematográficos en À Punt Media y Telecinco. Su gran pasión desde la cuna es el baloncesto, deporte que ha practicado toda su vida y sobre el que realiza aportaciones actuales en los portales digitales Nostresport y Solobasket.
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