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Los Suns de Mike D’Antoni, el equipo que cambió el estilo

  • El italoamericano impuso un estilo ofensivo que caló en una NBA demasiado defensiva
  • El estilo de los Suns estaba basado en el alto ritmo, los triples y el small ball

Corrían tiempos muy diferentes en la NBA de mediados de los 2000. La explosión anotadora que se vive hoy en día, y que por muchos es criticada, sería un bonito sueño al final de la temporada 2003/2004. Las Finales de 2004 acabaron con un claro triunfo de los Pistons sobre unos Lakers plagados de estrellas. Pero, más allá del resultado, culminaban una temporada en la que el campeón anotó 90,8 puntos por partido y basó su éxito en una implacable defensa que destruyó la mayor creatividad ofensiva del rival.

Aún no estaban operativas las estadísticas avanzadas, pero todos recordamos aquellos ataques de mediados de los 2000, en los que las estrellas acaparaban todo el peso ofensivo y la isolation era tan habitual que los porcentajes de dichos jugadores eran muy bajos, en comparación con los de ahora, a lo que se sumaba un gran abuso del tiro de media distancia, de modo que la efectividad ofensiva estaba a años luz de la que encontramos ahora. El máximo anotador de la temporada 2003/2004 fue Tracy McGrady, con 28 puntos por partido y un porcentaje en tiros de campo del 41,7%. Lo podemos ver en los mejores anotadores exteriores de aquella temporada: Peja Stojakovic (24,2; 48%), Kevin Garnett (24,2; 49,9%), Kobe Bryant (24; 43,8%), Paul Pierce (23; 40,2%), Baron Davis (22,9; 39,5%) o Vince Carter (22,5; 41,7%). Los equipos fichaban a stoppers muy faltos de talento para tratar de frenar a estas estrellas y así, los equipos se llenaron de jugadores como Bruce Bowen o Trenton Hassell que, a falta de bloqueos, cumplían con su tarea de incomodar a los talentos ofensivos rivales.

En aquella 2003/2004, se anotaba una media de 93,4 puntos por equipo en cada partido, muy lejos de los 111,4 que se anotan hoy en día. Se tiraban 14,9 triples por partido, con un acierto global del 34,7%, poquísimos tiros exteriores en comparación con los 33,9 triples por partido (con un 35,7%) que se lanzan ahora. Los ataques eran lentos (90,1 posesiones por partido, 100,2 en esta temporada) y previsibles, mientras que el músculo primaba por encima del talento, con jugadores más altos y pesados perfectos para los cuellos de botella que se formaban en muchos ataques.

Kobe Bryant's game-tying shot in the 2004 NBA Finals #LegendaryMoments

D’Antoni y Nash llegan a los Suns

Con este panorama, aterrizó Steve Nash en los Suns en el verano de 2004. D’Antoni fue ascendido a entrenador jefe en la temporada anterior, tras la destitución de Frank Johnson, pero en los 61 partidos que dispuso no pudo implementar su idea de baloncesto. En el verano de 2004, además del fichaje como agente libre de Nash, se eligió a Luol Deng en el número 7 del draft y se le traspasó a Chicago y se fichó a Quentin Richardson y el pívot Steven Hunter, también como agentes libres. Una vez iniciada la temporada se incorporó al alero Jim Jackson, en un traspaso por el que mandaron a Maciej Lampe, Casey Jacobsen y Jackson Vroman a los Hornets.

La plantilla se preveía corta para la temporada, pero una de las premisas de D’Antoni era aligerar la rotación. El quinteto estaba muy claro: Steve Nash, Quentin Richardson, Joe Johnson, Shawn Marion y Amar’e Stoudamire. Desde el banquillo, el más destacado era Jim Jackson, con Leandrinho Barbosa y Steven Hunter como principal ayuda. Ninguno de los titulares bajó de los 34 minutos de media. Con esos hombres, y sin demasiadas expectativas, los Suns pretendían afrontar una temporada resultó estar muy por encima de lo esperado.

Steve Nash's Top 13 Plays on the Suns

La sensación de la década

Una vez repasada la plantilla y las novedades de esos Suns, toca analizar el estilo. D’Antoni, muy denostado tras sus infructuosas etapas posteriores en Knicks y Lakers, se mostró como el entrenador más moderno y vanguardista del momento. Algo que, hoy en día en los Rockets, sigue haciendo. Apostó desde el principio por tres premisas: ritmo rapidísimo, abuso del tiro de tres y small ball. Tres premisas que caracterizan la NBA de hoy en día.

Si hubo una frase que se repitió durante toda la temporada, fue “seven seconds or less”. D’Antoni quería ataques fulgurantes que no dieran tiempo a prepararse a la defensa, decisiones rápidas y escasez de pases. Lideró la liga en ritmo (97,35 posesiones por partido, la menor de la NBA de 2020 es 96,24), fue el segundo en tiros de campo intentados (85,6 por partido) y líder muy destacado en triples tirados (24,7 por partido, el menor de la NBA de 2020 es 27,5 por partido). Este estilo fue puesto en duda en su momento, pero D’Antoni siempre ha destacado por hacer oídos sordos a lo que piensan los demás, algo en lo que no ha cambiado.

A pesar de las reticencias, los Suns fueron el mejor equipo en ataque de la temporada. A pesar de su “estilo alocado” fueron el segundo mejor en porcentaje de tiros de campo (47,7%), el mejor en triples (39,3%) y el séptimo que menos pérdidas tuvo (13,7). Esto les hizo ser el mejor equipo ofensivo del país, con 112,7 puntos por cada 100 posesiones.

Pero aparte de los números, los Suns fue el equipo de América. Todos los aficionados nos enganchamos a ese baloncesto rápido, de mates, triples pick&roll y contraataque. Eso se vio reflejado en los premios individuales, que reconocieron al equipo con mejor récord del año, 62-20. D’Antoni fue mejor entrenador, Nash MVP, Bryan Colangelo ejecutivo del año y Nash, Stoudamire y Marion fueron elegidos para el primer segundo y tercer equipo ideal, respectivamente. Además, el canadiense mejor en asistencias por partido y Quentin Richardson el que más triples anotó (empatado con Kyle Korver). Una temporada regular para enmarcar.

Shawn Marion Top 10 Plays of his Career

Fueron felices, pero no comieron perdices

Los playoffs supondrían la verdadera prueba de fuego para el entretenido equipo de Arizona. La primera eliminatoria se superó con un claro 4-0 contra los Grizzlies, pero la segunda ronda ya fue más problemática. Los Mavericks de Nowitzki no le pusieron fácil a la sensación del año y se llevaron el segundo partido de Arizona. Al final, en una entretenida serie, de partidos muy igualados, los Suns consiguieron ganar en 6 partidos. Parecía que su alegre juego también era efectivo en playoffs, pero el siguiente rival estaba hecho de otra pasta.

Los San Antonio Spurs de Duncan y Robinson (en su última temporada) llegaban a Phoenix con los colmillos afilados. Eran la antítesis de los Suns: juego lento, férrea defensa y mucha altura. Además, en esta serie demostraron tener más sangre fría en los finales apretados y se llevaron los dos primeros partidos de Arizona. La ventaja de campo se había esfumado a lo grande. También consiguieron ganar el tercero y la debacle se asomaba, pero los Suns consiguieron llevarse el cuarto. Aun así, los Spurs ganarían el tercer partido de la serie y con él, acabarían con el sueño de Phoenix en 5 partidos.

Tras esta temporada, los Suns siguieron con su plan, aunque varios percances se les cruzaron por el camino. Joe Johnson fichó como agente libre por los Hawks, Quentin Richardson fue traspasado a los Knicks y Amar’e Stoudamire sufrió una grave lesión, que le tuvo toda la temporada 2005-2006 fuera de las canchas. Con todos estos problemas, los Suns repitieron en las Finales de Conferencia, donde los Mavericks les volvieron a dejar sin su sueño de pisar las Finales de la NBA.

En las siguientes temporadas, el equipo se fue desintegrando. Shawn Marion fue traspasado en 2008 por Shaquille O’Neal, lo que produjo una mayor lentitud en el juego de los Suns. Los años pasaban por Nash y el ideólogo de todo, Mike D’Antoni, abandonaba Arizona para enrolarse en un ambicioso proyecto en los Knicks, que no tendría los resultados obtenidos en Phoenix.

Pero los Suns fueron un equipo que nos enamoró a todos. La NBA estaba dominada por jugadores defensivos, ritmos lentos y el uno contra uno. Los Suns no ganaron el anillo, pero definieron un estilo que, años después, se ha impuesto en la NBA. Ahora todos juegan pick&roll, tiran de tres y utilizan a jugadores pequeños. Y todo eso empezó con Nash y D’Antoni.

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Comentarios

Todo indica que Mike no llevará a lo más alto (anillo) su extravagante forma del ver el basket, esta temporada al menos, y van...
Si que ha revolucionado el juego por completo, pero hasta los Warriors usaban un gran pivot de inicio y durante los partidos, y para nada abusaban de aclarados ni el triple, como está derivando esta locura del italo-americano