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Marihuana terapéutica en la NBA: de la persecución a la legalización (II)

Marihuana terapéutica en la NBA: de la persecución a la legalización (I)

“Debemos cambiar el Convenio (CBA, por sus siglas en inglés) y dejar fumar marihuana si es legal en tu Estado. La marihuana está ahora mismo en un proceso de legalización, por lo que creo que se debería permitir a los jugadores consumirla si es legal. Creo que es el momento de las grandes ligas deportivas se anticipen y lideren este proceso”. Con estas palabras David Stern, predecesor de Adam Silver como Comisionado de la NBA, reconsideraba su postura acerca del consumo de marihuana, una sustancia incluida en los Convenios como prohibida.

Tras analizar en la primera parte el contexto histórico y actual de la NBA dentro del plano sociopolítico, nos adentramos en esta segunda parte en la prohibición dentro de la propia NBA, en su historia propia, así como en los efectos terapéuticos que el cannabis puede tener en los deportistas de élite.

PROHIBICIÓN EN LA NBA

Durante los años más negros de la liga, en la década de los 70, antes de la irrupción de Bird y Magic, la NBA lidió con graves problemas de drogadicción entre sus jugadores, que coincidían con un marco social y político en el que se iniciaba la “guerra contra las drogas” como uno de los temas, si no el que más, dentro de las agendas mediáticas.

La NBA no es ajena a la realidad que la envuelve. Y se vio forzada a adoptar una normativa estricta no solo respecto al consumo de drogas sino, por ejemplo, también para controlar la violencia en las canchas. La regulación se tornó prohibitiva y preventiva pero, sobre todo, punitiva y ejemplarizante. Aun así, no fue hasta 1999 cuando la marihuana fue considerada como sustancia prohibida en la NBA.

Por aquel entonces Michael Jordan había anunciado su segundo (y se creía que definitivo) retiro. Los arrestos a estrellas de la liga por marihuana se sucedían sin freno y los patrocinadores – alias, el dinero – empezaban a ponerse nerviosos por la imagen pública. Finalmente, el sindicato de jugadores (NBPA) se vio forzado a aceptar la prohibición.

Tal y como reconocía Stern “algunos jugadores nos decían ‘estos tíos están jugando colocados’. Entonces empezamos a estrechar el lazo y, al mismo tiempo, todos empezamos a desarrollar la creencia de que la marihuana era solo una droga de escape y que, si empezabas a fumarla, eras mucho más vulnerable para caer en drogas más duras”.

Misma postura que defendía Al Harrington hasta su grave lesión de rodilla, tras cuya operación contrajo una infección de estafilococos mientras aún era jugador de los Nuggets. “No miento, yo era uno de esos que creció creyendo que si fumabas marihuana no tenías futuro”.

“Nunca la probé cuando era adolescente. Mis compañeros fumaban cuando eran unos críos pero yo nunca lo hice. Siempre tuve miedo. Sentía que si volvía a casa oliendo a marihuana, mi madre me mataría”, confesaba Al Harrington entre risas en una entrevista con NBA.com a raíz del documental. Pero Harrington encontró alivio en el uso del cannabis y, afirma, no ha vuelto a usar una sola pastilla después de haberlas tomado durante casi ocho años.

Lógicamente, también la Agencia Mundial de Antidopaje, infinitamente más conservadora que la NBA, incluye a la marihuana en la lista de las sustancias prohibidas desde el año 2004, al igual que el Comité Olímpico Internacional, que la tiene dentro de su lista desde 1998.

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Al Harrington y David Stern conversan sobre los efectos terapéuticos de la marihuana

Paulatinamente la NBA endureció las penas por consumo de drogas, entre las que se incluía, por supuesto, el cannabis. En el nuevo convenio (CBA) aprobado en enero de 2017, aún se sanciona su consumo, aunque sus políticas son mucho más laxas y tolerantes.

Según la política antidrogas de la NBA, un jugador no es suspendido hasta que da positivo en tres test por consumo de marihuana. El programa antidrogas es tan hermético que ni siquiera los equipos son informados sobre si el jugador ha dado positivo hasta que es suspendido.

La marihuana, no obstante, no está clasificada como “abuso de drogas” en el reglamento. Las violaciones por abuso de drogas conllevan suspensiones de hasta dos años. La política de la NBA respecto a la marihuana dice:

Cabe reseñar que los jugadores deben pasar cuatro test aleatorios durante la temporada y tan solo dos durante la pretemporada. Es decir, es francamente difícil que las sanciones lleguen a cumplirse nunca. Son los progresos en la sombra que la NBA va realizando. Moviendo sus hilos siempre cautelosamente, pero sin pausa.

Una situación de mayor permisividad que responde actualmente a la aceptación que vive la marihuana en la sociedad estadounidense. Las prestigiosas encuestas Gallup publicaron a finales de octubre de 2017 que un 64% de los estadounidenses creen que la marihuana debería ser legal, tanto con fines terapéuticos como recreativos. Es el mayor porcentaje obtenido nunca.

Desde 1974 a 1984 las encuestas Gallup no incorporaban ni la drogadicción ni la marihuana como uno de los principales problemas del país. A día de hoy, la legalización de la marihuana sigue escalando posiciones. Así mismo pasó cuando el entonces presidente Obama, a través de su página web, preguntó a los ciudadanos qué asuntos eran importantes y merecían ser discutidos. La legalización de la marihuana ganó por goleada.

Y, por comparar el halo de progresismo que se ha instaurado en la última década, desde 1986, tras la muerte de Bias, la drogadicción, en la cual se enmarcaba a la marihuana como uno de sus estandartes, llegó a ser, como Reagan quería, el principal problema del país para los americanos, según las mismas encuestas Gallup. La campaña había sido un éxito absoluto.

EFECTOS TERAPÉUTICOS EN EL DEPORTE DE ÉLITE

Ahora bien, ¿cuáles son los efectos medicinales del cannabis? ¿Y dentro del plano de los atletas de élite?

La ciencia no deja de investigar los usos del cannabis. Diversos estudios científicos han demostrado que los humanos poseemos un sistema que se podría denominar como endocannabinoide. Es decir, tenemos todo tipo de receptores neuronales que segregan sustancias de igual composición, solo que en menor proporción.

Los cannábicos pueden ayudar a funcionar a todo el organismo si se usa correctamente el tipo de cepa asociado a cada patología. Las cepas son cada uno de los tipos de planta de marihuana que podemos encontrar. Cada una tiene una serie de particularidades y usos. Mientras que una puede funcionar contra las migrañas, otra funciona contra el dolor de espalda.

Y, gracias a las investigaciones científicas que no dejan de proliferar en los últimos años, se han descubierto nuevas cepas alrededor del mundo con nuevos fines terapéuticos que pueden ayudar a tratar – que no curar, ojo a la diferencia – enfermedades tan diversas como el glaucoma, depresión, diferentes tipos de cáncer, problemas respiratorios, migrañas, problemas alimenticios, esclerosis múltiple, epilepsia refractaria, dolores musculares, insomnio… Y una lista cada vez más amplia.

La marihuana medicinal puede ser inhalada en forma de vapor, consumida, tomada como una tintura o aplicada al cuerpo en forma de aceite. Muchas aplicaciones incluyen sólo CBD (cannabinoide), no el componente de THC (el que, hablando en plata, haría que te coloques en si se usa con fines recreativos) de la planta.

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Infografía sobre los diferentes tipos de cannabinoides y sus usos terapéuticos

Si lo llevamos al plano únicamente de los atletas de élite, contribuye a una mejor recuperación muscular, provoca relajo, mejora el sueño y tiempo de descanso y además reduce la ansiedad del frenético ritmo al que están sometidos. Especialmente interesante sería su uso para tratar diferentes lesiones que conllevan recuperaciones realmente dolorosas. Y todo eso sin entrar en un debate sobre su uso recreativo, pues aún no ha llegado su momento de ser tratado.

En distintos deportes extremos, con una exigencia física infinitamente superior a los deportes colectivos, atletas ya retirados han experimentado tratamientos utilizando formas de cannabis y cannabidiol para el tratamiento del dolor agudo a largo plazo.

También sensible es el caso en la NFL, con lesiones más graves y trastornos degenerativos y neuronales demostrados y que ya llevaron a renegociar el uso terapéutico de la marihuana con restricciones en 2014, pero que ha retomado un nuevo impulso en los últimos años ante las últimas investigaciones y ratificaciones de uso en más Estados.

“Debe haber un movimiento del cannabis del atleta, pues hay fuerza en números. Podemos cambiar la política y hacer que las cuatro ligas mayores miren a toda la planta de cannabis como una alternativa a los opiáceos”, dijo a GrindTV el jugador Marvin Washington.

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Marvin Washington

Las sociedades científicas, políticas y sociales han eludido el debate enfrascadas en el negocio de la sanidad, que en lugar de basarse en mantenernos sanos, ha degenerado con las lógicas del capitalismo de mercado y la sociedad de consumo para tratarnos a través de medicamentos que generan ingresos y se ofrecen una vez llega la enfermedad. En lugar de investigar en la prevención, se hace en la cura, que reporta beneficios constantes. La enfermedad es un negocio. La salud no. El que gasta es el que se enferma y si no hay enfermos no hay negocio.

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