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Logo de los Detroit Falcons.

Memorias extintas (I): Detroit Falcons

  • Apenas lograron un porcentaje de victorias del 33'3%
  • Su desaparición dejó un vacío en Detroit hasta la llegada de los Pistons

Detroit, una de las urbes más emblemáticas de todos los Estados Unidos, vivía en la década de los cuarenta los efectos del apogeo de la industria del automóvil. La ciudad del motor, fronteriza con Canadá, ha sido madre de estilos musicales y del desarrollo industrial del país, hasta convertirse en la cuarta ciudad de mayor población en 1950. Su sociedad siempre ha estado muy arraigada a la ciudad, centro de los más oscuros suburbios y de la clase más trabajadora que, pese a ese poderoso crecimiento, siempre ha vivido entre alfileres. La NBA abría sus puertas en 1946, y en el seno de esta cuna, nacía una de sus primeras franquicias, los Detroit Falcons.

Antes de la denominación actual, el campeonato estadounidense se reconocía como BAA (por el inglés Basketball Association of America) y acogió un nuevo deporte sobre el que se construyeron muchas dudas en una sociedad reacia a lo moderno, propio de su idiosincrasia conservadora, hecho que recoge Javier Espejo en su libro Historia(s) de la NBA. Dentro del pequeño abanico de nuevas franquicias, la ciudad de Detroit fue cobijo para una de ellas fruto de su importancia en el panorama nacional. Así nacieron los Detroit Falcons, cuyo nombre no era nuevo en la ciudad. La nomenclatura de Falcons ya fue usada por los actuales Detroit Red Wings de la NHL durante el periodo de 1930-1932, y en recuerdo a ello, surgió otro equipo de hockey en la década de los 90 con el mismo nombre. Era un guiño a la historia deportiva de la ciudad.

Sin embargo, los que no tuvieron demasiada historia fueron los Falcons, que apenas disputaron una sola temporada – la inaugural, entre 1946 y 1947 – antes de desaparecer. En el Detroit Olympia, pabellón del equipo demolido en 1986, no disfrutaron de demasiadas victorias y el equipo apenas logró 20 victorias por 40 derrotas, el doble. Contaron con dos entrenadores, Glenn Curtis (12-22) y Philip Sachs (8-18), ambos incapaces de hacer crecer al equipo de Michigan. Por supuesto, ni se clasificaron para los Playoffs. El baloncesto aún no poseía demasiado tirón, por lo que apenas pudieron consolidarse, pero en el recuerdo siempre quedarán algunas importantes hazañas de los Falcons.

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Falcons contra Knicks.
Falcons contra Knicks.
Gestas que antaño se saboreaban más, quizás por esa dicha de que tiempos pasados siempre fueron mejores. Sólo una temporada en liza, pero la franquicia de Detroit colocó su bandera en el Garden de Boston el 5 de diciembre de 1946 al vencer a los Boston Celtics 61-65. Bien es cierto que aquel equipo de verde aún no había forjado su famoso orgullo, pero en los anales consta una victoria en uno de los templos deportivos estadounidenses, la cual además consiguieron sin su principal estrella. No fue el único gran triunfo, el 2 de febrero, ante su gente, los Falcons doblegaron a los Knicks por 65-63. Un pequeño relago al paladar para una ciudad donde entre tantas luces publicitarias se escondía una sombra algo más real.

Es cierto que la temporada tornó en decepción, no pudo ser regazo de sus conciudadanos. Aunque jamás lograron un  balance positivo, tras derrotar a los Philadelphia Warriors consiguieron un récord de 6 triunfos por 6 derrotas. A partir de ahí, caída en picado. Les condenó un ataque nefasto, con apenas 63’3 puntos por partido, los antepenúltimos de una lista once equipos. Tras ser cuartos en la Conferencia Oeste, el proyecto se derrumbó.

Mero dato anecdótico, pero espina clavada en la historia. Una de otras tantas. En las hojas de estadística siempre quedará reflejado que nunca fueron capaces de vencer a los St. Louis Bombers, con los que perdieron los seis cara a cara que tuvieron a lo largo de esa primeriza temporada.  Y eso que fue el segundo equipo al que más puntos anotaron, pero quizás la condena estaba impuesta desde antes del juicio. Hoy, tampoco los Bombers existen para un hipotético resarcimiento.

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Stan Miasek.
Stan Miasek.
De aquel plantel la figura más destacada fue Stan Miasek, un joven de 22 años que se fue hasta los 14’9 puntos por partido en su primera temporada. Gracias a su estancia por un año en Detroit, pudo permanecer en la liga algunos años más, aunque fue víctima de una incesante irregularidad. Su segundo escudero fue John Janisch, con 11’6 puntos. Quedó a la deriva tras el adiós de los Falcons. Y con esa despedida, también el baloncesto en la ciudad de Michigan.

Lo de los Detroit Falcons fue una efímera aventura. Un sueño que apenas fue desvelo. El rugido de un motor en una ciudad en la que rápido se hizo el silencio tras que calara. El idilio de apenas unos meses fue un goce agrio entre tantos sinsabores en forma de resultados. No hubo paciencia. Quizás no era el momento. En aquella cuna de la que no se había movido, ni siquiera para crecer, se quedó el verso que fueron los Falcons. Una droga sana para una ciudad envuelta en otras adicciones no tan salubres. Detroit necesitaba baloncesto, pero los Falcons se desvanecieron dejando un profundo vacío entre su gente. Pasaron años en los que motores, cláxones y lo frenético de una ciudad industrial no se vieron mezclado con ningún otro sonido en el que pudiera abrazarse. Más de una década después, los Pistons fueron el regocijo y el beso esperado para una ciudad que siempre tendrá en su historia un epígrafe para sus Detroit Falcons. Un motor intangible, efímero pero  crucial, para sus habitantes.

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Comentarios

Ric Bucher of Bleacher Report:

"[...] Dumars, one source said, is weary of the criticism he has received in trying to rebuild the Pistons after constructing a franchise that went to the Eastern Conference Finals six years in a row (2003-2008). The criticism, the source said, fails to account (a subrayar en negrita) on Dumars while the franchise was up for sale and ultimately changed ownership hands. [...]"

No si la culpa será de los Falcons...