Nikola Jokic nunca siguió realmente el manual tradicional de la superestrella de la NBA. Su trayectoria es probablemente la mejor prueba de ello, ya que llegó a la liga por la puerta chica, elegido en el puesto 41 de la segunda ronda del Draft de 2014.
Consultado sobre el principal consejo que podría dar a los jóvenes que sueñan con triunfar en la NBA, el serbio recordó una obviedad que a veces se olvida: antes de querer convertirse en una estrella, primero hay que quedarse en la liga… “Cuando llegas a un equipo, lo más importante es quedarte. Eso mismo me lo dijeron a mí también. Y para quedarte, tienes que hacer algo que te permita ser útil“, confiesa en un pódcast en Serbia.
Un enfoque particularmente interesante si se tiene en cuenta el jugador en el que se convirtió Nikola Jokic. Escuchándolo, el pívot había reducido voluntariamente su registro en sus primeras temporadas, pese a que desde hace varios años se convirtió en el rey del triple-doble.
“Si alguien recuerda mis primeros años, jugaba un baloncesto realmente muy, muy simple. Y eso le venía bien a todo el mundo“, continúa. “Cuando entraba a la cancha, daba todo. Aunque jugara solo un minuto, hacía un sprint para subir la cancha, y otro para volver a defender. Quería que alguien me viera y pensara: ‘Miren, este tipo corre’.”
Ganarse la confianza del entrenador con simplicidad
Una vez que su tiempo de juego se volvió más consistente, el mismo principio: nunca complicar las cosas. “Me decía: ‘Voy a hacer esto, y después esto otro. No voy a pensar demasiado.’ Quería ganarme la confianza del entrenador, que pudiera pensar: ‘Este tipo me sirve, no complica las cosas y sé qué esperar de él.’“
Una filosofía bastante alejada de la de algunos jugadores jóvenes, que pueden considerar su producción ofensiva como la mejor manera de conseguir más minutos. Incluso hoy, Nikola Jokic asegura que su razonamiento no es fundamentalmente distinto.
“Nunca pensé: ‘Tengo que entrar y anotar.’ Ni siquiera ahora pienso así. Mi objetivo era más bien encontrar la manera de permanecer el mayor tiempo posible en la cancha. Recién con los años vas agregando distintas cosas. Vas probando, empiezas a tirar, tienes más el balón… Ahora hago de todo, incluso cosas que no debería hacer“, bromea.
Wilson Chandler y Jameer Nelson como ejemplos
Nikola Jokic tampoco olvida a quienes le mostraron cómo comportarse en la NBA. A su llegada a Denver, observaba especialmente a Wilson Chandler y Jameer Nelson, además del veterano Mike Miller. Más que su talento, lo que lo marcó fueron sus hábitos de trabajo.
“Estaban en el gimnasio todos los días. Ya fuera para lanzar tiros libres, trabajar físicamente o cualquier otra cosa, siempre estaban ahí“, cuenta. “Tuve muy buenos modelos a seguir. Me decía: ‘Así es como hay que hacerlo.’ Entonces copias. No necesitas ser particularmente inteligente, simplemente copias. Y con el paso de los años, terminas creando tu propia rutina, tu propio camino, lo que funciona para ti.“
“Out of 300 days, I spend 295 in the practice facility!”
— Basketball Sphere (@BSphere_) September 10, 2026
“When I came to the NBA, I had Jameer Nelson and Wilson Chandler as role models when it came to training. Mike Miller was there too, although he was already a little older at the time.
I just copied what they were doing.… pic.twitter.com/XTSkcCIGa8
Una rutina que también ayuda a entender mejor cómo Nikola Jokic se convirtió en el jugador que es hoy. Detrás de su aparente relajación se esconde una regularidad impresionante, y su increíble calidad de pase responde, de hecho, a la misma lógica. Nikola Jokic no la presenta como el resultado de una fórmula particular, sino como una mezcla de talento, repetición y, sobre todo, libertad. Desde sus inicios en Sombor y luego en el Mega, sus entrenadores le permitieron intentar cosas, aunque eso implicara equivocarse y a veces parecer ridículo.
“Tenía la posibilidad de intentar, tenía esa libertad. Lo intentas una vez, dos veces, tres veces. Ves que algo no funciona, y después algo termina funcionando“, concluye. “Gracias a Dios, creo que también recibí cierto talento. Así que es una mezcla de un poco de todo.“